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LA VENERABLE Y SAGRADA FAMILIA PDF Imprimir E-mail
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Agendas - agenda 20 de julio de 2012
Escrito por Alcides Pereda   
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La familia como espacio de confluencia de todo tipo de caracteres, anhelos y desdichas, constituye el punto de partida de Semen, el más reciente estreno de la compañía Trébol Teatro. Con puesta en escena de su autor Yunior García, esta obra, cuyo texto recibió en 2011 el Premio Calendario en el género de Teatro, es la tercera parte de una anunciada decalogía basada en las conocidas diez plagas bíblicas, y que se une a las ya estrenadas Sangre y Asco.
Sin embargo, el título de esta nueva pieza pudiera hacer pensar que se trata de algún golpe de efecto, pensado con la intención de escandalizar o de atraer espectadores con un calificativo que alude necesariamente al sexo y que raya con lo que se acepta comúnmente por obsceno. Este texto teatral bien pudo llamarse Simiente o Semilla. Pero Semen es el mejor de los vocablos para encabezar una obra que pone en conflicto la utopía de una familia y su logro de educar a un hombre sin tachas, lográndolo a través de constantes alusiones a la patria, al país como espacio donde la estirpe encuentra su sitio. Seis personajes, perfectamente delineados, son los portavoces: Jany, que parece una niña aunque por su actitud no lo sea; su hermana Olivia, pensada para que nunca sonría; Mijaíl, el padre, un hombre que se replantea constantemente sus creencias; además de Vilma Paterson, la madre, que es solo una imagen dentro de un televisor, y de Cosme, un joven problemático e inocente, terminando con Heiner, un alemán que no habla español y que sirve para desencadenar la acción.
Semen se arma a partir de un diálogo con la tradición y la historia de la estructura familiar, la cual en nuestros días ha sufrido cambios sustanciales a causa de la emigración de muchas de estas a las grandes ciudades. Sin embargo, la familia moderna ha variado con respecto a su forma más tradicional, en cuanto a funciones, composición, ciclo de vida y rol de los padres. Otras funciones que antes desempeñaba la familia, tales como el trabajo, la educación, la formación religiosa, las actividades de recreo y la socialización de los hijos, en la familia occidental moderna son realizadas, en gran parte, por instituciones especializadas. Las protagonistas, Jany y Olivia representan a dos de estas adolescentes, cuyos padres, Vilma y Mijaíl, han sustituido el sitio de la familia por el de sus respectivas ocupaciones y trabajos; abandonando la educación de sus hijas al Estado, elemento que se refuerza en la puesta, pues Jany y Olivia tienen por único vestuario el de sus uniformes escolares.
La puesta en escena de Semen privilegia la palabra por encima de cualquier retórica escénica. El teatro cubano cuenta con un grupo de textos y acontecimientos memorables que han tenido al tema de la familia como centro, y Semen, dialoga con ellas. Aire Frío de Virgilio Piñera, Casa Vieja de Abelardo Estorino o Contigo, Pan y Cebolla de Héctor Quintero, hacen que constantemente, y lo largo de la historia de las generaciones, a la hora de hablar de la patria y de un sitio común que une a los seres humanos, se tome a la familia como referente del núcleo más cercano y pequeño que las mantiene vivas. Sin embargo, este diálogo se arma más a partir de la tradición propia antes nombrada, y en la solidez de un texto como Semen, más que en su propia representación. La escenografía, pensada a través de un escenario con características móviles: la mesa que preside la casa familiar, la televisión donde Vilma aparece constantemente… en lugar de dotar de fluidez y soltura el cambio de un cuadro a otro, unidos a un diseño de luces que opta por el apagón para justificar la elipsis dramática, entorpecen hasta el punto de que estos recursos, ofrezcan un nudo representativo, allí donde la obra reclamaba soltura.
El otro escollo de esta puesta radica en el poco convencimiento con que sus actores defienden un texto, el cual posee una fuerza dramática intrínseca que es capaz de lanzar una alerta acerca de la función reproductiva, pues para el autor la familia en Occidente se ha debilitado conforme se fortalecen las instituciones especializadas en la educación de los más pequeños, entre otras cosas, por la necesidad de incorporación de ambos progenitores en el campo laboral, lo que lleva en algunas ocasiones a delegar esta función en espacios como las guarderías, el sistema de educación preescolar y, finalmente, en la escuela. Los personajes de Vilma y Mijaíl, encarnados por Yamila Marrero y José Enrique Mayo, no lograron convencer cuando sus roles le pedían una altura que no necesitaba emular con los personajes de Jany y Olivia, precisamente los más perfilados, y a los que Elia Serrano y Venecia Feria construyeron con perspicacia junto a la estructura profunda de la acción, tensadas entre las intenciones no reveladas de forma directa o en alusiones que hacen presuponer una mayor cantidad de contradicciones entre los personajes y sus circunstancias particulares. En este aparte, Alejandro Álvarez como Cosme, supera las expectativas dejadas en un personaje que todo el tiempo necesitaba del resto de los protagonistas para justificar su existencia. Alejandro reconvierte a Cosme, y lo hace necesario desde una identificación, que necesitaba Carlos Rodríguez para su Heiner, particular personaje cuyos parlamentos son en completo alemán, incomprensibles para el espectador sin dominio de este, que hacen énfasis en la imagen turística de Cuba, desgraciadamente enfrentados por el actor desde el no conocimiento que el alemán es un idioma pluricéntrico, y que existen además varias pronunciaciones del original estándar, por lo que el carácter de Heiner, introductorio del comportamiento futuro de Jany y Olivia queda en mero trazo.
Aún así, Semen, como principal logro, cuenta con el de introducir en el último teatro cubano, el debate acerca de las diferencias en la familia cubana que se hacen más visibles a partir de algunos cambios que están relacionados con la modificación actual del rol de la mujer dentro de esta, puesto que la mujer ya puede ingresar (o reingresar después de haber tenido hijos) en el mercado laboral en cualquier etapa de la vida familiar, se enfrenta a unas expectativas mayores de satisfacción personal respecto de hacerlo sólo a través del matrimonio y de la familia. En los últimos tiempos se ha desarrollado una considerable disminución del matrimonio, y en Occidente el número de familias numerosas, debido en gran parte, al rol que deben seguir los cónyuges y sus hijos. Este cambio está particularmente asociado a una mayor movilidad residencial y a una menor responsabilidad económica de los hijos para con los padres mayores, al irse consolidando los subsidios de trabajo y otros beneficios por parte del Estado que permiten mejorar el nivel de vida de los jubilados. Semen pudo llamarse además La Sagrada Familia por su énfasis en la unión natural de familiares como eslabón para defender la individualidad y el espacio común de la casa, la ciudad, la patria… La obra se despide con un beso de Jany a Cosme, es un beso largo que parecería apasionado en otro contexto, pero que es en realidad un beso de despedida, pues Cosme agarra su mochila y se marcha. Jany desconecta el televisor donde aparecía la imagen eterna de su madre y la familia: Olivia y Mijaíl se sientan a la mesa juntos, a comer, como una verdadera familia.

 

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