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EL PENSAMIENTO DESCOLONIAL. LA EDUCACIÓN DESDE UNA DIMENSIÓN DESCOLONIZADORA. UNA APROXIMACIÓN A LA OBRA DE WALTER MIGNOLO PDF Imprimir E-mail
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Agendas - Agenda 27 de julio 2012
Escrito por Barbarella D´Acevedo   

Walter MignoloVarios sociólogos y autores asumen en el siglo XX el tema del “pensamiento descolonial”. Entre ellos destaca la figura de Walter Mignolo, cuyos conceptos pueden ser asimilados desde el punto de vista de las prácticas educativas.
Mignolo, es un crítico literario argentino que a la par ha sido docente de las universidades de Toulouse, Indiana, Michigan. Desde 1993 es Profesor de Literatura en Duke University (EUA), y profesor en Cultural Anthropology and Romance Studies. Recibió el doctorado de la Ecole des Hautes Etudes, en París. Mignolo ha realizado aportes en los campos de Antropología Cultural, Estudios Culturales y Teoría Literaria. Posee innumerables publicaciones sobre teoría literaria y semiótica. En los últimos años ha trabajado varios temas relativos al mundo colonial y pos-colonial, explorando conceptos como geopolíticas del conocimiento, colonialidad global, pensamiento transfronterizo, transmodernidades, y pluriversalidades, entre otros.
Para introducir un poco el modo en que se inserta el pensamiento de Walter Mignolo en la actualidad y cómo sus planteamientos pueden ser asumidos por la Educación, es necesario referenciar cómo se sitúa su obra en el mundo de hoy y qué cambios supone, su forma de entender el conocimiento, en la dinámica actual.
Según una manera de entender el mundo que es eminentemente fruto de la Modernidad: «todos los seres humanos se encuentran en el mismo lugar y transitan por la misma historia» (1). Es por ese motivo que el conocimiento se estructura en torno a este planteamiento. Si atendemos el tema de la Educación notamos que la Historia, como rama del saber, se suele contar linealmente desde Grecia hasta la actualidad. Este hecho puede comprobarse aún hoy, en muchos planes de estudio de las asignaturas de Historia Universal, Historia del Arte, Historia de la Filosofía, Historia de la Estética, Historia del Teatro, etc. El mundo, tal cual es, se explica desde una dimensión promovida y autorizada por los centros de poder. Desde esta perspectiva se puede plantear que existe una “colonialidad de los saberes”.
En la Educación, tal cual se concibe hasta hoy en la mayoría de nuestras escuelas, aún cuando han existido importantes educadores que se han cuestionado este aspecto, el alumno suele ser depositario pasivo del saber y de las informaciones que los libros y la academia, representada por la figura del maestro, le brindan. Se desarrolla así el proceso educativo de un modo que fuera magistralmente definido por el educador brasilero Paulo Freyre como Educación Bancaria.
Aún cuando esta proyección, resultado de la Modernidad, se mantiene hasta hoy, es importante resaltar que a partir fundamentalmente del fin de la Segunda Guerra Mundial y hacia la segunda mitad del siglo XX, con la desaparición a nivel mundial de muchas colonias, se empieza a operar un cambio en el pensamiento. Es entonces que se plantea que no es posible enfrentarse al conocimiento, a la epistemología --como pensar que se realiza con respecto al pensamiento--, de la misma forma que se hacía hasta entonces. A raíz de estos cambios políticos, culturales y sociológicos se empieza a hablar de una descolonización de los saberes. Se ponen en crisis los enclaves tradicionales desde los cuales eran pensadas la cultura y la historia. Los presupuestos teóricos propios del pasado se hacen, cada vez más discutibles. Se produce una crisis, que genera un cambio, que es también cambio cultural. La postmodernidad, como actitud ante la modernidad, y como resultante de complejos cambios producidos en el mundo, cuestiona que ya no es posible aferrarse a cuanto se creía, pues muchas de aquellas cosas en que se tenía fe se deshicieron, cayeron por tierra. Se cuestionan de este modo los saberes absolutos (y absolutistas). Es así que durante la postmodernidad hay un cambio en los paradigmas, que abarca también y de modo especial al conocimiento, a la epistemología.
La postmodernidad ya no plantea que los individuos son resultados todos de la misma historia sino que va a las fronteras, mira al otro que hasta entonces había sido excluido. Latinoamérica gana, en este interés por las fronteras, un espacio. También se empieza a mirar la historia de los pueblos que la componen con una visión otra, descolonizadora.
Walter Mignolo en su texto El pensamiento descolonial habla ya de la importancia de una descolonización de los saberes, de lo necesario que resulta desligarse de una concepción del conocimiento que es resultado de la modernidad colonial:

«Hay pues una vertiente del pensamiento des-colonial que surge y acompaña la historia imperial/colonial moderna (es decir, capitalista), y se contrapone a la retórica de la modernidad y la lógica de la colonialidad».(2)

Habla Mignolo en su texto de una epistemología fronteriza. No hay una única historia, ni un único saber. Este autor establece como crítica la asimilación acrítica del conocimiento instituido desde los centros de poder. Es necesario reestructurar y reconstruir los saberes. Criticando la historicidad acostumbrada y hasta cierto punto contraproducente asegura que: «la historia de la cacería había sido escrita por los cazadores y no por los leones, como dice un dicho popular entre los afro-andinos».(3) Por eso desde una dimensión descolonializadora se hace necesario que cada quien cuente su propia historia. La historia no se niega, lo que se cuestiona es su linealidad, su única forma de narrarse hasta la fecha.

El conocimiento sin otro fin en sí mismo es también criticado por Mignolo:

«(el) conocimiento por el conocimiento mismo es en verdad una lacra puesto que esa función produce sujetos académicos que se afincan en la auto-asignación de la verdad del conocimiento y terminan en una arrogancia conservadora y constipada que consiste en escudarse en sus conocimientos para descalificar lo que se no pueden controlar con sus principios mezquinos».(4)

Cuando se habla de conocimiento, es casi obligado hablar también de cómo los individuos aprehenden y asimilan ese conocimiento, hablar entonces de Educación y Aprendizaje. Para Mignolo el aprendizaje tal y como se había concebido hasta ahora es contraproducente en su colonialidad pues en el mejor de los casos obnubila el juicio: «la colonialidad del saber produce barreras inconscientes aún en personas brillantes»(5), llama la atención Mignolo.
La experiencia educativa en el mundo actual, y no sólo en el terreno de la Educación debería de interesarse por el desarrollo completo del ser humano. La escuela debería proveer herramientas para que el alumno se convirtiera en cocreador del mundo, no enseñarle un único camino posible, un único modelo a seguir que se convertiría a la larga en freno de sus capacidades. La indagación, la inconformidad, la autonomía son imprescindibles en procesos educativos que sean verdaderamente útiles al ser humano.
En el terreno de la Educación sería mejor que la escuela se emplazara como facilitadora de los medios para que el alumno se desarrollara, comprendiera y creciera. Un “maestro descolonializado” tendría que fomentar el desarrollo y la práctica de los procesos cognitivos. Su objetivo habría de ser desarrollar las potencialidades del alumno, no convertirlo en un simple depositario de saberes inútiles.
Lo fundamental no sería que el estudiante asimilara ciertos planteamientos y se convirtiera en todo caso en repetidor pasivo de conceptos ajenos, sino que el alumno aprendiera a pensar y a buscar conclusiones personales a los problemas, convirtiéndose en un ente más capaz de establecer una relación creativa con su entorno.
Descolonializar el saber, traducido a la experiencia educativa, implicaría en definitiva separarse de un único modo de ver y entender el mundo. El saber debe implicar crecimiento y desarrollo. El aprendizaje es por sobre todas las cosas un acto significativo, experiencial y personal. En el terreno de la Educación sería vital también una descolonización, un alejarse de criterios preestablecidos que impidieran una saludable relación educador-educando, una plenitud en la experiencia educativa donde la autorrealización deviniera punto de importancia suma.

Plantea Mignolo que «una de las funciones principales en la producción de conocimientos es promover la democracia»(6). La democracia se construye, más que nada, construyendo entes pensantes autónomos, no simples depositarios del saber. La acción, la implicación en el propio momento y circunstancias, se convierte para Mignolo en gesto vital para el conocer: «hay un tipo de conocimiento cuya función es fundamental para la expansión de la democracia y que no se produce necesariamente en las universidades. Un conocimiento gestado en la experiencia social, histórica y personal de individuos y colectivos sociales. Un conocimiento que surge desde el mismo actuar político al mismo tiempo se convierte en pensamiento que revierte sobre el actuar».(7)
La función de la educación queda clara entonces y dentro de ella el lugar de las universidades como centros de promoción del conocimiento:
«La universidad debe contribuir a los procesos democráticos en dos direcciones: produciendo pensamiento (crítico por cierto) des-colonizador y trabajando conjuntamente con el pensamiento y hacer des-colonizador fuera de la universidad».(8)
Según la mirada descolonizadora de Mignolo es importante, el pensamiento crítico, la mirada indagadora y no sólo para el ámbito académico sino para la vida toda. Es necesario y enriquecedor para que se realice una experiencia educativa más humanista, establecer como premisa la “desconfianza” en los saberes educativos absolutos, aún cuando se esté al tanto de ellos. El hombre, desde esta dimensión ha de comportarse como sujeto activo en el acto cognoscitivo. Esto es altamente productivo en cualquier proceso educativo pues coloca al hombre en el epicentro, como actuante que no se conforma con el saber establecido, sino que sospecha y en la sospecha se hominiza y crea.

Bibliografía
Mignolo, Walter: El pensamiento descolonial. Centro Teórico y Cultural Criterios. Mil y un texto (947).

---------------------: El pensamiento descolonial, desprendimiento y apertura: Un manifiesto. Centro Teórico y Cultural Criterios. Mil y un texto (950).
---------------------: La semiosis colonial: la dialéctica entre representaciones fracturadas y hermenéuticas pluritópicas. Centro Teórico y Cultural Criterios. Mil y un texto (946).

Notas
(1) Pino, Alicia: Conferencias sobre Sociología del Arte y la Educación. Maestría en Educación por el Arte. Junio de 2011.
(2) Mignolo, Walter: El pensamiento descolonial. Centro Teórico y Cultural Criterios. Los mil y un texto (947).
(3) Ídem.
(4) Ídem.
(5) Ídem.
(6) Ídem.
(7) Ídem.
(8) Ídem.

 

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