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CON MADERA DE ARTISTA PDF Imprimir E-mail
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Agendas - Agenda 23 de mayo de 2012
Escrito por Liudmila Morales Alfonso y Lisandra Marene. Foto: Dorado   
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Hipólito Blay Valladares es un hombre de poquísimas palabras. En cambio, el lenguaje de sus manos resulta elocuente, sobre todo cuando las lanza sobre el material basto, a la caza de un resultado final proyectado por su mente desde el inicio, justo como ciertos escultores del pasado avizoraban formas bajo frías superficies.
Quizás llevó siempre a cuestas esas ganas de convertir lo abstracto o común en líneas hermosas, figuras hijas de sus ojos, estrelladas contra el precipicio de sus dedos y el roce de las horas sobre ellos.
De carpintero a artista aficionado distó solo un tris: «un día me dio por hacer artesanía» --comenta--, en confirmación de cierto lado dormido que de pronto despertó.
Desde entonces, deviene por las noches custodio de una despulpadora de café ubicada en las montañas de Cumanayagua, municipio de Cienfuegos y, por el día, fabricante de ensueños a la vera de su hogar.

«Empecé con cositas de piel. Me fue saliendo bien y seguí. Confeccionaba objetos hasta por gusto, pero ahora que existe demanda, más». Barcos, naturalezas muertas, tallas sobre piedra y raíces brotan en la actualidad de su mesa de trabajo.

¿Cuál es su material preferido?
La madera.

¿Por qué?
Por el olor y porque con ella se puede hacer casi todo.
Gran parte de la materia prima Hipólito la consigue del monte, botada por ahí muchas veces. Cual metáfora de su existencia sencilla y criolla, no distingue entre común y preciosa a la hora de transformarla. Prueba fehaciente de su pericia en ascenso la ofrece el minirestaurante de El Nicho, asentamiento del lomerío de Cienfuegos distinguido por su belleza natural. Mientras, gran aceptación acompaña a los faroles creados por quien ya no considera difícil ningún material. «Hay que nacer con este don. Yo nunca he ido a ningún lugar a estudiarlo. Aprendí solo. También se necesita visión para las cosas: imagino lo que voy a hacer, lo comparo con algo y me va saliendo».

¿Los clientes más difíciles?
Los de aquí. Muchos no están acostumbrados a la artesanía.

No obstante, y aunque Hipólito no ha competido en concursos o participado en exposiciones, su principal distinción comprende el respeto de los otros, y los largos viajes realizados por sus obras, extendidos incluso hasta Venezuela. Ellas dan fe de la labor de un guajiro con madera de artista.

 

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