PRÓXIMAMENTE EN LA SALA EL SÓTANO: LAS CUÑADAS. ENTREVISTA CON EL DRAMATURGO CHILENO BRUCE GIBBONS FELL PDF Imprimir Email
Escrito por Indira R. Ruiz. Foto: Antonio Enrique González Rojas   

1 Indira entrevista a Bruce Gibbons FellCada vez es más común en nuestro panorama teatral asistir a coproducciones escénicas. Baste recordar, en los meses más recientes, el Bent habanero, a partir de la obra homónima de Martin Sherman, que colmó la cartelera del Centro Cultural Bertolt Brecht el pasado verano, o las varias puestas vistas durante la Novena Semana de Teatro Alemán. Durante esta misma temporada sigue aún en cartelera el montaje cubano de Rent, resultado de una coproducción entre el Netherlander Worldwide Entertainment, radicado en Broadway, y el Consejo Nacional de las Artes Escénicas (CNAE).

Una vez más, esta institución apuesta por construir puentes de colaboración en pos de un teatro cubano más rico. Se han hecho alianzas con el canadiense Theatre Asylum para el montaje de Las Cuñadas, del dramaturgo quebequense Michael Tremblay, en un trabajo que, amén las diferencias culturales, aúna un equipo multinacional con las miras puestas en la excelencia del producto teatral. La dirección artística es de Jennifer Capraru, quien rubricó la puesta en escena de Incendios, estrenada en 2014, en el habanero Teatro Martí durante la Primera Semana del Teatro Francófono, y quien además cuenta con una sólida carrera en el mundo de las tablas como directora de montajes sobre problemáticas intrínsecamente humanas.

 La obra, que subirá a inicios de marzo a las tablas de la sala El Sótano, fue escrita originalmente en el dialecto de la clase trabajadora de Quebec. Sobre los retos que presenta su adaptación cubana, nos comenta Bruce Gibbons Fell, autor y director teatral chileno, y co-adaptador de esta puesta de Jen Capraru.

Las cuñadas se ha montado ya en muchos países —comenta. Cuando estábamos buscando versiones en español, encontramos una argentina y una mexicana. Nos tocó entonces `neutralizar` el español para luego `cubanizarlo`. Porque originalmente este texto tiene muchos giros del lenguaje muy específico de la localidad que refleja. Elegimos el texto mexicano, traducido por Rafael Segovia, para trabajar, porque gramaticalmente es más similar al español hablado en Cuba, y a partir de ahí tuvimos que trabajar el texto para situarlo en un contexto histórico apropiado, realizar investigaciones de corte histórico, enriquecerlo con giros cubanos...

¿Cómo llegas a este proyecto de montar Michael Tremblay en Cuba?

Jen Capraru y yo compartimos una fascinación por el intercambio cultural, y después de varios trabajos que hemos hecho en conjunto decidí acompañarla en esa aventura de un montaje cubano de Las Cuñadas, y por supuesto, nutrirme de la cultura cubana para verterla en este montaje es lo fundamental.

¿En qué medida el trabajo de los actores cubanos con que trabajan ha influenciado tu trabajo para realizar esta adaptación?

Contamos con actores cubanos excepcionales. Cabe mencionar a Xiomara Palacios, Yailene Sierra, Ana Rojas, Camila Arteche, quienes son actrices no sólo muy conocidas, sino de gran experiencia en el teatro, así como lo es también el resto del elenco. Para mi trabajo ha sido fundamental la colaboración con ellos, para construir un genuino texto “cubano”. Fueron ellos quienes me enseñaron cómo se habla en Cuba, las expresiones, las malas palabras que componen el color local de la puesta. Mi trabajo con ellos ha sido el de ayudarles a comprender los personajes y sus expresividades particulares, así que ha sido una colaboración en el más amplio sentido de la palabra.

Por otra parte, esta adaptación que estamos haciendo es también para adaptarla al público cubano. El original es una obra muy larga, de dos actos, con dos horas y media. En Canadá las obras por lo general tienen un intermedio, pero sabemos que en Cuba suelen ser más cortas y en un solo acto, por lo que hemos hecho algunos cambios sin variar la esencia de Las cuñadas.

¿Qué contexto histórico han elegido para esta puesta en escena?

La obra original ocurre en los años sesenta, en la parte francesa de Canadá, en Quebec. Durante esos años, ellos fueron descubriendo su identidad propia, por lo que esta obra reivindica a las mujeres de clase trabajadora de la época, en que también el estado se fue separando de la iglesia. La obra trata sobre una mujer que gana un concurso, por lo que nos dimos cuenta que la mejor época para reflejar en Cuba era el año 58, cuando existía una educación religiosa muy latente y una cultura de concursos, cuando se hacían esas preguntas en Cuba que se hacían en Canadá en la época en que se escribió la obra. 

 

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