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suplemento informativo de la revista electrónica de arte y literatura Esquife Edición Anterior |
ANIMAL CIVIL SOBRE LAS PIEDRAS
Jorge Enrique Rodríguez |
Qué importa si fueron piedras o tempestades:
estamos a salvo
fingidos por el signo,
conmiserados en la noria del prestamista
Jorgito 761
Ya he dicho que la poesía --como acto de asumir el diálogo desde y/o sobre cualquier realidad-- es siempre una emboscada. Nada queda ileso después de transitar, a sabiendas o no, cualquiera de sus puntos cardinales (pre)figurativos. Ya sea en esta condición o en aquella, el riesgo --presunción del ascenso o la caída-- sólo es visible un segundo antes del impacto. Sin embargo asumo que esta no sería la única signatura que pudiera sostener la cosmogonía de cualquier lógica poética.
Podríamos decir que Reynier Rodríguez Pérez (Santiago de Cuba, 1982) lo sabe, y así lo reafirma en su último cuaderno de poesía, Sobre piedras, publicado por Ediciones Santiago y presentado en la tarde del viernes 19 en la sala Lezama Lima.
(…) La poesía no es acción ni doctrina.
ella y mi soledad son para mí
como aguas breves
Sobre piedras es la pretensión de saldar una deuda con Hernández Novás. Pero más allá de esta utopía, Reynier Rodríguez insiste en acatar la memoria del pez bajo la ortodoxia de una isla --y de un Santiago dentro de ella-- que no hallará nunca la sanación, sino a través de sus poetas, de sus putas, de sus mendigos, de las catedrales de polvo que dentro de ella erigimos a destiempo… a través de los días, (como fabulara Hernández Novás) luchando con el tiempo, con la ruda ordenación de los aires y las piedras. Y es verdad que la poesía, la vida y la memoria podrían ser, igualmente, esa conjugación que a fin de cuentas estriba en un acto de amor homicida:
(…) No debí limitar mis respuestas,
la sacudida final,
el ángulo donde la piel se gana
a puro sueño.
Sola, queda mi voz, en la curva del día.
Y nadie se conduele, nadie escucha
He aquí, casi revelada, la emboscada de Sobre piedras: la solemnidad del animal civil que abraza una certeza quemante con la misma devoción de un niño que insiste en sanar al sol entre sus dedos. Reynier, advertido y plural sobre sus piedras, --su ministerio, ¿o el de Hernández Novás?-- se reitera, sí, pero jamás se mimetiza, nunca se simula, sabe que sus búsquedas o deudas son circulares… viven el mismo escarceo de esta isla y su mar en volición… el mismo affaire del poeta y su palabra en lontananza:
(…) Busco en vano las palabras a la espera.
En esta encrucijada soy la víctima del que huye
y transforma sus vicios en extractos de Dios,
cuando no hay Dios, ni héroes,
ni equilibristas, ni payasos (…)
Ya no es posible dudar, a estas alturas (o abismos), las potestades de Reynier Rodríguez, ni del rigor poético que habita en este cuaderno breve, pero de un discurso que es prolongación de aquellas piedras que eternizan la travesía, y que sólo la memoria --ya sea la del pez o la del poeta-- podrían transfigurar en el “sino”, en la heredad de esas cosas o historias simples que son el zócalo de todo transito hacia sí mismo… ese otorgamiento o testimonio que el mendigo nos ofrece a cambio de escuchar sus emboscadas:
(…) La suerte se prueba sobre piedras.
Impulsos me arrastraron
a ingratas circunstancias
en períodos iguales, por años sucesivos.
Extraña coincidencia.
Pretendí entonces,
dar a mis días un nombre,
y en mi casa de naipes lloré
la muerte de un hermano.
Ahora sé que inexiste el equívoco,
si el riesgo de bogar lo inunda todo (…)
Si Sobre piedras ha saldado o no su deuda/su utopía --aquella que se impone o que trashuma-- es un hecho que sólo podrán decirlo las lecturas “otras” que sobre estos textos cometamos, ya en suerte de coincidencia, ya en la desventaja de transitar la poesía cuesta arriba en la caída, o como esgrimiera Hernández Novás voy, vengo, viajo mil vidas, muero sobre un papel, no digo nada, me asaltan las penas, los olvidos, manantiales muy hondos. Escribo, escribo, este soy yo, este que veis, que vive. |
LA CALLE DE LOS FANTASMAS Y...LLEGÓ VILLAFAÑE A LA FERIA
Ana Saraí Llanes Torna
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-¡Ay, Juancito! Si yo te contara
-Contá, María
-Pues te cuento, Juancito. El domingo 14 de febrero, a las 12 del mediodía estaba yo sentada en la sala Alejo Carpentier en San Carlos de la Cabaña. Al frente Rubén Darío Salazar presentaba un libro. En la escena Abelardo Estorino, Mayra Navarro y otros tantos de las artes escénicas cubanas.
-¿Y qué libro era María?
-¡Ay Juancito, tengo miedo, mucho miedo! En el libro… en el libro vi un fantasma. Y detrás de ese fantasma, otro fantasma.
- ¡La calle de los fantasmas!
Mi amigo Babito debe estar contento. Dispone ahora de diez obras titiriteras de Javier Villafañe para representar en su retablo. Son las que Jaime Gómez Triana y Freddy Artiles seleccionaron y publicaron en 2009 bajo el Fondo Editorial de la Casa de las Américas y que ahora se presentan en la 19ª Feria Internacional del Libro La Habana 2010. El volumen en cuestión, La calle de los fantasmas y otras obras de títeres, constituye una celebración y homenaje de la Casa de las Américas por el centenario de Villafañe (1909- 1996), prolífico escritor, poeta, narrador, ensayista, pensador y trotamundos, considerado el precursor de la difusión del teatro de títeres en Argentina.
La obra que da título al libro “La calle de los fantasmas”, un clásico con todas las de la ley por su trascendencia universal y su permanencia en el tiempo, es sin duda la pieza titiritera para niños más representada en Hispanoamérica y han existido publicaciones y compañías con el nombre de sus protagonistas. La obra exalta los valores de la infancia pues en ella dos niños, María y Juancito, dialogan sobre la aparición de unos “fantasmas” y del mismo Diablo en el pueblo. Si bien ella se desmaya, él no demuestra su miedo y se enfrenta a los que resultan vecinos disfrazados para atemorizar a la gente.
El conjunto de las obras titiriteras seleccionadas manifiestan algunas de las características de la producción de Villafañe que lo colocan en un lugar prominente de la cultura hispanoamericana: la sencilla ingenuidad, el humor, la picardía, el empleo de recursos que apelan al ingenio popular y la tradición. Le sirvió al autor, para ello, la costumbre de coleccionar historias y leyendas que le contaba la gente humilde del pueblo, y dibujos, escritos y cuentos hechos por niños, algunos de los cuales publicó en 1970 y 1987. Otro elemento destacable en Villafañe es la maestría con la que utiliza el verso. Algunas de sus piezas constituyen verdaderos poemas dramáticos que nos recuerdan el romancero popular. El mismo Villafañe fue un juglar, que en lugar de la guitarra llevaba un títere en la mano, pero igual de trotamundo, viajaba con su arte, a veces en carreta de caballos, otras en canoa, otras motorizado con un carro y un tráiler. Y el verso, el verso no solo era manta; era espada que le servía tanto para el espectáculo como para la vida, como en las ocasiones en que escribió solicitudes formales a empleados públicos (licencias y salarios) con jocosas rimas…y las consiguió.
Por todas estas historias increíbles, de la mano de la vida del Titiritero Mayor de Hispanoamérica, nos lleva el extenso y necesario prólogo de Freddy Artiles, dramaturgo y teatrólogo, una pérdida reciente que sentimos no tener en esta Feria. Él también debía estar esta tarde de domingo.
-¡Un fantasma, Juancito, un fantasma!
-No, María. Ya nos enseñó Maese Villafañe que no existen los fantasmas, que para trascender están los títeres… y están los libros. |
EL MAESTRO Y MARGARITA: ECHAR MARGARITAS A LOS LERDOS
Antonio Enrique González Rojas |
Nadie es profeta en su tierra, y menos cuando en su tierra destierran a todo el que amague enarbolar verdades singulares, desfasándose, por poco o por mucho, de una perspectiva donde la cultura artística comparte litera con la propaganda política. En un contexto, donde los estrechos límites creativos permitidos a los artistas de todas las manifestaciones, eran custodiados por celosos hoz y martillo, donde el freno de la Revolución de Octubre era pisado a fondo por el bigotudo georgiano Joseph Stalin, quien limpiaba sus pies sobre las pieles curtidas de los bolcheviques primigenios, le tocó escribir a Mijaíl Afanasievich Bulgákov (1891-1940), médico e intelectual de agudo sentido de la sátira sociopolítica.
En una época donde el arte era herramienta mellada al servicio de la política, no conciencia crítica de una nación, se desarrolló su obra literaria y dramatúrgica: Los huevos maléficos, Corazón de perro, La guardia blanca, entre otras, coronadas todas, hacia el final prematuro de su existencia, por la ambiciosa épica psicosocial El maestro y Margarita, donde son violadas y asaltadas todas las fronteras entre el absurdo, la fantasía, la metafísica y la imaginería medievalista europea, polémicas teológico-históricas, desbordando hacia la dimensión metatextual en un todo orgánico, colosal, hecha con la mejor madera del bosque literario ruso, donde las sequoias de Dostoievski, Tolstoi y Chéjov son columnas fundamentales de este firmamento creativo.
Editada ya en dos milenios distintos por la editorial cubana Arte y Literatura (1989 y 2009), esta novela es un poliedro de sentidos autónomos e interrelacionados, donde convergen tres anécdotas principales soportadas sobre la confesa base referencial fáustica: las andanzas de Voland, el diablo en persona, por las avenidas y callejones del pecado y la hipocresía moscovita de las primeras décadas del siglo XX, junto a los tres demonios Hipopótamo, Asaselo y Abadonna; la historia del amor del Maestro, escritor emparentado con el mítico Fausto, y Margarita, tocaya de la amante del vendedor de su propia alma; y el relato de la Pasión de Cristo, con preeminencia para la figura del procurador Pilatos, trama que no es más que una novela paralelamente escrita por el Maestro. Aquí se dinamitan todos los posibles niveles de realidad y el libro de Bulgákov se torna manifiesto de libertad temático-estética contra toda la parametración imperante. Desde la responsabilidad intelectual, el compromiso consecuente y el respeto por la inalienable pluralidad de voces, el creador parece espetar desde cada página: “Escribo de lo que quiero, cuando quiero y como quiero”.
El Maestro y Margarita es fruto de un innegable dominio narrativo; estructuración de diálogos precisos; hábil composición de personajes, verosímiles en toda su complejidad psicológica; versatilidad de un registro que se desliza sobre rieles aceitados desde la más ridícula y explícita comicidad, hasta el drama de mayor intimismo e introspección; una coherente y por ende imperceptible transición e inversión del nivel de realidad, seguida en el tiempo por novelas como Celestino antes del Alba, de Reinado Arenas, Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, Pedro Páramo, de Juan Rulfo, grandes áreas de la literatura de Julio Cortázar y de Juan José Arreola.
La sociedad rusa teñida de color soviético, como chivo expiatorio del género humano en general, es sometida por este verdadero médico del alma a una disección profunda, sin anestesia alguna, entre las páginas de esta novela. El apocalíptico Diablo-Voland acude a la Tierra para hacer el trabajo sucio de Dios: castigar a Pilatos en una cruz de dudas eternas, por su crimen de lesa conciencia para redimirlo al final, y crucificar en el ridículo a todos los hipócritas y egoístas. A su vez, el Ángel Caído obtiene su castigo: …”siempre en busca del mal, sólo sabe hacer el bien”, al decir de Goethe, citado por Bulgákov como epígrafe del libro.
El Maestro y Margarita es una novela catedralicia, universal, de una perdurabilidad arquetípica que demorará en caducar, sólo con el advenimiento de la Jerusalén Celestial de la Concordia insinuada en su capítulo final, o con los Jinetes del Apocalipsis. Es maldita como su autor, perecido agónicamente en el intento por profetizar en su tierra y en su tiempo. De apestados como él será el Reino de los Cielos. |
A LA TERCERA VA LA VENCIDA
Andrés Mir |
Será que me estoy poniendo viejo, pero tengo todavía el claro recuerdo de cuando en todos los estanquillos de La Habana podía hallar múltiples ediciones de revistas de la entonces Unión Soviética. Tanto para mí, como para la mayoría de aquellos a quienes nos gustaban aquellas lecturas, relacionadas con el desarrollo de la cultura, la ciencia y la técnica de ese inmenso y plural país. Luego, pasaron casi dos décadas durante las cuales poco o nada supimos de las publicaciones rusas, en especial de las periódicas. Solo recientemente, de tres años acá, tenemos noticias, y han venido de la mano de una empresa privada rusa: INFORMNAUKA, que bajo la dirección de María Kirguizova y el apoyo de Yuri Skachkov, se empeña en llevar al lector cubano una amplia de variedad de publicaciones rusas, tanto periódicas como libros.
Por tercera vez consecutiva llegan a Cuba, y escucho satisfacción en sus palabras. Diversos han sido los contactos establecidos, han logrado establecer nexos de colaboración con empresas como el IDICT*, CUPET y TECNOIMPORT, activamente apoyaron a Ediciones Cubanas para su participación en la Feria Internacional del Libro de Moscú, acontecida en diciembre del año pasado, comprando íntegramente todos los títulos llevados por esta entidad a la exhibición. El pasado jueves, en el área de su stand, promovieron un encuentro entre funcionarios de la Biblioteca Estatal de Moscú (antiguamente Biblioteca Lenin) y representantes de varias bibliotecas de información científico-técnica cubanas, actividad que sirvió para el establecimiento e incremento de estas relaciones.
INFORMNAUKA nace en 1998, en un principio bajo el auspicio del Instituto de Información Científico Técnico de Rusia, entidad de la cual se independiza, y cuenta con un staff de más de setenta especialistas calificados en la rama, muchos de los cuales se formaron como trabajadores en la entidad “Mezhdunarodnaya Kniga”, empresa que durante el período soviético se ocupó de la exportación e importación de todo tipo de publicaciones, y otros se desarrollaron como profesionales en el Ministerio de Comercio Exterior. El grueso de las exportaciones de las que se ocupa INFORMNAUKA se dedica, como bien lo insinúa su apelativo, a la información científico técnica, aunque pueden ocuparse de la distribución de otros títulos, alcanzando durante el año pasado –deprimido por la crisis—cifras entre ocho y diez millones de dólares en materia de flujo de capitales. También distribuyen información en CDs e información por medio de internet, mediante un sistema de páginas web y bibliotecas digitales. Fungen como entidad unificadora de todas las publicaciones seriadas de Rusia, contando en su catálogo oficial con más de cinco mil revistas, cifra que varía constantemente debido al carácter dinámico de las publicaciones. Mantienen relaciones de trabajo y exportan habitualmente a más de cincuenta países de todo el mundo.
Sin embargo, Cuba resulta definitivamente un mercado de interés para INFORMNAUKA. Las razones son varias: pudiera citarse, en primera instancia el hecho de haber estado ausentes durante tanto tiempo –veinte años—del espacio nacional; también es de valorar el interés respecto a este tipo de publicación en nuestro país, que cuenta con un ejército considerable de profesionales interesados en informarse y desarrollarse; y finalmente, es imprescindible considerar el hecho de que una parte de esos profesionales fue formada en la Unión Soviética (un estimado de más de cuarenta mil graduados), profesionales que dominan el idioma y esperan servirse de todo ese bagaje.
--Vinimos por primera vez en 1999, a las celebraciones por el 40 aniversario del IDICT durante INFO-EXPO, --me comenta María Kirguizova, Director General de INFORMNAUKA-- y ya entonces establecimos contactos con esa importante entidad, dirigida por Carmen Sánchez Rojas, así como con Ricardo Casate, el Director de la Biblioteca Nacional de Ciencia y Técnica y Alfredo Cabrera de Miranda, Jefe del Departamento SELADQUI. Especial apoyo tuvimos en la persona de Lourdes Machado, Relaciones Internacionales del IDICT. Durante los años anteriores hemos donado toda nuestra muestra expositiva a esta entidad, con el fin de ponerla a disposición del lector cubano.
Yuri Skachkov añade: --Hemos realizado envíos de materiales relacionados con la prospección y desarrollo del petróleo y su industria, solicitados por CUPET, donde contamos con el apoyo de Antonio Bolufé. Nos han resultado de gran utilidad las consultas de carácter jurídico recibidas por parte de Mirta Príncipe, secretaria del compañero Fidel Castro Díaz-Balart, asesor científico del Consejo de Estado de Cuba. Ya durante la pasada Feria fueron formalizados todos los documentos acreditativos de nuestra empresa ante la Embajada Rusa en Cuba, para viabilizar las relaciones mutuas.
El público no cesa de pasar ante los anaqueles del stand de INFORMNAUKA. Hojean siempre, surgen las preguntas, se hace patente el interés: dónde lo consigo, ¿se vende? Algo queda claro: existe un interés de los lectores, existe todo un abanico de publicaciones, perduran los esfuerzos de la empresa que presento en este artículo por propiciar este encuentro, de hecho, por tercera vez… Esperemos que ésta sea la vencida.
*Instituto de Investigaciones Científico Técnicas |
EN LA SALA GUILLÉN
Karel Leyva
Foto: René Hernández |
I
Este jueves 18 de febrero, continuó el Encuentro de Editores de la XIX Feria del Libro de la Habana, con un panel sobre la edición de Literatura Rusa en lengua española. El vicepresidente del Instituto Cubano del Libro, Juan Rodríguez, realizó la introducción al mismo y dando la bienvenida a los editores Cubanos y Rusos invitados para estas tres jornadas. Daniel García vicepresidente de la Fundación Alejo Carpentier, realizó un recuento el estado de asentamiento legal de la futura Asociación de Editores de Libros de Cuba. Los primeros conferencistas fueron los editores Veronica Spaskaya (Cuba-Rusia), Natalia Vanhanen, Lidia Dovletkirieva, Bagno Vsevolod (Rusia), con la conducción de Alexandr Arjanguelki (Rusia) y Rogelio Riverón (Cuba) y propusieron como temática: La lengua rusa: invitación a la comunicación, la clave y la comprensión, sobre las traducciones y algo más. El consenso inicial colocaba al traductor como el puente entre naciones, generaciones, civilizaciones e ideologías, y a partir de ese punto pormenorizaron en el trabajo editorial que puede ser esclavizante o liberador según se asuma, aunque se deben cuidar los excesos que desvirtúen el mensaje a tal punto que no veamos nunca la obra real a la cual se pretendió traducir y editar. “En el mundo de la literatura Rusa no hay un libro, siquiera un capítulo que se haya dedicado a la importancia de la traducción y eso es realmente necesario”, acotaba Bagno.
Veronica Spaskaya, sugería, por su experiencia de más de veinte años de traducción de literatura rusa en Cuba, se tomara en cuenta patrones de traslación de un idioma a otro más fieles, pues se producen grandes daños en lo que se quiere decir por parte de los autores, como sucedió con las primeras ediciones cubanas de Crimen y Castigo donde hubo páginas omitidas, intenciones cambiadas y otros errores imperdonables, que se están subsanando para una próxima entrega de la editorial Arte y Literatura.
La poesía es uno de los campos de más conflicto en la traducción pues “se debe ser ante todo poeta o al menos un lector muy avezado de la lírica y sus giros rítmicos”, dice Natalia Vanhannen. Un cambio de métrica basta para dañar toda un poema, de ahí lo difícil de atreverse a traducir un texto de estas características. Lidia Dovletkirieva, nos ejemplifica en la práctica variaciones que se han podido apreciar en las traducciones de discursos orales y que se prestan a confusiones totales.
La mañana cerró con el reconocimiento a un grupo de traductores que han ayudado al proceso en editoriales cubanas durante estos cincuenta años entre los que destacan Natalia Lasovkaia, Juan Luis Hernández, Noemí Díaz, Zoia Barash y Laritza Diakova. |
LOS DÍAS DEL JUEGO, PREMIO IBEROAMERICANO DE CUENTO JULIO CORTÁZAR
Osmel Almaguer |
Un volumen que contiene el cuento premiado y las menciones correspondientes a la octava convocatoria del Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar, fue presentado en la tarde del jueves en la Sala Alejo Carpentier del Parque Histórico-Militar La Cabaña, dentro de las actividades literarias de la presente edición de la Feria del Libro.
A Los días del juego, cuento ganador salido de la pluma del holguinero Emerio Medina, --que da nombre al libro--, se suman Las lecciones del vampiro, del habanero Miguel Terry Valdespino, --primera mención--; Lo bello y lo sublime, de la argentina Marcela Solás; Mallorca y todos tus fantasmas, de Michel Encinosa, y Los que fueron al bosque de avellanos, de Rufo Caballero, estos últimos obtuvieron menciones.
El narrador y ensayista Alberto Garrandés, miembro de un jurado compuesto además por la argentina Luisa Valenzuela y Miguel Mejides, dio lectura nuevamente al acta en la que se declara como premio al cuento Los días del juego, de Emerio Medina, “por hacer con éxito una especie de viaje de regreso a las virtudes clásicas de la fábula, al arte de contar historias, y, al mismo tiempo, emulsionar con mucho vigor la experiencia sentimental del sujeto en un mundo lejano y, a la vez, cercano”.
Asimismo la poetisa Basilia Papastamatíu, coordinadora del Premio, hizo una breve historia de sus orígenes, y anunció las bases para la convocatoria 2010, auspiciado cada año por el Instituto Cubano del Libro, la Casa de las Américas y la Fundación ALIA.
En la velada estuvo presente el autor premiado, quien brindó elementos acerca de las experiencias que nutrieron la historia del cuento, y aclaró las coordenadas fundamentales del mismo: “Se trata del juego que se establece en la vida, el de lograr ciertos objetivos, reducidos a veces a una historia de amor, o al hecho de tomarse un trago de ron gratuitamente, o conseguir cualquier cosa que uno quiera”. “Es una historia de amor entre un estudiante cubano y una tártara, que ocurre en una geografía muy distante, entre Moscú y Kazán, aquí se trata el tema de las razas, de las etnias, de las mezclas que hay en esas regiones del mundo, y que son desconocidas para nosotros”, agregó el holguinero.
Esta presentación, en el marco de la feria, sirvió también como homenaje al gran escritor argentino Julio Cortázar, gran amigo de Cuba durante muchos años. La misma contó con la presencia de Miguel Barnet, Premio Nacional de Literatura y Presidente de la UNEAC. |
CAMAGÜEY: TRADICIÓN DE FERIA
Alejandro Rodríguez Rodríguez |
Aún no se distinguen sus velas en el horizonte y ya es posible unir en un mismo párrafo a la XIX Feria Internacional del Libro y el nombre de la ciudad que Nicolás Guillén llamara “suave comarca de pastores y sombreros”.
Un reporte de la Agencia Cubana de Noticias da cuenta de la presencia camagüeyana en la cita de la Habana. “Victoria sobre una traición”, del periodista camagüeyano Jorge Luis Betancourt Herrera, fue presentada en la sala Guillén, de la fortaleza San Carlos de La Cabaña. Esta investigación, que devela aspectos interesantes en relación con la actividad sediciosa que protagonizara Hubert Matos en este territorio en octubre de 1959, incluye intervenciones de Fidel y de Camilo Cienfuegos, algunas de las cuales no habían sido publicadas íntegras anteriormente.
En la XIX edición del evento, cuando el barco de la Feria llegue a puerto camagüeyano, las ventas ocurrirán, como cada año, en zonas del Casino Campestre, uno de los parques urbanos más grandes de Latinoamérica, que ha devenido símbolo del hábito de la lectura entre los habitantes de la otrora Villa de Santa María del Puerto del Príncipe. Sólo resta esperar, y confiar en el gusto estético y la buena gestión de los organizadores, en aras de que esta vez la ambientación del acontecimiento invite más a las letras y menos a las actividades colaterales que nada tengan que ver con la literatura.
Este año la editorial provincial Ácana cumple una década de integrarse al sistema de publicaciones territoriales RISO. Desde entonces la institución ha incrementado su acción promocional en favor de la literatura, a través de colecciones como Mare Nostrum, que agrupa textos narrativos, Suma y Reflejo, que reúne investigaciones históricas y culturales, Surtidor, de poesía, Musa Traviesa, para la literatura infantil, y Premio, que publica las obras premiadas en los concursos convocados durante el año.
La primera fiesta de libros en Camagüey sobrevino entre los días 24 y 28 de febrero de 1943, cuando varios intelectuales lograron concretar actividades en ese sentido, a los efectos de los que podía esperarse dadas las circunstancias específicas de la época.
Según abunda la MsC. Martha Hurtado Cardoso, “la iniciativa de celebrar la primera Feria Provincial del Libro en Camagüey partió del Dr. Oscar Ibarra Pérez, presidente del Colegio de Pedagogos, y tuvo el respaldo de sus colegas y de varias instituciones y asociaciones locales, entre las que se cuentan la Delegación Provincial de Protección y Defensa del Niño, el Servicio Femenino de Defensa Civil, el Club Rotario, el Club de Leones, y el Tennis Club, las cuales expresaron oficial y públicamente la forma en que contribuirían al programa”.
El evento, que se convirtió en el acontecimiento cultural más importante de la ciudad en el año 1943, contó con el patrocinio del diario El Camagüeyano y su emisora radial adjunta. El Gobierno Provincial también apoyó la Feria, primera de su tipo celebrada fuera de la capital cubana, mediante un crédito de 50 pesos. |
PROPUESTAS NARRATIVAS DE LA EDITORIAL ORIENTE
Juliana Venero Bon
Foto: Enrique Hernández |
Con Tulio y los elefantes verdes, de Félix Sánchez, la editorial Oriente comenzó en la tarde del 18 de febrero las presentaciones de su colección de narrativa. Esta primera propuesta fue “defendida” por Jesús David Curbelo, poeta y narrador, que comentó la cercanía de la obra cuando aún estaba en manuscritos por los años noventas. Esta novela, finalista del Premio Oriente, en el contexto de la narrativa contemporánea no desestima la crítica social, “se ha ahorrado la parte periodística, documental, testimonial y se ha acercado a este universo tratando de refrendar las angustias existenciales, profundas, clásicas que siempre acosan al individuo desde todas las épocas”. El protagonista, Tulio Ojeda, participa en un concurso radial que premia con un viaje a la entonces República Democrática Alemana. Debe superar numerosas metas, mientras, y sin él saberlo, esa Europa del Este va cayendo. Un corredor que corre hacia el fracaso. Impide ver lo que sucede, “la frivolidad, la canalización de la radio y algunos manejos ideológicos. A pesar de su ironía, de lo inteligentemente planeada y escrita, siempre nos deja un sabor amargo”, afirma Curbelo.
El Premio Oriente lo obtuvo Francisco García González con La cosa humana. David Leyva, Premio de Ensayo Nicolás Guillén 2009, leyó su reseña donde calificó estos cuentos como “la oda renovada del símbolo de la carne patria, en especial de la carne de puerco y la carne de mujer cubana, ambas entrelazadas en bizarro contraste”. Su visualidad es cinematográfica, ya en otros libros de García González se ha notado; especialmente en La cosa humana “cada historia es equiparable a un corto de ficción y el libro en su conjunto, una película en partes como en el neorrealismo italiano”. En cuanto a sus personajes están en situaciones tan “embarazosas y risibles, que la forma narrativa pierde interés (…)”. Es un observador nato y su realidad es el resultado de “un caminar, interrelacionar continuo por las calles y pueblos de la isla, es la épica de los de abajo con una marcada recurrencia en el sexo. Da vida a hombres y mujeres marginales que luego mueve a sus anchas, hace que la risa emerja en lo mísero, claro oscuro típico de la cubanidad”. David Leyva concluye que el humor vence en la mayoría de las narraciones, aunque al mirar el libro en su conjunto pueda que se nos haga una mueca el rostro.
Emerio Medina autor de El puente y el templo expresó que estos son cuentos que “tratan de evadir la realidad y buscan un asidero en épocas pasadas, siglos XVII y XVIII, para sacar del contexto al lector actual y ubicarlo en una época que me interesa tratar. Son cuentos oscuros, góticos a veces”. Por su parte, Laydi Fernández de Juan presentó el libro destacando que “el entorno aparece cuidadosamente detallado desde todo punto de vista. Desde el escenario arquitectónico hasta los olores que emanan de las calles son descritos con cuidado prolijo, casi barroco. Hace gala de su enjundioso conocimiento del arte constructivo y se esmera en ambientar sus historias, de forma tal que el espacio donde se mueven sus personajes tiene personalidad propia. El entorno cobra vida, se hace autónomo a través de las sensaciones visual, auditivas, olfatorias (…). Aunque distantes en el tiempo, en sus narraciones se agradece la descripción minuciosa de los lugares donde se ubica la acción y son los espacios a los que mejor dedica su capacidad de fabulación. (…) Infrecuente en la narrativa cubana actual, este escritor se lanza a seleccionar un estilo que de tan antiguo resulta innovador”.
Caminos de humo, compilación de Redys Puebla, reúne cuentos de una veintena de autores cubanos contemporáneos, cuya motivación temática y eje central ha sido el tabaco en sus diversas formas. La doctora Ana Cairo, profesora de la Facultad de Artes y Letras y notable investigadora, presentó este volumen, considerado por ella como una propuesta excelente que establece “un diálogo con la vida cultural cubana y con la cotidianeidad de los cubanos. Todos recordamos situaciones en las que el humo, el tabaco, el cigarrillo, la pipa, forman parte de los lugares, los contextos y los ambientes. La antología es muy actual, lo que predomina en el libro son miradas de hoy hacia la historia de nuestra sociedad, donde el tabaco es un elemento esencial, que nos va dando claves desde nuestro aborígenes”. La profesora destacó la larga y compleja investigación de Redys Puebla, cuya referencia es el prólogo mismo. Actualmente hay una contradicción entre una cultura que exaltaba el placer, las funciones benéficas, sociales del tabaco y una contracultura a partir de este cercano contexto que ya no lo exalta tanto. Desde la ficción una mirada contemporánea a un tema que tiene más de 500 años en la historia de la cultura de la nación. |
CAMAGÜEY Y CIEGO DE ÁVILA PRESENTAN SUS LIBROS
Zurelys López Amaya |
Desde la editorial Ácana de Camagüey llegaron estos libros propuestos para su presentación el viernes 19: Relatos tradicionales Maris, Cuentos para Laura, Jaime López; El camino de la independencia, Elda Cento; Islas confrontadas, Yoan Pico; Diálogo sin luz, Osvaldo Gallardo; Alas para un cuento, Sergio Morales; El teatro desde los coloquios al principal, Manuel Villabella; Cuentos de la semana pasada, Geovany García; Tertulia en minúscula, María M. Campanioni y; Páginas volanderas, de María A. Borroto. Con ellos, esta editorial celebró sus veinte años de fundada.
De Cuentos para Laura, selección y traducción de Jaime A. López, dijo su autor -- “Los Maris, antiguo pueblo que habita en una región boscosa cerca del río Volga, en Rusia. Aquí la fantasía nos llevará a conocer la historia, los sueños, la vida y las costumbres de ese pueblo. Estos son cuentos de héroes, de hermosas princesas que atraen una vez más al lector más joven. Podrán ser leídos por los niños, los padres y los abuelos con la misma intensidad y el mismo deslumbramiento que han causado desde tiempos remotos. Textos traducidos del ruso para Laura, una niña cubana que aguarda aún lo que a nosotros, los más viejos, aún nos sorprende.
Diálogo sin luz, de Osvaldo Gallardo, según Luís Álvarez, es un texto que tiene que ver con el antes, con el ayer y el ahora. Lo que lo hace especial, es que es un libro presto a lo que está de moda. Se escribió en la oscuridad única que existe. Con el alma, y con la pregunta verdadera y válida de la literatura del ser humano. Esa es la poesía que comunica más que cualquier palabra. Es la búsqueda de una razón de existir y de estar vivos. Es la poesía para comulgar con el mundo y sus errores. Este es un libro que envidio en el buen sentido de la palabra, por la manera que enfrenta, no la soledad, sino el dolor, el dolor mayor que es el tiempo.
En la misma sala José Lezama Lima, la editorial Ávila presentó varios de sus libros, además de celebrar sus diez años de fundada.
Estos son: La vida siempre y a cada paso...Varios; de Reynaldo González; Un libro de sombras, Carmen Hernández Peña; Edgar Allan Poe en la traducción martiana, Félix Flores; El tigre en las entrañas, Ileana Álvarez; Dualidad en la penumbra, Francis Sanchez; Compay Grillo,Varios y los números 19 y 20 de la revista Videncia en.
En La fiesta de los tiburones, de Reynaldo González, según Jaime Saruski, hay una mezcla de lucidez y debilidad que se ha ido elaborando durante muchos años.
El tigre en las entrañas, de Ileana Álvarez, son textos con la fuerza de la intelectualidad --según su presentador--. Es una escritora de un gran talento y formación, donde juega un papel importante, pues está hecha desde el entendimiento. Es un libro memorioso, desde el movimiento pertinaz y vibrante de su hacedora, ella busca la fijeza de la palabra hecha marca en el papel, a fin de que se torne huella, pauta, destino. Ileana, hace homenaje a nuestro querido Jorge Luis Arzola. Al respecto Ileana dijo: “intento captar el alma en el espacio de esos escritores que han crecido junto a mí. Agradezco a Francis Sánchez en primer lugar y demás amigos”. |
EN CUBALITERARIA... VÍCTOR
Yanet Bello |
Tarde del 19 de febrero, poco después del cañonazo de las 3 (una nueva tradición, si eso cabe, de La Cabaña). Se presentó el sitio oficial del Premio Nacional de Edición 2008: Víctor Malagón, por la editorial digital Cubaliteraria, dos de mis preferidos en general. Malagón, además de Premio Nacional de Edición es una persona que no se puede antojar ajena, ni lejana a quien tiene la suerte de conocerla; y Cubaliteraria, es el sitio de mis nostalgias, de mis mejores años de trabajo. Por eso no podía dejar de asistir a la presentación.
Las palabras iniciales las pronunció la editora Elizabeth Díaz, que ha compartido con Víctor años de trabajo: “Algún día cuando el insoslayable destino bifurque nuestros senderos, extrañaré las jugosas conversaciones sobre finales y principios de líneas en planas, guiones largos o cortos, la oportunidad de una coma o un punto, las cursiva y las redondas y muchas cosas más en las que los editores nos entretenemos. No olvidaré que envejecimos juntos en esta lucha, tantos disgustos y tantas alegrías compartidos. Desde aquellos momentos iniciales de las líneas fundidas en plomo del linotipo, donde estaban esos organistas de imprenta, sudorosos, hasta las actuales computadoras con aire acondicionado, a veces. Tantos compañeros que ya no están y tantos otros que han llegado. Pero hora es de ponerle fin a la nostalgia, porque muchas cosas quedan por hacer. Brindemos por esos nuevos libros que saldrán de tus manos, por tu labor de maestro, por tu honestidad de siempre. Termino desde este ruedo con una antigua reverencia a la romana: ¡Ave Víctor! Editori te salutant.”
La edición del sitio estuvo en manos de Sandra Álvarez, una “diaria cubaliteraria”. Explicó la arquitectura simple, más bien sencilla, como el propio protagonista del espacio diseñado por Gerda Andoux. Sandra mostró durante la presentación las diferentes secciones:
Biografía: extensa y que se haría inabarcable de contar ahí todos los títulos que han pasado por las manos de Malagón, que además, de manera anónima también ha colaborado con sus colegas en la corrección de otro sinfín de títulos;
Entrevistas: aquí solo aparecen dos, sin embargo, el propio Víctor se encargó de aclarar que habían sido muchas las que le realizaron cuando le entregaron el premio, porque parece haber un criterio subterráneo de que los editores son poco reconocidos, a veces pasan desapercibidos, como escritores que no llegaran a serlo: este punto bien lo aclaró el Premio Nacional en una de estas entrevistas que no aparecen en este nuevo sitio, realizada por Esquife en la Feria del pasado año: “Yo no considero que el editor sea un escritor frustrado; ese es un apelativo que la gente daba a los críticos literarios. El editor es un co-creador del libro, porque sin su trabajo, el trabajo del escritor no está completo.”
Galería de fotos: al mostrar las fotos de Víctor hubo un barullo familiar en el público que pidió la posibilidad de enviar fotos de un joven pelilargo y barbudo según la moda de los sesenta, a lo que él, risueño, ripostó su derecho a vetar las fotos. De cualquier forma, los organizadores del sitio se mostraron abiertos a recibir textos, fotos o cualquier otro documento que contribuya a enriquecer este espacio reservado al homenaje del editor.
Por último aparece la bibliografía, prácticamente interminable. Elizabeth había dicho para entonces: “le dieron el Premio Nacional de Edición porque por sus manos han pasado una buena parte de los más de 2000 títulos de la editorial Arte y Literatura, muchas veces corrigiendo erratas o errores de otros editores colegas sin que su nombre apareciera.”
El sitio está diseñado en blanco, negro y azul, pero es un azul reservado a resaltar las imágenes del editor y para sombrear el texto, es un azul oscuro, humilde como el propio Malagón, que únicamente dijo durante la presentación: “el símbolo debió ser una croqueta”. Ahora me lanzo a enterarme de esta profundísima frase que imagino debe nacer de las matazones de los ilustres intelectuales para comerse las chucherías de los buffet de los premios. Seguro que a Malagón lo dejaron sin croqueta, por la culpa de ser noble y distinguido de verdad.
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