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Sin abandonar la cubierta, sin sacar nuestra pequeña nave a la quietud ardiente de la arena, hemos hecho realidad un viejo sueño, acariciado por quienes nos inventamos y armamos esta travesía y reclamado por quienes nos acompañan: rehacer este bote, cambiarle los motores --que no el combustible--, ponerle nuevas velas, calafatearlo, añadirle bancos y más remos… Esquife, a los ojos de quienes nos siguen desde hace años, no solo cambia hoy su presentación y diseño, sino que gana en funcionalidad y navegabilidad: no se trata de lo que ha crecido de su versión anterior a esta, sino de lo que va a crecer y a diversificarse a partir de ahora, de cuánto será capaz de variar desde este instante, de intensificar los servicios existentes, proponerse nuevos espacios abiertos a la comunicación, al debate, al pensamiento, de convocar no solo a quienes nos leen, sino y sobre todo a quienes colaboran, escriben, opinan, reman. Ha sido un proceso de intenso aprendizaje para nosotros, descubrir nuevas tecnologías, alistarnos para trabajar con ellas y desarrollarlas en la dirección que nos ha motivado, no solo desde el punto formal, sino --y sobre todo-- conceptual. No se trata ya solo de hacer más fácil e inmediata la forma de compartir informaciones y criterios, sino de buscar mayor participación, horizontalidad; lograr también que estas informaciones sean más accesibles, posicionarlas con mayor tino en la red, con el objetivo de que la variedad de criterios que compartimos lleguen a los interesados en escucharlos y a quienes desean sumarse a nuestro debate sobre arte y cultura de Cuba e Hispanoamérica.
Nadie ha tratado de descubrir el agua tibia: hemos utilizado los recursos que nos ofrece la red para lograr nuestro propósito. Con ayuda de tutoriales y descargas, aprendimos y en gran medida continuamos aprendiendo y aprehendiendo el ABC para la creación y administración del sitio; cuando tropezamos con escollos, acudimos a buenos amigos que nos ayudaron y prácticamente hicieron suya la labor que nos animaba: nuestros parabienes para Dadne y agradecimientos especiales para Yausel, cuyas sugerencias y trabajo directo, desde la experiencia, también perfilaron nuestro sitio tal como puede ser visto a partir de ahora. Sentimos que todo el sitio ha ganado en novedad y frescura gracias al trabajo colectivo, sin perder en lo más mínimo la identidad.
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