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NELSON CASTILLO, «NI PRÍNCIPE NI MENDIGO» PDF Imprimir E-mail
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Agendas - Agenda 2 de mayo de 2012
Escrito por Laura Barrera Jerez   
laura-nelson

«…Yo, ni príncipe ni mendigo,

solo espero amanecer

como una consecuencia de mi mundo».

--Nelson Castillo--

 Lo conocí cuando el sol no perdonaba al débil invierno, la gente inundaba las calles pinareñas. Los habitantes de esta ciudad convulsa perseguían letras de poesía, de cuentos, de historia, de sueños…Todos buscaban en la XX Feria del Libro, un amigo silencioso para atraer hilos de sabiduría o quizás, para ahogar los tormentos de la soledad.

En el ir y venir de transeúntes apurados, víctimas voluntarias de un cansancio placentero, descubrí a Nelson Castillo. Sorprendería a cualquiera su amabilidad para defenderse de una emboscada periodística, pero su gentileza no permite menos. Enfrenta la vida como «una carrera de maratón donde el hombre sobrevive» y «no admite las sombras que lo acechan». Confiesa ser un escritor accidental, pero sin dudas, la poesía brilla en él, entre melancolía y lirismo.

«…Con la palabra, su verdad y su historia, está el poeta».

Su poema Autorretrato, describe a un niño perezoso que tiene la clave para subir la cuesta de los sueños, mientras dicta la última sentencia. ¿Desde pequeño había decidido ser escritor?

Me gustaba recitar y hasta los 13 años soñaba con ser cantante, esa era una de mis ambiciones. Nunca fui un gran lector. Después de estar veinte años jugando ajedrez, comienzo en el taller literario el 13 de febrero de 1988. Tuve la suerte de integrar el único que existía en la provincia de Pinar del Río, donde despuntaron figuras como Nelson Simón, uno de los mejores poetas contemporáneos, todos bajo la tutela del maestro Raúl Tortosa.

Ya no era tan joven para empezar en ese mundo con un desconocimiento casi total de él, a mí lo único que me interesaba, hasta esa fecha, era jugar ajedrez.

¿Fue un comienzo escabroso?

Recuerdo las discusiones descarnadas, terribles, pero, sin dudas, eran “sábados de gloria”.

En ese mundo de la literatura no obtengo un reconocimiento hasta el año 1995 cuando gano el Premio del Ejército Occidental mientras me desempeñaba como trabajador civil de las FAR y en 1998, con el poemario Historia de un poeta, conquisto el Premio Baragaño. En el 1999 obtengo una mención especial en el concurso internacional de poesía NOSSIDE CARIBE.

Entonces, casi sin dejar Pinar del Río, comienzo a hacer vida cultural en La Habana. Desde la Casa de la Poesía nace Habitantes de un tiempo que termina, edición de bolsillo con la forma de una cajita de cigarros.

Esto le dio un giro a mi vida y en febrero de 2008 sale a la luz pública Un montón de estrellas. Memorias de un guajiro natural, sobre Polo Montañez.

Sin embargo, no había publicado un libro de poesía en Pinar del Río, su provincia natal…

Entonces llega Personal e Ingenuo, nominado al Premio de la Crítica “Aldo Martínez Malo”, una brevísima selección del novelista Luis Hugo Valín, quien me pone en el mundo editorial y me salva de ese “destierro” anterior. Lo califico así porque en el libro hay un poema: Desterrado y la motivación principal fue Heredia con aquel exilio que él sufrió de alguna manera.

«...Héroe después de tantas trampas»

Los versos de Personal e ingenuo los escribe “el donjuán de la nostalgia”. ¿Es Nelson Castillo un escritor triste?

Algunos dicen que mi poemario es descarnado. En mí la melancolía influye considerablemente. Muchos recuerdos me acompañan y trato siempre de plasmarlos en el papel.

¿Como escritor, guarda en esos recuerdos algún destello de rechazo?

Jamás he creído que soy un poeta importante. Mi libro Personal e ingenuo ofrece una verdadera imagen de todo lo sufrido. Durante un tiempo fui casi un marginal dentro del mundo de la literatura, pero nada es más fuerte que la constancia y la perseverancia.

Como persona soy bastante sincero. Hay quien asegura que uno no puede decir siempre todas las verdades, pero eso es uno de mis defectos, si lo quieren entender así. Y mis virtudes que las descubran otros…Uno nunca debe hablar de sí mismo, si usted tiene valores siempre habrá alguien para destacarlas.

¿Es difícil para el poeta complacer a “la hoja en blanco que exige una respuesta”?

Al poeta cualquier cosa lo atrapa, pero tiene que sentarse a organizar el texto. Yo padezco de insomnios muy fuertes. A veces me levanto a las tres de la mañana y comienzo a escribir, trabajo una hora, dos, vuelvo a dormir…

Existe la musa y la motivación, algo que te enganche, pero la disciplina es esencial. Dice Padura que él es «un animal de costumbres», todos los días escribe. Quien desee triunfar debe esforzarse, aunque es importante sentirse motivado.

«Vivo en un reto interior muy fuerte»

Sin olvidarse de la poesía, dedicó un tiempo de su vida a hacer entrevistas…

Para suerte mía, Leonardo Padura fue mi primer entrevistado, casualmente cuando él estaba escribiendo La novela de mi vida. La profundidad de esa obra me marcó mucho. El libro revela una imagen desacralizada de Heredia, trata de acercarlo a la contemporaneidad a través de una transferencia en el tiempo a partir de determinados personajes ficticios y reales. El padre de Leonardo Padura fue gran maestro venerable de la Logia Masónica de La Habana y de ahí obtiene él toda la información para redactar la novela.

Usted describe a los hombres como  «…animales imperfectos en busca de definir lo indefinido en el latido del verso, pintar las paredes con flores o epitafios, conducir a los que han perdido el rumbo…». Con esta premisa, ¿cuánto hace Nelson Castillo como promotor cultural?

Fundé en el 2005 la tertulia Polo Montañez, al principio para difundir la vida y obra del Guajiro Natural, pero hemos ampliado los horizontes de este espacio y queremos revitalizarlo para no perderlo. En el consejo popular La Flora de la ciudad pinareña, atiendo a niños con desventajas sociales en el espacio A la sombra del Árbol Tutelar donde trabajo en aras de despertar en ellos el hábito de la lectura.

Creé el espacio cultural: El portal de Nelson, con el propósito de propiciar descargas literarias y presentaciones de libros. Allí, el segundo miércoles de cada mes, entre risas de escritores, vecinos y transeúntes curiosos, se funde la poesía con otras manifestaciones artísticas. Ofrecemos conferencias sobre temas históricos, y culturales, fortalecemos el movimiento de aficionados...

«Sin perder la luz en la mirada» ha sido protagonista de estos «tiempos de poetas». ¿Está satisfecho?

Retado. Yo quiero cuando deje de respirar, mantenerme escribiendo.

 

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