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PENUMBRAS ENTRE LA ILUSIÓN Y EL DESENCANTO
Escrito por Cecilia Crespo   
PenumbraLa multilaureada pieza teatral Penumbra en el noveno cuarto, del dramaturgo Amado del Pino, se convirtió en la ópera prima cinematográfica del realizador Charlie Medina, que tendrá su estreno este octubre. La trama se sustenta en las actuaciones de Omar Franco, en el mismo rol que años atrás interpretara en la puesta teatral, junto a Tomás Cao, Ismercy Salomón y Omar Alí.Todo comienza en la Cuba de los noventa mientras se decide la Serie Nacional de Beisbol. Un pelotero famoso y su amante, llegan a una húmeda y sombría posada de La Habana. Allí conocerán a Pepe, el posadero. Entre los tres surgirá una relación marcada por el desencanto de sus vidas y el reto de un futuro marcado por la obstinada búsqueda de la felicidad. En 76 minutos de duración, este drama psicológico, constituye una suerte de reflexión sobre la metafísica del noveno inning, en el que muchas veces se decide todo. Con Medina, autor caracterizado por una estética muy personal lograda desde la televisión y poseedor de un amplio conjunto de obras que resaltan por su elevado nivel de comunicación, conversamos sobre esta reciente entrega:

¿En qué se inspiró fundamentalmente?
En la calidad del propio texto dramático, con un marcado acento poético a pesar de ser un lenguaje realista, en la solidez del diseño de los personajes que nos ofrece su autor, en la posibilidad que me daba de hablarle a los espectadores de hoy, preocupación que ha sido una obsesión en mi obra. Aunque la acción de la historia transcurriera en los finales de los noventa del siglo pasado. Sentía que esta historia me permitiría concentrarme más en el trabajo con los actores pues no era una obra coral, solo cuatro personajes. También tenía pocas locaciones. Podía hacer una puesta minimalista, que transitaría a veces como una pieza, sin serlo.

¿Cuánto hay de la obra en el filme y viceversa?
Están sus esencias, que en toda versión audiovisual es fundamental respetar. Creo que está el espíritu del autor pues coincido mucho con sus puntos de vista. Está lo urbano, la noche y la madrugada habaneras, el sexo cómplice y clandestino, el béisbol, las adicciones, y está también, cierta “teatralidad” en la puesta, asumida sin prejuicio y repensada desde el propio lenguaje cinematográfico, que, a mi juicio, es lo que le más le aporta la obra teatral a la película.

¿Qué diferencias establece entre este nuevo filme y sus anteriores entregas?
En términos de lenguaje no creo que esta película haya sido pensada de manera muy diferente al resto de mis últimos proyectos. Lo que destaca a Penumbras del total de mi obra es que me enfrenté a nuevos procesos tecnológicos: el registro en un soporte de alta definición, la utilización de una determinada óptica que me permitió trabajar con una mayor profundidad de campo, y una post filmación (diseño sonoro, corrección de luces y efectos digitales) donde pude enfatizar y enriquecer detalles y trabajar con más precisión. Todo esto para lograr un destino final pensado en cualquiera de las masterizaciones posibles en el cine digital.

¿Qué arista novedosa de esta historia propone con el filme para diferenciarla de la puesta en escena?
El audiovisual tiene como ventaja sobre una obra teatral que puede salirse del espacio cerrado de un escenario, para abrirse a un espacio más amplio y más realista. Creo que la película permite profundizar en el ambiente-entorno donde se desarrollan los conflictos y eso puede hacer que el espectador sienta que participa de esa realidad.

¿Qué vio en esta historia que lo inspiró a realizarla en cine y no en TV que es donde precisamente posee usted la mayor experiencia?
En temas de realización audiovisual, no creo que a estas alturas, las fronteras entre cine y televisión sean tan precisas. Muchos de los mejores cineastas en el mundo están emigrando hacia la televisión para hacer sus proyectos y no por eso dejan de ser cineastas. En mi caso, con la experiencia acumulada en la realización de múltiples obras de ficción para la televisión, sentí la necesidad de buscar otros caminos, otras alternativas a la hora de enfrentar la producción. Esta historia, además, me permitía transitar sin mayores sobresaltos y de manera natural a un medio como el cine que te exige menos premura, menos inmediatez, que te obliga a pensarte más los procesos productivos y tecnológicos

¿Por qué la tituló de esa forma?, ¿Por qué suprimió "del Noveno Cuarto"? ¿Cuánto hay del título en el filme y viceversa?
El título de la película es de la autoría de Carlos Lechuga. Suprimimos "del Noveno Cuarto" porque la película se cuenta en Innings, el primero, el segundo, y así hasta el noveno, como en un juego de pelota, dejando solo para el texto original y la puesta teatral lo metafórico de los "cuartos". La película en lo visual se expresa literalmente desde la penumbra, todo el concepto de la iluminación está trabajado en una clave baja, puntual, dura, donde lo cromático se muestra en los tonos del negro al blanco pasando por las gamas de los grises. Yo quería sentir en la película una ciudad sitiada, abandonada a su suerte, donde los seres que la habitan luchan obstinadamente por la felicidad, entre luces y sombras, aún en las peores circunstancias.

¿Cómo fue la selección del elenco y del resto del equipo?
Omar Franco es el único actor de la puesta teatral que me acompaña en esta aventura. En un reciente reportaje del periodista y crítico José Luis Estrada, publicado en el periódico Juventud Rebelde, Amado del Pino contaba que estaba muy complacido con que el actor repitiera en la propuesta para el cine, porque Omar Franco “iluminó” la puesta teatral con su carisma, su talento de humorista y su profundidad dramática. En el caso de Tomás Cao, Omar Alí e Ismercy Salomón son amigos con los que repito por sus excelentes desempeños en proyectos anteriores.
A la hora de conformar el equipo de realización, convoqué a “viejos” y “nuevos” colaboradores, taes el caso de Vania Valdés en la dirección de producción, Geraldine León, como primer asistente de dirección, Pedro Suárez, montador y director de post filmación, Juan Antonio Leyva y Magda Rosa Galbán en la composición musical. Dentro de los nuevos que se suman están el director de fotografía Roberto Otero Martínez y Velia Díaz de Villalvilla, responsable del sonido directo, jóvenes egresados de la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual (FAMCA) del Instituto Superior de Arte, Osmany Olivare, en el Diseño Sonoro y mezcla final y en la Dirección de Arte, Alain Ortiz.

¿Cómo valoraría esta experiencia, su primera incursión cinematográfica?
Como enriquecedora, de mucho aprendizaje, sobre todo, en los procesos de post filmación de la película.

¿Cuáles fueron los mayores retos asumidos durante esta realización?
Enfrentarme a diario a los problemas de producción, generados fundamentalmente por las carencias y la falta de recursos. Otro reto inmenso fue el acceso a las locaciones, por lo difícil que se hacía rodar, por ejemplo, en una piscina abandonada ubicada en un décimo piso, sin ascensor. Otro reto, no menos difícil fue la cantidad de llamados nocturnos, con sus respectivas madrugadas.

¿Qué destacaría fundamentalmente del filme?
Destacaría el valor de los textos, el trabajo actoral, el concepto que hemos defendido en el diseño sonoro, la calidad y la utilización de la música, la visualidad de la película, el montaje y el trabajo con los efectos digitales concebidos para que no notemos su presencia.

¿Cuál considera que sea la tesis fundamental de la película?
Aunque enunciar una tesis siempre te pone en el peligro de esquematizar conceptos y a mí me gusta más hablar de las emociones, podría decirse que la tesis de la película es que lo humano siempre supera a las peores circunstancias en la incesante búsqueda de la felicidad.

¿Qué aspira a comunicar esencialmente con Penumbras?
¿Esencialmente? Sensaciones, emociones, estados de ánimos, que aunque el ser humano puede ser víctima del dolor de la pérdida, de la incertidumbre, de la soledad, no debemos negarnos a la mano que se tiende desde lugares insospechados.

¿Cómo espera que sea recibido por el público?
Lo que espera cualquier realizador que ha trabajado arduamente con su equipo por espacio de un año, que su película sea vista por la mayor cantidad de público posible, y que por lo menos, el que asista a las salas, no se sienta defraudado.

 

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