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JAZZ RESURRECTED PDF Imprimir E-mail
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Agendas - agenda 3 de agosto de 2012
Escrito por David Moreno   

Jazz SessionNunca he acudido a una jam session. Nunca acudí antes a un concierto, conferencia o cualquier cosa que tuviera relación con el jazz que se organizara en mi ciudad. Hacía caso omiso a los carteles que tuvieran la palabra “Jazz” impresa en él. Aquello que así se anunciaba no me interesaba para nada. Entonces, vale confesarlo, cuál ha sido el motivo por el que, luego de los acordes finales de De cero a cero sobre tres, (fonéticamente hablando, y De 0 a 0 /3 en lo adelante), he aplaudido (y hasta gritado) ferviente como un pupilo que descubre una nueva maravilla. Una vez que el concierto concluía, no lograba deshacerme de una extraña impresión de derrota, cuerpo y mente en conjunto, se rendían ante aquel imponderable fenómeno. Paradójicamente, una inexplicable sensación de salvación emanaba en mi interior. Había sido partícipe de mi propio renacimiento, el mío y el de todos en aquella sala del Teatro de la Vicentina, la noche del 4 de julio(1), en la comarca noble del Camagüey.
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ha sido el pretexto de un grupo de talentosos jóvenes jazzistas del patio, de diferentes generaciones, para expresar su energía, su vitalidad y osadía a la hora de plantear la música desde una óptica diferente. Un concierto único a manera de ensemble, que les permitió desarrollar la amplia gama de posibilidades que brinda este formato; con temas todos originales, que acentuaron la legitimidad del hecho.
El paso del concierto por la capital agramontina ha supuesto todo un éxito para sus gestores (y a la vez creadores, productores, promotores, organizadores, montadores, utileros, etc). Tras la incertidumbre inicial motivada por varios cambios de locaciones y fechas, por razones ajenas a nuestra labor (me incluyo dentro del equipo de trabajo), los vaivenes burocráticos comunes de instituciones y dirigentes culturales; la actividad fue apoyada por la AHS y el Conservatorio de Música José White de la provincia. Y finalmente fue sustentada por una magnífica entrada de público, que ocupó algo más de las tres cuartas partes del auditorio, convirtiéndolo en un gran acierto cultural, algo no muy habitual en nuestra comarca. La excelente propuesta musical presentó una muy buena acogida por los presentes, que aclamaron a los ejecutantes al cierre en una ovación general.
Ahora, ¿por qué este título?
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como alusión a Keith Jarrett, uno de los grandes maestros del jazz de vanguardia en el mundo, que expresara algo parafraseado de la siguiente forma: «a diferencia de la música clásica, en el jazz se va de cero a cero… se va de nada a nada quizás, de un no saber a un no saber», en palabras del propio Eduardo Campos, director musical del grupo.
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por dos razones. Uno: En el jazz, uno de los formatos más difíciles y a la vez más ricos para desarrollar la música, es el trío. El concierto comienza y termina con un trío (bajo + piano + batería). El trío como base esencial se mantiene a través de todas las piezas, siendo el centro de una estructura que crece y se desarrolla al mismo ritmo que lo hace la música. Dos: 3 es el número de la métrica que va a prevalecer en los arreglos musicales. Por alguna razón desconocida, el compositor tiene tendencia a escribir en compases ternarios o compuestos que incluyan el 3, lo que hace más original la propuesta, pues a pesar de que comparten un denominador común, todos los temas tienen un espíritu libre e independiente.
Espiral
, el tema que abre con el trío, provoca la sensación de un movimiento constante que generan las obras de Eduardo, con gran sutileza y sensibilidad artística, según sentir de Heidy Cepero, quien escribe las palabras al programa. Llegado a este punto el formato irá crescendo/decrescendo paulatinamente en relación con las piezas ejecutadas. A continuación, Campos asume sin temor las influencias de representantes paradigmáticos del jazz en Paralelo Herbie, y en su consiguiente Luces, las cuales se encandilan debido al tratamiento experimental en lo tímbrico y el manejo de las relaciones armónicas. Campos se rodea de virtuosos músicos capaces de interpretar, con decisión y mucha intensidad, la profundidad de su pensamiento musical, carentes de facilismos y con un sello propio, aportando colorido y luminosidad a los temas, y con excelentes transiciones en las distintas alternancias de los solistas. Como anuncio de una trama de misterio, de una incógnita, inicia Mr. Mistery. Apropiándose de la tradición va dejando entrever personajes, lugares, motivos, mientras el hilo conductor se desarrolla hasta llegar a un solo de trompeta que funge como un punto de giro en el relato musical. Es como si arribáramos a una de esas escenas cardinales de la historia, donde se revelan razones fundamentales para su comprensión. Luego vuelve un segundo silencio que se va marchitando lentamente. Todo queda en suspense, un final abierto. En El camino imaginamos un auto recorriendo una interminable carretera, o quizás un hombre que avanza solitario por un terreno desértico. Lógico, todo no es monotonía. En mezcla con lo popular, donde el danzón es envuelto en complejidades rítmicas y armónicas, se sucede una brusca transformación de paisaje, que descubre el verdadero otro sustrato, acaso sentido, de la historia. El vibráfono hace exposición de cierta atmósfera intermedia, nos presenta un lugar, un personaje hasta el momento desconocidos. Junto al saxo tenor primero, y después la trompeta se van engarzando los motivos reales. Las tumbadoras remarcan el clímax que concluye por igual en un suspense. Llega Diciembre, que se hace acompañar con acordes de guitarra, como una suave danza o baile en un gran salón colmado de parejas en movimiento. Una principal en el centro. Conversan mientras bailan acompasados. Miradas, gestos, diálogos, se enlazan para atrapar, enamorar al oyente/espectador. Los instrumentos todos cantan un bolero con un lenguaje novedoso, donde la atmósfera es toda redundante, un ciclo recurrente, un eterno retorno. Este clima sonoro contrasta con corrientes tradicionales del jazz norteamericano en Espiral 2. Un tornado se despliega en el escenario y coadyuva a excitar el esplendor musical de la noche. Derroche de verdadera creatividad se muestra en Hope, uno de los temas más sublimes del programa, dedicado a la contrabajista y cantante norteamericana Esperanza Spalding, donde la melodía con sólo un motivo que se varía armónicamente, nos incita a meditar en nuestras ilusiones, quimeras, utopías, conservarlas para sí. Hermoso, lírico y crepuscular, paradigma de la capacidad de hondura emocional de la música cuando se aleja de la condescendencia. Por último, con Happy ending se consolida la pluralidad de lenguajes, el exquisito dominio técnico de los instrumentos y sus posibilidades; vivo ejemplo del placer sensorial que se sublima con la confluencia remansada de tres discursos sonoros paralelos tan intensos. Todo se torna felicidad, hazaña cumplida, sobreviene el descanso. Se vuelve al trío, y de nuevo al jazz, nos situamos nuevamente en el punto cero, donde siempre habrá razones para (re)comenzar.
El concierto fue apoyado también por una labor audiovisual, concebida como soporte para captar las vivencias del evento, considerándolo una oportunidad de hacer imperecedero el valor creativo manifestado en el escenario. Resulta necesario acotar la naturaleza experimental que le fue conferida al proyecto, en tanto pretende ser el primer paso hacia la materialización de un DVD de concierto en una última fase. La idea general es lograr una interacción entre lo audiovisual y lo musical en función de enriquecer ambos lenguajes y conseguir un producto acabado que partiendo de los recursos del género provea al público de un espectáculo sin precedentes, hasta el momento en la provincia. A diferencia de las otras artes, la música es un arte efímero por lo cual la intención de llevar este concierto al soporte digital resulta ideal en concordancia con los intereses del proyecto.
Volviendo a los inicios. Esa noche, todos levitaron sin saberlo, escena y platea. No fue una jam aunque tampoco fue el concierto de un grupo consolidado. Lástima que este primero, porque vendrán otros, ¿no, Eduardo?, no estuviera a la altura que merecía. Merecía un pabellón en pie y petición de bis. En la realidad se encontró con unas decenas que verdaderamente apreciaron lo que allí sucedió. Hubo alguna que otra vacilación evidente, pero también, y más que nada, brillantez individual. No es para menos. Son muy buenos músicos que se comunican desde una evidente humildad y voluntad de conjunto. Trayectorias con bagajes profesionales muy dispares que han dado con la clave del entendimiento mutuo. ¡Difícil! Pero qué fácil lo hacen parecer. Y es que, en estado de levitación, los obstáculos quedan allá abajo. Ellos no forman parte de ninguna revolución del género pero dentro de una ciudad tan poco abierta a la vanguardia, como la de Campos y sus músicos, sonaron avanzados. Que ya es mucho decir.


(1) Fecha en que se celebra el Día de la Independencia en los Estados Unidos, lugar donde tuvo sus orígenes el jazz como género musical.

 

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