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DEL VERANO, LA TELEVISIÓN Y LOS OJALÁ PDF Imprimir E-mail
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Agendas - agenda 3 de agosto de 2012
Escrito por Eduardo Pérez Otaño   

Televisión Cubana Un nuevo verano toca a las puertas. Se han ido ya trescientos días, más o menos, de arduo estudio y trabajo, donde no han faltado dolores de cabeza, lágrimas de tristeza y alegría, cuentas que no dan y otras donde sobra… Diez meses de madrugar y acostarse tarde, de tensiones y esperas, para, al fin, despejar en las vacaciones.
Tras un largo y difícil período se acerca una nueva jornada estival donde no son pocos los que buscarán tranquilidad, mientras otros se disponen a liberar las energías acumuladas o a recuperar las perdidas.
Comienza entonces el proceso de planificación para quienes ponen en los meses de julio y agosto todas sus esperanzas. Entre campismos, playas, ríos, paseos por nuevas ciudades o paisajes campestres, cine, centros recreativos diurnos y nocturnos, galerías de arte, museos, bibliotecas, se debaten quienes se disponen a descansar.
Y no hay dudas de que un elevado por ciento de los vacacionistas opta por las propuestas de nuestra televisión.
Para los próximos sesenta días, los asiduos del deporte estarán de fiesta. Entre mundiales de voleibol, Eurocopas y Olimpiadas, el canal Telerebelde presentará una propuesta bastante variada que de antemano garantiza ser bien acogida por un público seguidor de sus deportistas en cualquier evento, por insignificante que sea.
Mientras tanto, el resto de la familia, se refugiará en otras propuestas no menos esperadas. E aquí donde  entran a jugar los ojalá.
La televisión cubana en veranos anteriores, a pesar de los notables esfuerzos realizados, no ha podido satisfacer a un público exigente y notablemente crítico que llega a este período con nuevas expectativas tras las anunciadas «nuevas transformaciones que comenzarán a aplicarse en la televisión cubana»
Por ahora, al televidente que se dispone a disfrutar de sus vacaciones junto a la pequeña pantalla, solo le queda rememorar los ojalá que año tras año se repiten de boca en boca, de hogar en hogar,  de barrio en barrio.
Ojalá los espacios cinematográficos no repongan las mismas propuestas de siempre, las vistas una y otra vez, las cuales, en ocasiones se corresponden, incluso en días y horarios, con veranos anteriores.
Ojalá no se llenen espacios con insoportables conciertos por el mero hecho de completar una parrilla de musicales que en ocasiones parece estar muy mal pensada no solo por los grupos y temas escogidos, sino también por los momentos y canales por los cuales se transmite.
Ojalá los dramatizados cubanos encuentren su espacio en estos meses, pero que en ellos no falte la necesaria calidad. La política no debe ser transmitir cuentos, teleseries, novelas, para llenar la programación, sino que deben pensarse cada una de las propuestas, tener en cuenta al público, el momento del día, y por sobre todo, la calidad del producto.
Ojalá aparezca un humorístico que al estilo de los de antaño nos haga reír, pero reír en serio y sin parar al menos por quince o veinte minutos. Un humorístico que en los últimos años ha costado trabajo encontrar, quizás por falta de buenos guiones, quizás por carencia de nuevos humoristas con novedosas propuestas. Lo cierto es que los programas que durante diez meses han llenado la programación habitual para el verano, de mantenerse, deberían tener en cuenta que en ese período, el televidente exige más de lo que los propios programas, en ocasiones, pueden dar.
Ojalá que No quiero llanto no nos haga llorar y no se repitan los mismos chistes de hace uno o dos años. Esperemos que vuelva a ser una propuesta inteligente. Con humor sano y música de la buena. Debemos tener confianza, de eso no cabe duda.
Ojalá se multipliquen espacios como Cuadro a Cuadro o Ciencia y ficción, claro, con novedosas propuestas, pero manteniendo la frescura y originalidad de la ambientación del primero de estos, y los interesantísimos temas del segundo.
Ojalá luego de esta novela cubana que casi llega a su final, y que Con palabras propias ha dicho, o mejor, ha gritado sus deficiencias, pues parece una serie juvenil al estilo de Mucho Ruido o Coco Verde, en lugar de la habitual Novela Cubana, sea seguida de una obra más inteligente y mejor actuada.
Ojalá que espacios como el Selecto Club de la Neurona Intranquila en su versión para los más jóvenes de casa mantenga sus propuestas y enseñe a otros espacios la fórmula del éxito que tan bien ha encontrado el colectivo de este programa.
Ojalá que la televisión cubana se dé cuenta que para elaborar una programación que al final va a ser disfrutada, o en mejor de los casos, soportada por el público de esta isla, debe tener a este en cuenta.
Ojalá los directivos del Instituto Cubano de Radio y Televisión tomen experiencias de otros medios extranjeros donde en el momento en el cual un programa comienza a perder audiencia, por las más diversas causas, enseguida es sustituido por otro, en lugar de mantenerlo para llenar parrilla generando rechazo en el televidente
Ojalá… en fin, que este verano sea un mejor verano para todos. Para quienes visiten la playa, el río, la piscina, asistan al teatro u opten por los museos. Incluso, ojalá sea un buen verano para quienes año tras año apostamos por una televisión a la que le falta mucho camino por recorrer.
Un nuevo verano toca a las puertas. Se han ido ya trescientos días, más o menos, de arduo estudio y trabajo, donde no han faltado dolores de cabeza, lágrimas de tristeza y alegría, cuentas que no dan y otras donde sobra… Diez meses de madrugar y acostarse tarde, de tensiones y esperas, para, al fin, despejar en las vacaciones.
Tras un largo y difícil período se acerca una nueva jornada estival donde no son pocos los que buscarán tranquilidad, mientras otros se disponen a liberar las energías acumuladas o a recuperar las perdidas.
Comienza entonces el proceso de planificación para quienes ponen en los meses de julio y agosto todas sus esperanzas. Entre campismos, playas, ríos, paseos por nuevas ciudades o paisajes campestres, cine, centros recreativos diurnos y nocturnos, galerías de arte, museos, bibliotecas, se debaten quienes se disponen a descansar.
Y no hay dudas de que un elevado por ciento de los vacacionistas opta por las propuestas de nuestra televisión.
Para los próximos sesenta días, los asiduos del deporte estarán de fiesta. Entre mundiales de voleibol, Eurocopas y Olimpiadas, el canal Telerebelde presentará una propuesta bastante variada que de antemano garantiza ser bien acogida por un público seguidor de sus deportistas en cualquier evento, por insignificante que sea.
Mientras tanto, el resto de la familia, se refugiará en otras propuestas no menos esperadas. E aquí donde  entran a jugar los ojalá.
La televisión cubana en veranos anteriores, a pesar de los notables esfuerzos realizados, no ha podido satisfacer a un público exigente y notablemente crítico que llega a este período con nuevas expectativas tras las anunciadas «nuevas transformaciones que comenzarán a aplicarse en la televisión cubana»
Por ahora, al televidente que se dispone a disfrutar de sus vacaciones junto a la pequeña pantalla, solo le queda rememorar los ojalá que año tras año se repiten de boca en boca, de hogar en hogar,  de barrio en barrio.
Ojalá los espacios cinematográficos no repongan las mismas propuestas de siempre, las vistas una y otra vez, las cuales, en ocasiones se corresponden, incluso en días y horarios, con veranos anteriores.
Ojalá no se llenen espacios con insoportables conciertos por el mero hecho de completar una parrilla de musicales que en ocasiones parece estar muy mal pensada no solo por los grupos y temas escogidos, sino también por los momentos y canales por los cuales se transmite.
Ojalá los dramatizados cubanos encuentren su espacio en estos meses, pero que en ellos no falte la necesaria calidad. La política no debe ser transmitir cuentos, teleseries, novelas, para llenar la programación, sino que deben pensarse cada una de las propuestas, tener en cuenta al público, el momento del día, y por sobre todo, la calidad del producto.
Ojalá aparezca un humorístico que al estilo de los de antaño nos haga reír, pero reír en serio y sin parar al menos por quince o veinte minutos. Un humorístico que en los últimos años ha costado trabajo encontrar, quizás por falta de buenos guiones, quizás por carencia de nuevos humoristas con novedosas propuestas. Lo cierto es que los programas que durante diez meses han llenado la programación habitual para el verano, de mantenerse, deberían tener en cuenta que en ese período, el televidente exige más de lo que los propios programas, en ocasiones, pueden dar.
Ojalá que No quiero llanto no nos haga llorar y no se repitan los mismos chistes de hace uno o dos años. Esperemos que vuelva a ser una propuesta inteligente. Con humor sano y música de la buena. Debemos tener confianza, de eso no cabe duda.
Ojalá se multipliquen espacios como Cuadro a Cuadro o Ciencia y ficción, claro, con novedosas propuestas, pero manteniendo la frescura y originalidad de la ambientación del primero de estos, y los interesantísimos temas del segundo.
Ojalá luego de esta novela cubana que casi llega a su final, y que Con palabras propias ha dicho, o mejor, ha gritado sus deficiencias, pues parece una serie juvenil al estilo de Mucho Ruido o Coco Verde, en lugar de la habitual Novela Cubana, sea seguida de una obra más inteligente y mejor actuada.
Ojalá que espacios como el Selecto Club de la Neurona Intranquila en su versión para los más jóvenes de casa mantenga sus propuestas y enseñe a otros espacios la fórmula del éxito que tan bien ha encontrado el colectivo de este programa.
Ojalá que la televisión cubana se dé cuenta que para elaborar una programación que al final va a ser disfrutada, o en mejor de los casos, soportada por el público de esta isla, debe tener a este en cuenta.
Ojalá los directivos del Instituto Cubano de Radio y Televisión tomen experiencias de otros medios extranjeros donde en el momento en el cual un programa comienza a perder audiencia, por las más diversas causas, enseguida es sustituido por otro, en lugar de mantenerlo para llenar parrilla generando rechazo en el televidente
Ojalá… en fin, que este verano sea un mejor verano para todos. Para quienes visiten la playa, el río, la piscina, asistan al teatro u opten por los museos. Incluso, ojalá sea un buen verano para quienes año tras año apostamos por una televisión a la que le falta mucho camino por recorrer.

 

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