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LOS TRANSPARENTES CONTRASTES DE ZAIDA DEL RÍO PDF Imprimir E-mail
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Agendas - Agenda 23 de mayo de 2012
Escrito por Yerisleydys Menéndez García   
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Como un arroyo de música clara, transparente, fluye la obra de Zaida del Río. Su arte, forma de expresar su individualidad creadora, incapaz de resignarse a lo emblemático, canta siempre a su entorno en una suerte de figuración donde sueño y realidad se confunden perfilando sus obsesiones. Pintora, dibujante, ceramista y grabadora, se las arregla para que de caprichosa manera en sus creaciones se mezclen sus alucinaciones y juegos con el mundo del que ha salido y que lleva como signo. Para ella, pintar no es otra cosa que plasmar las transparentes sorpresas que pueblan su mente, un oficio donde la espontaneidad ocupa un espacio primordial, imprescindible en una mujer de personalidad definida, donde confluye la cultura cubana con múltiples motivaciones externas.
Ejemplo de estas fue su estancia en la India en 2010, de donde surgieron dos muestras, la primera llamada El gran hipnotizador, tenía como tema el pavo real y su posibilidad natural de encantar con su plumaje y Mis meditaciones en el budismo, camino del diamante que se exhibe actualmente en la galería Collage Habana, hasta el próximo 30 de abril.
Esta última exhibe una compilación de gran formato compuesta por 19 cuadros de acrílico sobre lienzo en técnica mixta, donde la artista nos muestra sus cavilaciones sobre esta religión hindú
En las etapas que podemos distinguir de su trayectoria artística la credulidad ha ocupado siempre un espacio primordial. En sus primeras creaciones estuvo relacionada con la religión afrocubana y su paralelismo con los santos católicos, luego se trasladó al mundo de lo ignoto, lo sobrenatural, representadosobretodo en la serie Conversaciones con signos zodiacales y cartas de tarot. De manera general ha recorrido su obra de forma transversal el juego con lo etéreo, lo no corpóreo, la libertad de espíritu, donde los rostros a trasluz femeninos, junto con los caballos y las aves han servido para exteriorizar sus fantasías y búsquedas.
Zaida del Río, quien expresó tener la calma de ver salir las estrellas gracias al budismo, no acude a lo explícito, ni se conforma con repetir fórmulas aprendidas. Privilegia la sorpresa, los pasadizos connotados que al pintar descubre, pero no pertenece al círculo de artistas de lo meramente abstracto, sino que aterriza su realidad cuando por ejemplo une a Amitabha, Buda de la luz infinita que simboliza el amor y la compasión, con la Yagruma árbol que habita en las laderas y montañas de toda Cuba. O por ejemplo enmarca a este Buda junto a los cánones occidentales del matrimonio y lo plasma rodeado de muchachas caucásicas, delgadas, trajes blancos y demás utensilios tradicionales de nuestro lado del mundo, logrando un fuerte contraste entre ambas culturas. Es la fusión de la fantasía y de la referencia directa. Es la creatividad que desborda toda previsión en nuestro contexto bullente, donde la fe no es motivo de santuario, ni congelado atributo, ni leyenda pretérita.
Mediante la conjugación de formas y colores, de forma lúdica, la artista mezcla la experiencia con los designios de su imaginación. A la manera de vitrales, donde las gamas frías, sobretodo los azules y blancos generalmente relacionados con el agua y el airepredominan, Zaida plasma suaves sensaciones de tranquilidad y paz, luz y delicadeza. Las líneas curvas, describen rostros y figuras femeninas en los bordes de los cuadros; en ocasiones transparentados, a través de los cuales se observa la figura de Buda reforzando la idea de introspección y búsqueda de conocimiento interior.
Los detalles mínimos, claroscuros y sobretodo la iluminación juegan un papel decisivo en la composición, encaminados a representar una filosofía en donde la luz es imprescindible en lo conceptual como esencia misma y fin último de dicha creencia. El equilibrio también es indispensable, destacándose en las obras la fina búsqueda de la armonía y la proporción, ideas también fundamentales para los seguidores de Buda. De ahí que sea evidente una concatenación entre el estilo y el mensaje, de forma que uno completa al otro y viceversa. El contenido, formalmente expresado genera distintas significaciones propias de cada subjetividad.
En una sociedad globalizada, donde los patrones continúan fijándose desde una posición eurocentrista y norteamericanista, una mirada favorable al otro cultural siempre es necesaria, más cuando esta viene de la mano del arte, reivindicador del género humano y sus matices. Una perspectiva distinta que aboga por la no violencia, el entendimiento personal y la multiplicidad cultural será siempre bienvenida en un país como el nuestro.
Zaida del Río, constante materialización de sueños transparentes, búsqueda incansable de nuevas figuraciones y misterios, cánones burlados que han convertido a su obra en una cosmovisión, una cultura, una filosofía. Esta vez nos muestra cómo el camino de la meditación y la entrega en bien de los demás perfeccionan, no solo el estilo artístico sino la vida personal y social del ser humano, pues permite desdoblar sin temores la personalidad, poniendo nuestro mundo íntimo a disposición de todos.

 

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