domingo, 13 de septiembre, 2009
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LA JUVENTUD A TRAVÉS DE UN PRISMA ROTO
Antonio Enrique González Rojas
Foto: Pepe Murrieta

Sueño roto, obra del grupo PálpitoLa migración como factor de escisión social en la Cuba de la última media centuria, y su impronta en los sistemas de valores morales de las generaciones nacidas en este lapso de tiempo, son los temas desarrollados por la obra Sueño roto, que el grupo capitalino Pálpito estrenó en el cienfueguero teatro Tomás Terry a inicios del mes de julio.
La propuesta del director Ariel Bouza articula su discurso alrededor de tres jóvenes y un actor de sobrada adultez, representante de otras etapas de la juventud cubana: fue un niño que alcanzó su pubertad durante la década de 1960, protagonizó gloriosas épocas del teatro cubano, rememoradas por el propio personaje, quien nostálgico nombra a los hermanos Revuelta y Camejo; fue discriminado por gustar del ballet; y se ocultó en sótanos para oír música de The Beatles, protagonista de la banda sonora empleada en la puesta en escena.
Los otros tres roles representan entes debatidos en medio de contradictorias re-jerarquizaciones de valores, en uno de cuyos extremos se halla el compromiso con el desarrollo de un proyecto colectivo de miras humanistas. En el otro vértice yace la postura decepcionada y escéptica respecto a tales ideales, con la consecuente priorización del mejoramiento económico personal, donde más fácil y rápido este aparezca.
Sueño roto persigue, una vez más, explorar aristas nebulosas de la juventud cubana en esta época posmoderna, donde los paradigmas materialistas instantáneos resquebrajan los cimientos de otros paradigmas sociales más abstractos que exigen sacrificios sin vislumbrar inmediatos resultados en la microeconomía. Las mentes de estos individuos se debaten entre las exigencias cruzadas de la institución macro social y el contexto micro social.
Dicha temática con todas sus aristas, si bien poco tratada en los espacios mediáticos, sí ha permanecido como referente del arte escénico, literario y cinematográfico cubano, desde hace casi dos décadas y lo será mientras exista en el contexto. Sueño roto, se adscribe a esta perspectiva, sin ofrecer luces demasiado novedosas.
En busca de lograr un lenguaje atractivo para el público juvenil, o bien tratando de asumir códigos socioculturales distintivos de las edades púberes, la puesta intenta conciliar los lenguajes escénicos del teatro y la danza, esta última de pobreza coreográfica, cuyo diseño anula toda posible construcción de sentido complementario del discurso teatral. La simplicidad de las evoluciones al compás de la música del cuarteto de Liverpool, las rebaja a caricaturas de la cinta Fama y su émulo televisivo Un paso adelante (de donde también es imitado el vestuario).
En el orden dramatúrgico, el registro farsesco y a la sátira, no debe ser la opción más correcta para tratar temas delicados como la emigración ilegal con medios endebles, episodio de nuestra historia reciente que aun no concluye, con saldos muchas veces mortales. Aunque el cubano se salva muchas veces por su capacidad de reírse ante su propia desgracia, existen límites cuya transgresión raya en la insensibilidad.
Además, el empleo de otros referentes hipertrofiados hasta la estereotipación, como el barquito de papel y la bandeja del comedor obrero y escolar (un poco menos explotada pero suficientemente repetida) aumentan la sensación de camino trillado cuando se aprecia Sueño roto. Sus propósitos artísticos quedan por debajo, fracasando este intento por conciliar un sólido discurso con un empaque formal ligero, quizás en busca de una recepción más numerosa cuya atención muchas veces es ganada por las lentejuelas banales.
Válido es tratar desde el Arte temas polémicos, de preocupante actualidad, para quitar los dedos que intentan opacar el Sol, pero no se debe descuidar el rigor técnico-estético, la profundidad discursiva y la autenticidad creativa que cimentan los mensajes comunicados.

CUANDO EL SOL ES ENORME
Expo. de Alejandro Campins en la Galería Servando
Amílkar Feria Flores
Fotos del autor

Obra de Alejandro CampinsLe he prestado atención por espacio de unos cuarenta y cinco minutos, durante el conversatorio que ofreciera en una de las aulas de la Facultad de Plástica. Para entender los mecanismos de expresión existencial en su trabajo, más que estéticos, no creo haberle escuchado nada parecido a una receta.
Disertando sobre su obra, referida a la muestra que se exhibe entre junio y julio en la Galería Servando, el joven artista cumplimenta los requisitos indispensables para discutir su tesis de graduación en la especialidad de Pintura en el I.S.A. Ya antes, varios de sus condiscípulos en años de estudio inferiores, a los que en algún momento también impartió clases en la Academia Provincial de Artes Plásticas de Manzanillo, avalaban la profunda convicción pictórica con que Campins manifiesta su noción del mundo.
No hay más que darse una asomada a su obra para entender que, desde la más sentida o racional parcela de su conciencia, en este artista no hay vuelta atrás o elecciones al azar. Aun más; su consideración primordial en lo tocante a la plasticidad, sin desmerecer otros modos de expresión, la asume fundamentalmente desde el viejo oficio del pigmento esparcido sobre la tela.
Un ejercicio de este tipo, como el que compulsó al artista a exponer todos los razonamientos en una tesis de graduación, resulta una excelente oportunidad para intentar “comprender” lo que el pintor no puede ni podrá transmitir del mismo modo con otro lenguaje que no sea el de la visualidad.
Su diapasón temático, que comprende todo cuanto atraviesa su atento espacio mental, viaja desde una reflexión acuñada por el saber popular, hasta las imágenes pintoresquistas de procedencia nórdica, europea, trastocadas en mero recurso bucólico, en paisaje que expresa mejor un acontecimiento psicológico que una simple ventana abierta hacia la escarpada campiña donde pasta un pequeño rebaño.
La experiencia del viajero, distanciado temporalmente de su isla tropical en el Caribe, lo ha llevado a recorrer los fríos escenarios a los que recurre en su obra. Campins, localidad catalana próxima a Barcelona, ubicada en la periferia del Parque Natural de Montseny, parece resultar el excelente aliento nominal y físico con el que este artífice encuentra evidente identidad: coníferas, cabras, puestas de sol tras las montañas, y teleféricos que recorren la historia, en todo caso personal, redondean la distancia que la reflexión y el sosegado señalamiento cumplimentan en su obra.
Nacido en Manzanillo, actualmente reside y trabaja en La Habana. En su currículum personal cuenta con estudios en la Escuela Elemental de Artes Plásticas de Manzanillo, la Academia Profesional de Artes Plásticas de Holguín, y concluye sus estudios en el Instituto Superior de Arte de La Habana. Todo parece indicar que su percepción lo arrastra por buenos caminos.

REVIVIENDO LOS ADJETIVOS POÉTICOS
Raúl Allain

Revivir los adjetivos...Sublimar un texto, ya sea poético o no, con estética y significaciones ingeniosas, es menester de todos los que abordamos al oficio de escribir. En uno de los caminos, podríamos recurrir al uso de los olvidados adjetivos poéticos y a una versión remozada de éstos.
En su mayoría, los podemos identificar por sus terminaciones más comunes: reo(a) de pertenecer, vago(a) de vagar --errantismo, imprecisión--, fero(a) de llevar, fugo(a) de huir, fluo(a) de fluir, destilar y voro(a) de comer.
Para ejemplificar citaremos el término “lucífero” que significa “resplandeciente”. Muy aparte de poseer una musicalidad muy agradable y un marcado concepto poético, tanto la terminación correspondiente como las demás se prestan para poner a prueba nuestra imaginación y constituir nuevos términos que enriquezcan el panorama de los textos y rescaten del abismo del desuso a los adjetivos poéticos. Y así como alguna vez la locución “límpido” fue un artificio esgrimido por algún innovador, podemos diseñar nuestras propias palabras. Al hacer esto, estaríamos cumpliendo una de las funciones requeridas por muchos escritores: crear palabras cuando las que se tienen al alcance no sirven para trasmitir lo que se siente. Ellos vislumbran en estas construcciones, un camino más fructífero tanto para la poesía como para todas las expresiones literarias.
De esta manera, rememorando y basándonos en los adjetivos poéticos, cuasi arcaísmos, podemos esbozar adjetivos como “gelífero”, que se podría conceptualizar de diversos modos, pero esto se lo dejo a la destreza del lector. Sin embargo, podríamos ensayar un ejemplo poético: “El personaje exhalaba un hálito que llevaba frío al extremo”, pero aplicando el neologismo podría decirse: “El personaje exhalaba un hálito gelífero”.
Cabe resaltar que los recursos neológicos son los que nos permiten accionar de manera lúdica para crear estas palabras, denominadas neologismos. Teniendo en cuenta estos recursos, propios de nuestra lengua, construiremos consciente y correctamente los términos que integraremos a lo establecido, dinamizando nuestra lengua y recuperando una parte de ésta: los términos poéticos, específicamente los adjetivos.

MUJERES EN LÍNEA EN CASA DE LAS AMÉRICAS
Abel Rosales Ginarte

Mujeres en Casa de las AméricasEl habitual espacio es organizado por el Programa de Estudios de la Mujer. En esta ocasión recibió a Irina Bajini, doctora en filología ibérica e investigadora de la Universidad Statale de Milán, Italia, quien ofreció la conferencia Mujeres con botas. Algunas notas sobre textos literarios de las alfabetizadoras.
Bajini, quien es docente de lengua y literatura hispanoamericana, así como traductora, se ha especializado en el estudio de aspectos lingüísticos y culturales cubanos, y en temas de género.
Irina reconoció el legado del apóstol por la independencia de Cuba, José Martí, de Fidel Castro y del guerrillero argentino-cubano Che Guevara en el poderoso camino emprendido por la Revolución cubana en sus inicios para alfabetizar al pueblo.
Es interesante ver que alfabetizar fue una cosa que se dió de forma coherente y homogénea. Fueron varias etapas dentro de la brevedad, porque eso fue muy rápido. Las maestras voluntarias fueron las primeras en salir, mujeres de la clase media que se habían formado en el capitalismo y que deciden hacer esto porque el reto les interesa.
Bajini, quien es también musicóloga, prepara actualmente la traducción de La música en Cuba, de Alejo Carpentier, para la editorial Il Sagiatore (Italia). Además, coordinó los homenajes organizados por el aniversario 50 de Casa de las Américas en la Universidad de Milán --enero de 2009-- y en la Feria Latinoamericana -- julio de 2009--.
Para las mujeres que vivieron ese momento en la historia de Cuba fue la metamorfosis, algo que les cambió profundamente la vida. La investigadora y profesora italiana analizó intensamente textos de escritoras y escritores cubanos que laboraron en la campaña de alfabetización en Cuba y leyó el poema Los padres nuevos, de Ivet Vian.
La directora del Centro de Estudios de la Mujer, de Casa de las Américas, quien también tuvo la experiencia como alfabetizadota cuando tenía 15 años reconoció esta labor como la experiencia más fuerte después del triunfo de la Revolución. Fue algo excepcional en nuestras vidas, uno de los grandes momentos de la Revolución cubana.
El Programa de Estudios de la Mujer en la Casa de las Américas fue creado en 1994, está destinado a promover un acercamiento crítico a la historia y la cultura de las mujeres latinoamericanas y caribeñas del siglo XVI hasta nuestros días. Se preocupa además por el rescate y divulgación de su producción cultural, para lo que desarrolla coloquios, conferencias, cursos, exposiciones y publicaciones de libros. En el marco de las actividades mensuales de la Casa, el Programa desarrolla el espacio Mujeres en Líne@, concurridos encuentros en los que se abordan, por especialistas cubanas o de otros países, muy variados temas y producciones de la cultura y de las ciencias sociales desde una perspectiva de género.

¿AGUA FRESCA?
Yunier Riquenes García

Revista La NoriaI
En días recientes un amigo y yo conversábamos sobre la importancia de las revistas para la historiografía literaria de nuestro país. Lo hicimos después de trajinar, él mucho más que yo, en archivos de la biblioteca nacional.
Pensamos en la diversidad de las revistas y llegamos a proyectar la revista cubana ideal. Aquella que incluyera correspondencia cruzada, la de ayer y la de hoy (tal vez en la nueva variante del correo electrónico), polémicas alejadas de la banalidad, caricaturas de escritores, fotografías, grabados, reseñas (laudatorias o hirientes) a libros y autores, opiniones diversas sobre un tema, adelantos de novedades editoriales, entrevistas, traducciones, homenajes a escritores vivos o muertos, y un largo etcétera. Mi amigo y yo hablábamos de la importancia de una revista para comprender nuestra época. ¿Cómo construir dentro de algunos años el presente sin la prensa y las publicaciones?
Comentamos la cantidad de revistas cubanas homogéneas hechas desde los centros provinciales del libro y la literatura, las sedes de la UNEAC e instituciones. Si ellas salvarían del silencio la cantidad de libros publicados en Cuba y resaltarían el movimiento autoral cubano, a veces en trabajos repetidos de revista en revista. Luego comentamos la presentación de una nueva revista santiaguera, que se proponía alejarse del tipo de las ya existentes en Santiago de Cuba (SiC, Caserón, Del Caribe y Santiago) y en el país. Después mi amigo y yo nos separamos.

II
El 29 de agosto a las 11 de la mañana en la librería Amado Ramón Sánchez se presentó La Noria, revista coordinada por los jóvenes poetas Oscar Cruz y José Ramón Sánchez. José Ramón enfatizó que la primera pregunta fue ¿qué no tienen las revistas literarias cubanas?, según él, las revistas son más culturales que literarias, tienen poco espacio para la literatura y recalcó el interés de publicar autores cubanos y su intercambio con el resto de la literatura, lograr contactos con autores desconocidos o inéditos, pocos publicados en otras revistas. Sobresale, agregó, la preferencia del contenido por encima del diseño, pero se irá trabajando para lograr mejores resultados.
Oscar destacó la frecuencia semestral, el trabajo sin un consejo de redacción y resaltó el apoyo del ICL, el MINCULT y la AHS. Enfatizó la prioridad de los buenos trabajos para abrir las puertas a la publicación.
El número 0, incluye poemas de José Kozer, Mayelín Mansfarrol, José Ramón Sánchez, Sobidelia Iglesias, Caridad Atencio y Legna Rodríguez. Cuentos de Julio Verdecia y Raúl Flores. Entrevista a la escritora argentina Liliana Heker, y traducciones de D.H Lawrence, William Carlos Williams, por Francisco Díaz Solar y Eduardo Montalbán Quintana, respectivamente. Reseña de la novela Manual de literatura para caníbales de Rafael Reig y una carta inédita de Regino Boti.
En la entrevista, Liliana Heker confiesa: Creo que es fundamental para los escritores jóvenes tener revistas literarias, donde den a conocer sus textos aun antes de haber publicado su primer libro, donde se pueda ejercer una crítica amplia, y donde puedan fijar su posición acerca de la literatura. Los jóvenes no tienen compromisos con lo que ya está establecido, pueden instalar esa nueva voz, hablar de las otras generaciones, rescatar lo rescatable, cuestionar lo cuestionable. Este es uno de los propósitos básicos de la revista. Ahora comienza a mover el agua.

III
Seguramente, en un nuevo encuentro, mi amigo y yo hablaremos sobre el diseño, la calidad de los textos y las características de esta revista. Pero mientras tanto, el agua fluye y estas páginas comienzan a ondear.

ARMA DE DOBLE FILO
Acerca de “Desarme”, proyecto fotográfico de Denys San Jorge
Amílkar Feria Flores
Fotos del autor

Obra de Denys San JorgeUna escultura donada hace más de sesenta años por el entonces gobierno soviético, emplazada en los espacios exteriores de la Organización de Naciones Unidas, en Nueva York, evoca, en el más puro y explícito “Realismo Socialista”, a un jornalero torciendo una espada en arado a golpe de mandarria limpia.
La alegoría ha sido, mejor que peor, desde tiempos inmemoriales, parte de una aspiración que, de momento, continúa resultando una utopía. Para no remitirlo a los espacios noticiosos, que saturan de contiendas bélicas los minutos del acontecer informativo, mejor les presento a alguien que ha vuelto a enderezar la espada, tan solo como ejercicio demostrativo de que las armas, como casi toda intensión (mejor que invención) humana en este mundo, son resultado de un primitivo propósito del que nos cuesta separarnos.
Del mismo modo que la risa, según deducciones de los antropólogos físicos, es resultado fisio-conductual del llanto y el alarido, las armas no son otra cosa que herramientas evolucionadas para cazar, matar y destazar; solo que hay un raro paréntesis en la conciencia humana que no sabe (o no quiere) discernir entre las presas de caza.
Obra de Denys San JorgePara demostrar la larga data de este acendrado vestigio animal, un arqueólogo ya no deslinda las funciones que pudo cubrir una filosa piedra, encontrada en cualquier solar arqueológico del neolítico temprano. Desde aquel primigenio uso de un útil extracorpóreo (deducido del que hoy en día hacemos de nuestras sofisticadas y especializadas herramientas), los “beneficios” continúan siendo transferibles.
Un carro autopropulsado, dotado del mismo principio técnico para rodar, puede salvar una vida, cuando lleva de urgencia a un ser humano hasta una institución asistencial; otro puede matar, de una sola vez, a decenas de personas, cuando va artillado. Los ejemplos serían infinitos, tal como nos indica Denys San Jorge, egresado hace unos años de la Academia de San Alejandro, donde actualmente ejerce como profesor. Para este artista,  que hace unos meses exhibiera su trabajo en el Ministerio de Informática y Comunicaciones, apelando al recurso fotográfico, a partir de composiciones con diversas herramientas de trabajo trocadas en “útiles de guerra”, no resulta difícil subvertir el orden de los propósitos; más bien parece un juego. Juego que, sin embargo, como las pistolitas de madera, o el simple dedo índice extendido a modo de arma de fuego, señala el peligro que implica “jugar pesado”, ya desde la temprana infancia.
Una vez adultos (menuda “adultez”) las combinaciones suelen ser cada vez más letales, tanto como en nuestra presumible adultez civilizatoria. Nada ha cambiado, parece decir Denys. Un serrucho puede ser tan peligroso como una bayoneta. Todo está en la combinación de ideas que nos fragüemos para su uso. Si no ¿con que mató Caín a Abel, cuando cegaban las mieses, durante una apacible mañana, hace ya unos cuantos milenios? 

ACTÚAN LOS NIÑOS
Barbarella González Acevedo
Fotos: Erick Eimil Mederos
Un concierto para Blancanieves de Jennifer Almeida VidalEn el horario de las once de la mañana el coro escénico Estrellitas, de la Agencia Actuar se ha estado presentando durante los sábados y domingos del mes de agosto del presente año en la sala teatro Tito Junco, del Centro Cultural Bertolt Brecht con la obra Un concierto para Blancanieves de Jennifer Almeida Vidal. La dirección de esta puesta en escena hecha por niños y dirigida también a ellos corre a cargo de Alejandro Milián, actor que, aunque joven, recordamos por sus protagónicos con Mefisto Teatro en los montajes Escándalo en la trapa y Contradanza.
El teatro con niños en occidente es una disciplina que han utilizado educadores a lo largo de la historia con el fin de inculcar valores éticos y estéticos en los más pequeños. En Cuba por ejemplo se tiene constancia de la existencia de compañías dirigidas por adultos que realizaran un trabajo con infantes desde la década de 1930. Nombres como Pedro Boquet, Roberto Rodríguez, Camilo Doménech, Ignacio Gutiérrez estuvieron vinculados a esta modalidad. En el presente, grupos como La Colmenita, La Andariega, y La Edad de Oro continúan dedicándose al trabajo con los más pequeños. Entre los preceptos fundamentales que estos colectivos tienen en común se encuentra el respeto a la infancia. El teatro aquí no es en sí mismo la finalidad sino el medio para contribuir al desarrollo del niño, así como de habilidades esenciales para su progreso intelectual y creativo.
Tanto Alejandro Milián, -- de quien ya he dicho tiene a su cargo la dirección de actores--, como Jennifer Almeida Vidal --que se encarga del guión y la parte musical del espectáculo-- fueron en su momento niños actores en La Colmenita. Herederos del espíritu de las abejas hoy escogen regresar al trabajo con los infantes.
Un concierto para Blancanieves de Jennifer Almeida VidalLa obra que nos proponen se basa en el cuento infantil de los hermanos Grimm que fuera recreado y registrado en el imaginario colectivo gracias también a la versión de dibujos animados de Walt Disney. Un concierto para Blancanieves es una obra escrita en verso desde la contemporaneidad. Resulta simpática la apropiación que la pieza hace de los referentes: El príncipe por ejemplo es un joven algo “miki” que llega en carriola o patineta y ni siquiera sabe en que cuento se encuentra.
Los arreglos musicales han sido realizados tanto por Jennifer Almeida como por Ernesto Wong. Este elemento resulta vivo en la propuesta que echa mano a diversos géneros musicales, entre ellos el merengue, el rap, el jazz entre otros. Resulta grato ver cantar a los niños en vivo dando muestra no sólo de sus bellas voces sino de la capacidad para el dominio de la escena.
La escenografía corre a cargo de Meiling Álvarez y Alejandro Milián mientras que el vestuario ha sido concebido por Danai Hernández. Con pocos recursos se articula la visualidad de la obra donde los niños actores son los protagonistas fundamentales. Varias soluciones escénicas destacan por su ingenio. Por ejemplo, la solución dada al espejo resulta interesante --se trabaja con una actriz que actúa como reflejo--. Tanto la madrastra (Jennifer Almeida), como el cazador, constituyen la parte adulta del espectáculo, logrando así un contraste entre un universo más contaminado y otro infantil lleno de fantasía e inocencia.
Un concierto para Blancanieves constituye un espacio para la colaboración familiar. En definitiva son los padres los responsables de que estos niños hoy lleguen al teatro y participen en la creación del espectáculo. Subliman su acto tomando participación directa en este sueño de los pequeños actores, colaboran en todo, mientras los infantes con su energía y amor se erigen principales artífices de la propuesta. Con ellos reímos y nos dejamos encantar.

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Redacción: Jorge Enrique Rodríguez / Yanet Bello / Andrés Mir
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