Nuestra cultura es como dijera don Fernando Ortiz un gran ajiaco cultural. La riqueza radica en la mezcla, fusión y autenticidad de nuestras raíces de la que somos fieles guardianes y defensores.
Los ritmos cubanos son la mezcla de aquellos que eran dueños los indígenas, primeros habitantes de la Isla. Los sonidos y bailes que trajeron del nuevo mundo los españoles y unión también del folclor de los africanos, a quienes no les quedó mejor opción que hacerse parte del nuevo mundo que habitarían.
Hoy los cubanos somos ese entramado cultural, que además nos caracteriza. Pero auténticos en cada una de las representaciones que hacemos de ella. De esa forma, una institución cubana hace ya un cuarto de siglo cultiva memoria y raíces españolas. Huella del vínculo y la emigración que antaño pobló nuestras tierras.
El Ballet Español de Cuba taconea hoy sus veinticinco años mostrando a la isla de dónde venimos con un hacer bien cubano. Mantiene y enriquece los principales estilos de la danza española, entre ellos la escuela bolera, el flamenco y los bailes regionales de España.
En sus proyecciones muestran una estilización de esas danzas y la fusión, como toda nuestra cultura, está presente en sus espectáculos con música y bailes criollos. Enriquecidas a su vez por variadas influencias de diferentes regiones del mundo, permitiéndoles involucrar en su repertorio temas clásicos y contemporáneos, sin límites ni fronteras.
La agrupación cuenta con una unidad artístico-docente, perteneciente a la cátedra de ballet de la Escuela Nacional de Danza, lo que constituyó la primera experiencia de su tipo con las danzas españolas dentro del sistema de la enseñanza artística del país.
Así con fuerte arraigo, esta compañía cubana celebra su aniversario brindando al público nuevas atracciones y expectativas. Por ello decidieron vestirse de gala para sus festividades con la presencia de reconocidos bailarines de la escena internacional como José Manuel Carreño bailarín cubano, estrella de compañías internacionales como el Ballet Nacional de Inglaterra, el Ballet Real en Londres y el American Ballet Theater (ABT), de Estados Unidos, y bailará próximamente junto a la compañía una versión coreográfica de la obra Carmen.
Dentro de las actividades y con la colaboración de la Consejería Cultural de la Embajada de España en Cuba fue posible la materialización de un gran espectáculo en las tablas del Teatro Mella. Allí se presentó el bailaor, coreógrafo y director del Grupo Matices de danzas españolas, Francis Núñez.
Él un joven que impresiona por su trayectoria artística, visita por primera vez la Habana cumpliendo varios sueños, pues durante su formación como bailarín influyó mucho una de las cuatro Joyas de nuestra ballet, Aurora Bosch.
Ella inculcó en el bailarín Titulado en Danza Española y Flamenco por el Instituto del Teatro de Barcelona y licenciado en Técnicas de Interpretación y Coreografía, el sentir por el baile y por cada movimiento a ejecutar, expresa así que: era una deuda con la maestra que siempre hablaba de Cuba con devoción, con tanta pasión, de sus ritmos, su gente y su enorme cultura a la hora de ir a los teatros.
Era una deuda con las raíces de los ancestros españoles que colmaron la isla durante la colonia y los que tuvieron refugio en esta tierra de tradiciones y memoria común. Y una forma de retribuir las enseñanzas de su querida mentora.
Francis Núñez confiesa que bailar en La Habana representaba un reto ante la profesionalidad que encontró en los bailarines del Ballet Español de Cuba, pero tenía que cumplir ese sueño. Para ello y con motivo de los veinticinco años de la compañía preparó la obra Sentirs Flamenco.
Representación coreográfica que como explicó, no ofrece una historia con tramas y escenas milimétricamente pensadas o estudiadas en la técnica coreográfica, sino que propone un mensaje.
Como el propio Núñez expresó Sentir Flamenco, disfrutada por el público habanero, propuso un mensaje desarrollado a través de la sucesión de varios palos del flamenco, donde el argumento fue la representación de emociones a través del arte, desde cualquiera de sus formas de expresión.
En escena se pudo disfrutar, primero de los limpios y articulados movimientos del bailaor español junto a las primeras figuras del Ballet español de Cuba, como Leslie Ung, Daniel Martínez, y Graciela Santana Rodríguez.
Una emoción de la pena, desgarró el sentir de los asistentes y cada taconeo vibró dentro de aquellos que han sentido o padecen con esa emoción, las pasiones, el temor o el más universal de todos los sentimientos, el amor, tan difícil de conceptualizar incluso por el arte, pues cada quien lo asume de formas insospechadas.
Con estas actuaciones la compañía cubana se llenó de nuevos matices junto al bailarín español, que quedó maravillado con la representación y asombrado, como tantos, de la asistencia del público y la cultura que envuelve al pueblo cubano.
Así el ballet español de Cuba continúa con las celebraciones por su cuarto de siglo engalanando teatros de nuestro país y mostrando que durante ese tiempo han sabido ser fieles a sus inicios y a su público.
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