martes, 1 de septiembre, 2009
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¿ “LO MEJOR DE TELESUR”?
Dmitri Prieto Samsónov

Logotipo de TelesurLa cadena multinacional de televisión latinoamericana Telesur lleva ya varios años en el aire. Su prestigio aumentó después de los recientes sucesos en Honduras; Cristina de Kirchner, presidenta de Argentina, hizo referencia a ella en su discurso en la OEA. Telesur se destacó en el sentido de quedar como prácticamente la única vía por la cual la información sobre las luchas populares de Honduras lograba salir del país, esquivando la censura de los golpistas. No en vano sus periodistas estuvieron entre los que fueron rápidamente expulsados del país.
Telesur es propiedad de varios países; Cuba está entre sus fundadores y --según mis fuentes-- posee el 20% de las acciones. Según las mismas fuentes, Telesur transmite al menos veintidós horas por día.
Me refiero a las “fuentes”, porque paradójicamente a través de la TV cubana no se tiene acceso a las trasmisiones de Telesur, más allá de los fragmentos de reportajes que son insertados en los programas noticiosos cubanos (NTV, Mesa Redonda, Lente Mundial, etc.) y de la selección de poco más de una hora que en espacio nocturno se transmite bajo la rúbrica “Lo mejor de Telesur”. El propio nombre sugiere que existen personas en la TV cubana encargados de escoger qué es “lo mejor” para el consumo de los televidentes.
Tengo entendido, aunque no he tenido la oportunidad de comprobarlo, que Telesur no es solo un canal de noticias o de política. Está claro para mí que como cualquier medio de comunicación social obedece a un conjunto de intereses de las entidades que la gestionan, por lo que sería ingenuo aspirar a un status imparcial o libre de compromiso. Pero también está claro que en comparación con los programas de la TV cubana, constituiría una valiosa fuente de información y de sentido para los cubanos, acostumbrados muchas veces a programas vulgares, insípidos o simplemente estúpidos. La actual furia por conseguir decoders para ver la TV digital yanqui es, en parte, consecuencia de ese frecuente vacío de sentido en los espacios televisados nacionales. Claro, no estoy diciendo que los que buscan una TV de “Shows de Cristina” o de películas de patadas y piñazos serían los potenciales televidentes de Telesur. Solamente sugiero que la configuración misma del público como un todo cambiaría de entrar al aire una nueva oferta de programación, como cambió cuando se inauguraron los dos canales educativos de la TV cubana, así como el recientemente lanzado Multivisión, el cual prescinde por completo de contenido político-noticioso.
La finalidad de Telesur es precisamente servir de alternativa a las voces corporativas del mainstream globalizado. ¿Por qué a los “cubanos de a pie” se nos excluye de esta posibilidad? Por lo que he visto, a pesar a veces de cierto lastre de unilateralidad, muchos programas de Telesur (que logran llegar a nuestros ojos y oídos pues son seleccionados como “lo mejor” por los oficiales a cargo de tal proceso de ejercicio de la cens… ups, ¡perdón!, de la sensibilidad estética) poseen un ángulo de mirada más amplio que los tradicionales de la TV cubana, o que los materiales que esta TV importa del “primer mundo” o de China. Porque persiste en Telesur la marca de los movimientos sociales, una realidad revolucionaria, democrática y popular poco conocida para la mayoría de los cubanos. ¿Y qué decir del potencial de un canal así para subvertir los estereotipos racistas, eurocéntricos, sexistas, homofóbicos, antiintelectualistas o antiindígenas, que aún plagan en muchos aspectos nuestra vida cotidiana? La supresión de tales estereotipos es un objetivo clave para cualquier proyecto emancipador. Debemos quitarnos su peso de arriba, y punto. ¿Por qué entonces no tenemos acceso a la alternativa?
Es posible tener Telesur como un canal más de la TV cubana. A quien por derecho toca seleccionar qué es lo mejor o lo peor de Telesur es al televidente cubano (máxime cuando nuestro pueblo es el dueño del 20% de esa entidad), y debe hacerlo exclusivamente por medio del control de selección de canales de su televisor. Yo creo que el momento de implementar tal posibilidad es ahora, precisamente debido a los sucesos de Honduras. Entre las primeras medidas que tomó el gobierno gorila fue suprimir Telesur. Es desastroso que (en orden descendente) el segundo país con menos acceso a esta cadena multinacional de comunicación social sea Cuba.   

I COLOQUIO NACIONAL POR LA ARQUITECTURA CUBANA
Del 9 al 12 de septiembre, en Camagüey
Alejandro Rodríguez Rodríguez

Ventana colonial de Camagüey“El letargo en el cual ha permanecido la arquitectura cubana por más de cuatro décadas es una realidad que nadie puede negar, incluyendo a las mentes más ortodoxas”.
A manera de llamado a los intelectuales y arquitectos de Cuba la Asociación de Artistas Plásticos de la UNEAC en Camagüey, invita desde temprano al primer Coloquio Nacional por la Arquitectura Cubana, con el co-patrocinio de la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey (OHCC) y la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción (UNAIC).
El evento pretende responsabilizar a los intelectuales todos, comprometidos con el desarrollo de la cultura, con la sensibilización de las diferentes esferas de la sociedad para que se genere un viraje en el curso de la arquitectura nacional. “Los intelectuales debemos pronunciarnos a favor de un proyecto que garantice que esta manifestación del arte esté a la altura del desarrollo que en otros sectores ha alcanzado nuestra sociedad”.
Conformarán el coloquio ponencias libres que cumplan los requisitos, y las intervenciones especiales impartidas por intelectuales y profesionales invitados; entre los éstos se encuentran Abel Prieto Álvarez, ministro de Cultura, y Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad de La Habana. Paralelamente será inaugurado un salón expositivo con obras representativas de varios arquitectos cubanos. Surge como un esfuerzo necesario por crear un espacio donde se analice el complejo campo de esta manifestación en Cuba, y se propongan alternativas concretas para lograr su transformación.
Muchas manifestaciones culturales se encuentran al más alto nivel en nuestro país; otras han sido descuidadas, lo que supone cierto grado de facilidad para su recuperación; pero en el caso de la arquitectura se impone actuar cuanto antes, comenzando por el plano teórico.
Como elemento decisivo para el desarrollo de la cultura cubana, la arquitectura debe tomarse en cuenta tal cual es: una manifestación del arte. Ya es tiempo de dejar de presumir que una mejoría eventual en las condiciones económicas del país vendría a facilitar el desarrollo de la misma. La arquitectura es la expresión cultural más evidente de una nación en un período histórico determinado, y la nuestra debe respetarse más allá de cualquier contingencia material.
El Comité Organizador del coloquio asegura que solo la voluntad política, similar a la que ha presentado el país en otros campos, puede sensibilizar a las partes comprometidas en la impostergable empresa del respeto y el florecimiento de la arquitectura. Las generaciones futuras no entenderán como alcanzamos niveles cimeros en algunas ramas de las artes mientras se descuidaba tanto la realización arquitectónica y la estética de cada una de nuestras ciudades.

HEMINGWAY COMO INSPIRACIÓN
Gladys J. Gómez Regüeiferos
Fotos: Cortesía del artista

Wildy en su estudio“Pilar y otros barcos” es el nombre de la exposición del fotorreportero de la revista Somos Jóvenes: Israel Díaz Gómez (Wildy); tuvo lugar en la Maqueta de La Habana, en el reparto residencial Miramar, en el municipio Playa.
Compuesta por una amplia muestra fotográfica, reflejó los pasos seguidos por el autor en la construcción del yate “Pilar”, un modelo de 62 centímetros de largo (eslora). Inseparable embarcación de las travesías pesqueras en el mar Caribe de Ernest Hemingway, el célebre periodista y escritor estadounidense.
De su estancia en Cuba se atesoran valiosos recuerdos en la finca Vigía, en el municipio San Miguel del Padrón, que fuera su residencia hasta 1962.
El inmueble, a petición de su viuda Mary, se convirtió en museo y ese mismo año abrió las puertas al público. Toda persona que allí concurra, percibirá la fuerte personalidad del autor de Por quién doblan las campanas, Las nieves del Kilimanjaro, El viejo y el mar y Adiós a las armas, por solo citar algunas de sus obras.
Todo el que haya visitado la Vigía, no puede evitar adentrarse en la vida privada del escritor, porque no es un museo convencional. Ante la presencia del “Pilar”, se acrecienta la verdadera dimensión del llamado “Dios de bronce” de la literatura norteamericana. Sin dudas, éste sentimiento motivó a Wildy, al concebirlo eje principal de su muestra de navíos.
Replica del yate PilarEl privilegio de ver la réplica (navegable) del yate en la piscina del centro expositor, puso a prueba su habilidad de modelista, técnica a la que le dedica sus horas libres.
Entre septiembre de 2003 y enero de 2004 hice un fotorreportaje sobre el yate --en su ubicación actual-- y ello me tentó a realizar mi propio modelo. Me estimuló además la novela El viejo y el Mar. Narra la historia de un viejo pescador que solo, en su bote, lucha contra un gran pez hasta el límite de sus fuerzas. Trasmite en la obra la capacidad del hombre para luchar y adaptarse a las situaciones más extremas. Animado por ese espíritu de trabajo y mi admiración hacia él, me propuse realizar un modelo navegable para radio control.
Adjunto a las fotografías, una detallada descripción impresa que informa a los espectadores sobre los recursos empleados, la técnica y la colaboración brindada por diferentes especialistas; así como datos curiosos sobre el navío y su último capitán: Gregorio Fuentes, a quien el escritor conoció en Cuba. Por ello conocimos el acuerdo mutuo que hubo entre ambos; decidieron que cuando uno de ellos muriera, el otro no navegaría en el “Pilar” de nuevo.
Gregorio cumplió a su palabra. El yate quedó amarrado a uno de los muelles de Cojímar, hasta que decidió donarlo al museo. Se trasladó en 1970, y fue ubicado en lo que antes fuera su cancha de tennis. Recibió restauración en el astillero de Chullima en 1986, y la más reciente concluyó en el 2008.

EL BENNY SEDUCE OTRA VEZ A JORGE LUIS SÁNCHEZ
Cecilia Crespo

Benny MoréEste año Benny Moré cumpliría noventa años. Que más se puede decir de este grande de nuestra música que no se haya dicho desde que en febrero de 1963 falleciera, para darle inicio a una leyenda que no deja de crecer, redimensionándose con la imaginación y las anécdotas de quienes le conocieron.
Los testimonios de Bebo Valdés, “Tongolele”, Amalia Aguilar, “El Conde Negro”, Ibrahim Ferrer, Chucho Valdés, Generoso Jiménez, Tony Camargo, Benny Santos, entre otros, han sido aunados para despejar algunas interrogantes y suscitar otras por el realizador Jorge Luis Sánchez en una serie de documentales que se estrenan este septiembre como homenaje al “Bárbaro del Ritmo”.
Sin dudas el Benny ha cautivado a Jorge Luis y al parecer no le bastó con dirigir hace unos años el largometraje de ficción homónimo para realizar esta serie, que narra desde su infancia en Lajas, hasta su muerte en La Habana de 1963; incluyendo su paso por México DF, Caracas, comentarios de familiares, amigos y relevantes personalidades nacionales, e internacionales. Los documentales analizan los momentos más trascendentales de la vida del gran músico que fue Benny Moré en cuatro capítulos: Lajas mi rincón querido, Dos ciudades que son como hermanas, Qué banda tiene usted y Te quedarás. Sobre esta nueva entrega el cineasta conversó con nuestra revista:

¿Cuán interesante cree que sea la vida de este artista para realizarle una película y ahora una serie de documentales?
Para mí la existencia que vivió el Benny es inagotable. Sus cuarenta y tres años se pueden multiplicar por cuarenta. Vivió demasiado, a todo vapor y ya eso hace atractiva su vida. Si le sumas el talento musical y humano que lo acompañó en su existencia, entonces hay que ser miope para dejar de verlo a través del prisma del arte, en este caso; el cine. Él también puede ser ese misterio que nos acompaña, y tomo y aplico a Benny la inteligente valoración de Lezama para calificar a Martí, porque también sirve la frase para entender a una sensibilidad musical que todavía contribuye a sellar la identidad de un conjunto de valores a los que llamamos lo cubano.
Todo aquel que ayudó, y ayuda, a modelar lo cubano, sea artista, científico, político, militar, deportista, etc., merece filmes, libros, cuadros, novelas, telenovelas… y análisis. En este sentido el tratamiento en los medios de muchísimas importantes personalidades nuestras, aún es insuficientísimo, lo que no debía ser.
¿Por qué realizar precisamente una serie de documentales sobre el Benny?
Porque acopié mucho material filmado a los amigos, vecinos, familiares y personalidades que trataron a Benny. Ante tal cantidad de entrevistas y testimonios. Era de irresponsables botar o guardar tantos pies de imágenes. No había mejor idea que convertir todo aquello en una serie documental sobre la vida de Benny Moré. Si la película fue sobre el Benny que fue y el que pudo haber sido, aquí está el Benny también, pero visto, mayoritariamente, por los que le conocieron.

¿Pudiéramos decir que de cierta manera le obsesiona el Benny…?
No me obsesiona, pues lo que obsesiona puede terminar perturbando, o desconcertando. Probablemente la palabra sea seducción, que me reconforta más, porque en ella cabe mi consciente rebelión contra esas crecientes reducciones acerca de que Benny era una especie de animalito en materia artística, sencillamente porque no estudió música. Falta el estudio exhaustivo de por qué, musicalmente, pudo hacer todo lo que quiso, incluyendo sus aportes a la música cubana desde una orquesta con formato de Jazz Band, que era una hechura norteamericana. Si existiera ese estudio, debía dársele mayor publicidad. Personalmente estoy aburrido de oír que Benny era un genio, únicamente porque fue un músico que no estudió música.

Jorge Luis Sánchez¿Cómo fue la gestación del guión?
Complicada. Como parte de su preparación, en la pre-filmación de la película yo enviaba a Renny Arozarena --el actor protagonista-- con una cámara a conversar con disímiles personas que conocieron a Benny. De esa manera todos esos encuentros --cuarenta horas aproximadamente-- quedaron filmados, pensando en varios extras que irían en el DVD.
Cuando la película estaba realizando su postproducción en México, pude filmar el paso de Benny por ese país. Cuando se estrenó en Caracas, también. Después que se terminó, fui a Lajas, Cienfuegos, Cruces y Palmira expresamente a encontrar a privilegiadas personas de bastante edad, que de niños jugaron con Benny. Con todo ese valioso material, me senté a escribir cómo darle forma a la serie. Entonces me ocurrió algo contraproducente; todo me pareció importante. Pensando en las nuevas generaciones y en el día que ya no existan testigos oculares del mito Benny, me resistía a dejar fuera un solo testimonio. Por mi cuenta, las ciento diez horas de materiales daban para veinte capítulos de media hora. Verdaderamente con esa posición no saldría una serie atractiva, pues el cine es síntesis y selección --regla que me sé de memoria-- pero no me encontraba en condiciones emocionales de respetarla. Como en esos momentos, en el 2008, era inminente que comenzara a preparar la filmación de mi segundo largometraje de ficción (sobre Julián del Casal), es decir, que obligatoriamente tenía que salirme de la edición, llamé a Miriam Talavera, una extraordinaria editora que recoge lo mejor de lo que yo le llamo el movimiento cubano de cine documental, quién aceptó editar la serie respetando mi punto de vista y a la vez, tomándose la mayor libertad posible para lograrlo.
Alrededor de catorce meses llevó montar la serie, pues Miriam se tomó la libertad tan a pecho, que desechó la estructura minuciosa que yo había hecho en papel para cada capítulo. Ella usó su propio método de selección de tomas, y al final salieron cuatro capítulos, de 30 minutos. Por ser ella la talentosa editora que es, me salí del cuarto de edición confiado y la dejé con Lenia, la editora asistente. Miriam me llamaba para que viera y aprobara. Yo llegaba al cuarto, veía, discutíamos, hasta que nos poníamos de acuerdo. Te confieso que aprendí muchísimo, pues ha sido la primera vez que salgo del cuarto y dejo al editor que monte solo, sin mí. Miriam Talavera debería estar más presente en los directores que hacen ahora mismo el cine cubano, tanto ficción, como documental. Nos estamos dando el lujo de desperdiciar la maestría de toda una señora editora.

¿Pudiera referirse brevemente al argumento y a lo que proponen cada uno de los documentales?
El capítulo 1: Lajas mi rincón querido, sobre la infancia de Benny, donde están las claves de su niñez que son importantes conocer para llegar a entenderlo en su adultez musical, y social. Capítulo 2: Dos ciudades que son como hermanas, la importantísima etapa en México, de la que tan poco conocemos los cubanos. Capítulo 3: Qué Banda tiene usted, los avatares y sacrificios del Benny como director de orquesta, compositor y cantante. Capítulo 4: Te quedarás, que arranca con su paso por Venezuela, luego la muerte y termina con los que, contra viento y marea, cantan como él, aún cuando simplificadoramente se les vea como simples imitadores.

¿Qué principales diferencias establece entre estos documentales y sus anteriores trabajos?
No es mi primera serie. Hice una anterior que no se ha visto en Cuba: Culto a los Orishas, de veinte capítulos, a pesar de que nuestra TV fue coproductora. En aquella, salí a filmar con un guión de hierro. En ésta, me reconecté con mis primeros documentales en los que el guión surgía durante el proceso de edición. Filmaba con libertad a partir de pequeñas pautas, pero era en la edición, junto con el editor, donde había que meter todo aquello en cintura.

¿De qué aristas novedosas se valió para diferenciar a su Benny de los realizados anteriormente?
Concretamente, con Benny nunca he elegido inventar. Es un mito, demasiado mito, como para ponerme a buscar estructuras y recursos en función de expresar mi ego artístico; yo, y solo yo. Ante él, prefiero la convencionalidad cinematográfica, eso sí, asumida y realizada lo más contemporáneamente bien posible. He preferido que el reto sea representarlo con autenticidad, dentro de una estructura aristotélica. Partí en la película, y parto en la serie, del principio de que la vedette debe ser él, no mis búsquedas. Al que hay que aplaudir primero es a él, después, si valió la pena el esfuerzo, bueno, a mí y al equipo que conmigo ha hecho posible el filme, y ahora la serie. No pocos miran a la película con desdén, pues la querrían con menos convencionalidad, pero esa fue una elección conscientemente asumida. De otros que en el cine decidieron filmar a Benny, reinventándolo, nadie se quiere acordar.

¿Cuáles fueron las principales locaciones en que filmaron?                                            
En Cuba; Lajas, Cienfuegos, Palmira, Cruces, La Habana. México; México DF y Mérida. Venezuela; Caracas. España; Sevilla.

¿Cuáles considera que hayan sido los mayores retos y desafíos de la serie?
Otra vez, el uso inteligente de la síntesis. Esta vez, desde el documental, meter en cuatro horas un recorrido por la vida de Benny Moré. Y que la fotografía, con Pepe Riera de supervisor, y el trabajo de postproducción de sonido de Juan Demóstenes transcurrieran invisiblemente, enlazando, uniendo y dando coherencia a lo que parecía imposible.

¿Qué fue lo que más le legó y aportó Benny con este proyecto?
Pienso que para los músicos cubanos, la vida de Benny debe comunicarle una extraordinaria actualidad. Siento que esto es más nítido en la serie. Es posible que en el filme, por ser de época, cree distancia en el espectador, en el sentido de que determinado conflicto o actitud de Benny lo vean como un suceso de hace muchos años, sobre todo en el público joven, el que más me interesa, y a su vez, el que todavía no ha tenido experiencias vitales.

¿Cómo cree que el público recibirá los documentales incluso luego de haber visto la película?
Nunca pensé que la película tuviera la generosa recepción que tuvo. Esta vez, con la serie, no tengo ni idea de qué pueda pasar. Tal vez, encontrarán pasajes que no pude poner en la película, canciones que no escucharon, aspectos inéditos, como la dramática manera en que se fue apagando su vida.

UN “SAZÓN COMPLETO” CARGADO DE BUENOS INGREDIENTES
Yarimis Méndez Pupo

Maikel HerreraMaykel Herrera Pacheco expone por estos días, en el recién remodelado restaurante del Gato Tuerto, la muestra “Sazón Completo”, con la cual realiza por vez primera una retrospectiva que abarca diversas etapas de su obra.
El camagüeyano evidencia en esta nueva exposición que su pincel puede captar con minuciosidad, desde la espontaneidad del rostro de un pequeño travieso, hasta los disímiles y variados trazos de una pintura abstracta, lo que evidencia la versatilidad y amplitud de su quehacer.
En la muestra, Maykel transita, como es habitual, por la figuración; sin embargo, lo vemos ahora coquetear también con la pintura abstracta, una faceta poco conocida en su obra pero que el artista también defiende y ha decidido compartir oficialmente con el público, a través de una entrega en la que acude a la sátira y al chiste reflexivo, a partir incluso del propio título.
Aquí hay obras pertenecientes a diferentes etapas, hay piezas conocidas y otras que son inéditas, pero por encima de todo está la pretensión abstracta, que no es conocida por el pueblo cubano dentro de mi trabajo. Es una especie de poética muy diferente, muy distante, que incluso yo ubico en el otro extremo dentro de la propia plástica, pues es muy dura, muy concreta, pero que dentro de mí mueve muchísimas fibras que responden a deseos estéticos que tengo, destaca el pintor.
La exposición refleja la posibilidad del creador de desdoblarse con facilidad en las diferentes tendencias artísticas en las que incursiona. Logra captar con precisión los rostros de sus príncipes enanos inmersos en la búsqueda del equilibrio, acechados por dudas y peligros; a la vez que concibe abstractos que podríamos pensar son esa suerte de trasfondo en el que ubica a aquellos rostros infantiles, que ahora dejan el espacio libre para que el pintor experimente nuevas sensaciones y fluyan los resortes de la abstracción.
Abstracto de Maikel HerreraSin embargo, Maykel confiesa que en esta nueva faceta solo incursionará por el momento: Voy a estar un tiempo como creador de una obra abstracta, pero no pienso permanecer como un artista que defienda únicamente esa corriente. Continuaré haciendo mi serie de los niños y seguiré defendiendo esa poesía visual con todo el amor que lo he hecho siempre. Solo estoy aprovechando esta oportunidad para de modo oficial unir dos tendencias y de una manera más coherente poder comenzar un trayecto como pintor abstracto que durará solo un tiempo.
El artista camagüeyano, que nos tiene acostumbrados a su prolífico quehacer, ya prepara una nueva serie que será inaugurada en la galería Galeano en enero del próximo año, con el título “Nunca digas Nunca”. En esa faena está inmerso en estos momentos el artista; no obstante, por ahora, Maykel nos deja con su “Sazón Completo”, en el que la versatilidad, la frescura y la naturalidad son los ingredientes principales que lo componen. ¿Acaso podremos resistirnos a degustarlo?

UNA EXPERIENCIA QUE GERMINA
Abel Rosales Ginarte

Heberto García AbreuEl taller multidisciplinario Escenarios para la Diversidad. Experiencias creadoras en torno al VIH y su repercusión social, concluyó en La Habana.
La Casona de Línea, proyecto conjunto de Tablas-Alarcos, el Centro Nacional de Investigaciones de las Artes Escénicas, el CNAE y la Oficina Regional de Cultura de la UNESCO para América Latina y el Caribe, auspiciaron las jornadas de este acontecimiento cultural.
Directores, dramaturgos, actores, coreógrafos, bailarines, guionistas de cine, televisión y radio, críticos de teatro y danza, estudiantes, promotores culturales y de salud, personal de salud y comunicadores compartieron sus voces por la diversidad y una visión artística que respete el conocimiento científico.
El panel “Lenguajes y escenarios para el VIH y sus impactos. Fuentes, estrategias creadoras y recepción del público”, contó con la presencia de Ramón Silverio, creador teatral y director de El Mejunje, en Villa Clara; Freddy Núñez, dramaturgo y director de Teatro del Viento; Carlos Borbón, director de Teatro Espontáneo de La Habana; Yanisleydis Reyes Beltrán; La Guerrilla de Teatreros, de Granma; Amaranto Ramos Pérez; La Cruzada Teatral, de Guantánamo; Norge Espinosa, dramaturgo, crítico, poeta e investigador, entre otros reconocidos creadores.
Otro momento significativo resultó el panel “Imágenes múltiples para escenarios múltiples. El VIH a través de los discursos dramáticos y los audiovisuales”, con las experiencias de Esther Suárez Durán, dramaturga, investigadora y crítico teatral; Caridad Martínez, realizadora de Radio Progreso; Eliezer Pérez Angueiras, realizador audiovisual entre otros artistas.
Heberto García Abreu, organizador del taller que tuvo por sede la Casona de Línea en la barriada habanera del Vedado ofreció declaraciones para Esquife.

¿Cuánto siente usted que queda en la memoria de los artistas que ha asistido a este taller?
Yo creo que todo está por hacer siempre. Aunque se avanza mucho y estamos trabajando sobre la base de lo que ya otras personas han conquistado, creo que lo más importante es la posibilidad de dialogar y de hablar ya con otras perspectivas, sobre la visión de que no solo se habla de VIH, sino de educarse en la vida en un sentido mas amplio; del respeto, de la aceptación, de la comprensión de la diversidad y de la amplitud de la diversidad como una base fundamental para poder entender al otro y desde esa perspectiva entender también. Incorporar todo lo que tiene que ver con la sexualidad, con los problemas de las enfermedades que no es solo el VIH sino también otras experiencias.
Yo creo que mas allá de trazar estrategias está la posibilidad de integrarse, creo que es urgente un proceso de integración porque por más que conquistemos en cada una de nuestras parcelas si no nos integramos los problemas siguen estando ahí.

¿Cómo catalogas tanta presencia de artistas jóvenes en el taller?
Eso es muy bueno, primero porque es una toma de conciencia natural, orgánica, porque es un fenómeno que está en la vida contemporánea; no solo el problema del VIH si no el problema de entender la diferencia y el respeto a la diferencia, y desde ahí entender el sentido de libertad y de compromiso con la vida. Por ahí pasa el compromiso político, el compromiso sentimental, el compromiso afectivo, el compromiso humano en todos los sentidos. La gente que ve la vida con nuevos ojos lo está viendo también desde su necesidad. Si hay mucha gente joven mejor, porque eso da la continuidad, la garantía de futuro, de intervención de todo tipo.

¿Entonces el taller tiene continuidad?
Si terminara aquí ¿que sentido tendría? Esto es un evento que germina, estamos sembrando futuro y sembrando vida.
Por su parte Leire Fernández, asistente de programas culturales de la oficina de la UNESCO en La Habana destacó el interés por defender este tipo de taller: Para nosotros es muy importante el taller porque genera un diálogo entre las instituciones nacionales y los proyectos de grupos de teatro en distintos rincones del país, hasta tocar de cerca las reacciones del público mismo. Ese contacto entre el Centro Nacional de prevención y el grupo teatral Blanco y Negro, que no se habían encontrado en su vida, motiva diálogos interesantísimos que conducen hasta valiosos trabajos de colaboraciones.
La presentación de Teatro Espontáneo de La Habana resultó momento culminante. Los actores en una interacción sin límite con el público interpretaron historias y sentimientos. Un proceso de retroalimentación que denota el poderoso trabajo de unidad de pensamiento que realizan.
Las artes y el VIH conjugan una sencilla comunión de almas que busca indagar en los más profundos sentidos del quehacer humano. La obra no termina porque el virus avanza y al arte es un arma salvadora.

UNA CARICATURA PARA ABELA
Rubén Ricardo Infante

El Bobo, de AbelaHay nombres que no pueden olvidarse cuando se refieren a cualquiera de las manifestaciones de la creación, este es el caso de Eduardo Abela en la pintura del país. Un nombre, un hombre y una obra que dan prueba de la más rica tradición de la isla.
Nacido en San Antonio de los Baños un 3 de julio de 1889, Abela inicia sus estudios en la Academia San Alejandro en 1911. Desde este momento --cuando ya cuenta con 22 años de edad-- comienza a colaborar con los periódicos de la capital con dibujos de carácter costumbrista. Los que en 1915 expone conjuntamente con Manuel Alfonso en el Círculo de Artesanos de San Antonio.
En sus años de estudio, donde le fue de fundamental ayuda el apoyo del Ayuntamiento, el mismo que en 1921 le pagó una beca en España, recibió el suficiente dominio del pincel. En dicho viaje a España esperaba mantener contacto con lo más renovado de la plástica del país ibérico, sin embargo, Picasso, Dalí y Miró --genuinos representantes de la misma-- hacían carrera en París. Allí realizó su primera exposición personal. El Salón de Arte Moderno de Madrid acogió treinta y una de las obras de Abela, donde también recibió un premio por el diseño de la primera plana de la Revista Blanco y Negro.
Al revisar su obra encontramos un personaje imposible de ser olvidado. Para Abela la creación del Bobo constituyó un momento cumbre, no sólo para el desarrollo de la tradición caricaturesca de la Isla, sino también por la manera en que condenó la forma en que se vivía en la época. Condensando en su obra el vanguardismo del momento, mezclando arte y contexto social.
La Exposición de Arte Moderno que en 1937 tuvo lugar en la Asociación de Dependientes de Comercio incluyó a Abela, él que en mayo de ese propio año puso a funcionar el Ensayo Experimental de Estudio Libre para Pintores y Escultores.
Como expresara Félix Beltrán, refiriéndose a los temas y preocupaciones del artista: Para Eduardo Abela las texturas eran un estilo. En su última etapa creadora el color brillante se opacaba como consecuencia de esa textura superpuesta, casi siempre en entonaciones oscuras. En Abela, el tema y las interpretaciones de la realidad tenían el sello insuperable del humorista trascendental. Sólo que a diferencia de su famoso Bobo, que fue conciencia nacional en las corrompidas y dramáticas condiciones de la seudorrepública, sus cuadros tenían temas simples.
Resumía cubanía a través de diferentes formas, o por los temas tratados, o por los títulos de las mismas.
El nueve de noviembre de 1965 fallece en La Habana dejando para la nación una obra de incomparable valor, tanto por sus distintivos artísticos, como por el nivel de compromiso que con ellas asumió. Para que viva por siempre el Bobo y con él: su fiel creador.


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Redacción: Jorge Enrique Rodríguez / Yanet Bello / Andrés Mir
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