REDACCIÓN PDF Imprimir Email
Escrito por   
EQUIPO DE REDACCIÓN

Jorge Enrique Rodríguez
Yani Monzón
Sussette Cordero

Mariadelfa Boza
Antonio E. González

 

 

COLABORADORES HABITUALES
Amilkar Feria / Alejandro Zamora Fuentes / Barbarella González / Beatriz Rosales Vicente / Cecilia Crespo / Camilo S. Díaz de Villalvilla / Eduardo Pérez Otaño / Eileen Sosin / Eilyn Lombard / Heberto Alexander García / Indira Rodríguez Ruiz / Jorge Luis Rodríguez Reyes / Laura Barrero / Mario G. Castillo / Mariam Camejo / Rubén Ricardo Infante / Yerisleydys Menéndez / Yorisel Andino / Yuniel Labacena / Zulariam Pérez

 

CONTACTO

 

 Esquife

LA HISTORIA

Esquife: singladura y persistencia. Primera temporada.
Esquife, tal y como se planteó en su primera exposición, es un proyecto de acercamientos: un proyecto de comunicación, investigación y creación fundado a finales del año 1996 por Hanna González Chomenko y Andrés Mir.
Sus presupuestos iniciales se concentraban en la indagación en torno a los nexos entre imagen plástica e imagen literaria, mediante la creación de obras plásticas y escritos que transitasen caminos colindantes. Desde los primeros meses de 1997 --fecha en que se preparó la primera muestra del proyecto, expuesta en la galería Espacio Abierto de la revista Revolución y Cultura-- sus creadores se propusieron llevar a cabo una labor que propiciara el acercamiento, primero de géneros artísticos, luego de seres humanos que (se) confrontarían (con) las obras expuestas. La incitación a este diálogo se proponía --además de la pasiva contemplación-- mediante la presencia, entre las piezas mostradas, de una cartulina en blanco, presta para ser llenada por los asistentes.
La imagen que nos presentaba servía, en aquella ocasión, de metáfora de lo propuesto. Es precisamente el esquife aquella nave a la que corresponde recorrer el último tramo antes del descubrimiento: el tramo que separa el buque-madre de la tierra incógnita. Subirse junto a los creadores del proyecto en esta leve embarcación era una invitación a compartir ese tramo.

El proyecto se concretó de diversas maneras: la primera y más evidente consistió en la organización de varias muestras que desde diversos puntos de vista persistían en los propósitos de la primera exhibición. Entre 1997 y 1999, Esquife presentó cuatro exposiciones de Artes Plásticas y de Literatura y participó en diversas colectivas. Sin embargo, no sólo a su propia creación atendían los integrantes de Esquife: el estudio del desarrollo de las Artes Plásticas y la Literatura de nuestro país, durante las últimas cuatro décadas, se tornaría una constante en ellos, permitiéndoles realizar diversos escritos (tanto publicados como inéditos) referentes a estos temas, y acometer trabajos de promoción entre los cuales se podría citar la curaduría y producción del Salón de Marzo --marzo 1999, Centro de Gestión Empresarial y Superación Técnico Administrativa (GESTA) del SIME--, muestra colectiva dedicada a la mujer, que agrupó a más de cuarenta artistas de diversas generaciones y las presentaciones de libros Texto Abierto que se realizaron en la sede de la revista Revolución y Cultura.
Partiendo entonces de esa vocación de acercamiento, comunicación, promoción, investigación y creación, y con la pretensión de concretar el viejo sueño de fundar una revista que abordara los temas del Arte y la Literatura tanto de Cuba como Iberoamérica, surge en diciembre de 1999 la revista electrónica Esquife, emitiéndose su primera edición a cerca de cincuenta amistades y conocidos.

Segunda temporada.
Durante los primeros meses del año 2000 se estableció contacto con Fernando Rojas, en aquel momento presidente de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), planteándosele la propuesta de Revista y se emprendieron todos los trámites necesarios para su formalización, proceso que concluyó con la aprobación de la Oficina de Publicaciones Seriadas y el envío --desde Francia-- del número ISSN que corresponde a esta publicación. Es importante señalar el apoyo con que ha contado el proyecto por parte de la AHS, tanto en gestión oficial de trámites como en invitación a diversos eventos que posteriormente se han promocionado mediante la revista.
Alentados por la iniciativa del proyecto, amistades residentes en México crearon lo que sería la primera versión del sitio web de Esquife --http://www.geocities.com/esquife--, permitiendo colocar en Internet una versión residente que pudiese ser visitada por personas de todo el mundo. Aquella primera versión contenía una galería de Artes Plásticas con varios salones que recogían parte del trabajo realizado hasta el momento, las páginas de la revista y un dossier de creadores. Posteriormente, con la donación del nombre de dominio www.esquife.com, creció el sitio con la inclusión de nuevos salones de la galería, y una página para descarga de archivos de audio en mp3. Ese mismo sitio fue el que se depositó, en enero del 2001, en el servidor del CEISIC, con la dirección (hasta la actualidad) www.esquife.cult.cu, siendo accesible el sitio a la Intranet nacional. El sitio de Esquife se conforma como un complejo que contiene y complementa a la revista, puesto que permite la remisión a información que por razones de volumen nunca podría distribuirse por correo electrónico. De tal modo, la inclusión de nuevas galerías, son anunciadas y promovidas mediante la revista.
Citamos fragmentos del editorial que precedía el primer ejemplar de Esquife, considerando que definía con claridad los propósitos de sus creadores y su perfil editorial:

«Cuando surge el proyecto Esquife […] ya sus integrantes sabíamos que ésta, para que funcionara, debía ser una propuesta de carácter aglutinador. En la convocatoria a la primera exposición conjunta --intitulada igualmente Esquife-- invitábamos por lo claro a navegar junto a nosotros a todo aquel que lo desease. Cuando hoy --con cuatro exposiciones tras las espaldas y un poco más de experiencia-- nos decidimos a crear este espacio que se caracteriza por su ambigua condición de ser virtual y real a la vez, nos lanzamos con mayor convicción a la idea de fungir como centro (aún cuando estemos convencidos de su alternatividad como destino) aglutinador.

Obviamente, sabemos que nuestra condición apenas ha de rebasar en magnitud al semejante carácter higroscópico del grano de polvo que en las alturas genera la gota de lluvia, inmediatamente antes de esta precipitarse a tierra y cumplir su cometido. Pero pensamos que en la modestia de estos propósitos está su riqueza, huimos así de cualquier pretensión o pose que no sea la de entablar comunicación, mostrarnos y mostrar a quienes nos rodean, a quienes se comunican con nosotros, a quienes disfrutan alzar sus palmas al cielo y dejar que la llovizna labre sus mejillas.
Esta es una propuesta eminentemente cultural, sin intereses de índole política en cuanto a la comprensión de política como el arte de procurar e irradiar poder; sin embargo nuestra postura nunca será apolítica (aunque sea porque la apoliticidad no pasa de ser una ingenua utopía, el pretender separar aliento de cuerpo); en la búsqueda de nuestra identidad, de nuestra condición humana y nuestra vocación humanista, en el deseo de lograr en nosotros mismos una renovación ética y espiritual se hallan nuestros móviles sociales en un entorno del cual no pretendemos ser cúpula sino apenas uno de los ejes que multipliquen sus grados de libertad. Estamos convencidos de que el arte, como arma de comunicación, de educación y vehículo de criterios puede desempeñar funciones reconstructoras, puede avanzar sobre los más disímiles mecanismos de dominación humana como la enajenación, la banalidad, el dogmatismo, pasto propicio para cualquier tipo de manipulación; es por ello que nos interesa por sobre todo ejercer el pensamiento e invitar a ejercerlo.
A Usted, que recibe este primer número de una revista que aparentemente representará el interés de un grupo (lo cual, de un modo u otro, ocurre con todas las revistas), llegue la invitación de ser nuestro colaborador más que un simple lector: participar con artículos, textos, fotos, dibujos, criterios, promoción y búsqueda de suscriptores o ayuda de cualquier índole ha de ser apenas el comienzo de una intensa amistad que desbroce las fronteras que siglos de múltiples distancias han establecido entre nosotros. En la medida que se incorpore a nuestro proyecto pertenecerá al grupo pero a la vez lo subvertirá, dinamitando cualquier posible exclusividad: al pluralizar nuestras páginas democratizará su contenido, tendrá la oportunidad de conocer y darse a conocer, comunicarse, indagar, crear. Será así que el concepto movilizador de Esquife, consistente en alumbrar de algún modo el trayecto último del descubrimiento, el desembarco en tierras vírgenes, se verá cumplido.

La línea editorial de la revista ha sido muy precisa en cuanto a su concepción: se abordan temas de arte y literatura desde un amplio espectro de géneros. No es una revista de perfil informativo, por lo cual es de carácter intemporal, aunque pueda referirse a un evento o suceso con la condición de que éste sea propiciador de un análisis de índole estética, cultural, ética, histórica. Se abordan temas tan diversos como la identidad de las naciones de Iberoamérica, la Historia, la Lingüística, la Música, las Artes Plásticas, el Teatro y el Cine. En prácticamente todas las ediciones se incluyen cuentos y poemas de autores contemporáneos. Es importante señalar que todos los textos publicados en Esquife son escogidos tomando en cuenta criterios muy rigurosos en cuanto a la calidad estética y se lleva a cabo un trabajo de edición del número como conjunto que busca alcanzar su unidad y coherencia.
Se otorga especial atención a la búsqueda de una visión integral de la cultura cubana (aunque el deseo de los creadores persistirá en una ampliación de las fronteras hacia Iberoamérica, con el objetivo de buscar una alimentación mutua, quizás retroalimentación de culturas), por lo que la línea editorial no podrá límites a la presencia de creadores de las más diversas generaciones o locaciones. No es esta la revista de un grupo de jóvenes que residen en La Habana: la pretensión es llegar a todos los rincones del país sin prejuicios generacionales; aunque vale la pena también apuntar que de algún modo la tendencia será a promover aquellos autores que pese a su calidad no hayan recibido la atención merecida».

Tercera temporada.
Durante el 2004, decidimos descartar los servicios de www.elistas.net y establecemos contacto con los servicios de listas de Cubarte (anteriormente CEISIC), servicio que actualmente utilizamos.
En el 2005, el proyecto concreta cambios en su estructura y proyección: Hanna González Chomenko se distancia por motivos de índole personal y se incorpora al staff Rafael Grillo. Dos años después, se suman Yanet Bello y Leopoldo Luis, con la consecuente reactivación de espacios importantes como las secciones Agenda y Biblioteca.

El año 2008 significó igualmente un punto de giro en la singladura de Esquife; se incorpora al proyecto Jorge Enrique Rodríguez conformando el equipo de redacción junto a Yanet Bello y Andrés Mir.
En diciembre de 2009, en celebración de los diez años de fundación del proyecto,
Esquife convocó y organizó el Encuentro Teórico Medios Digitales y Cultura, donde surgieron algunos de los supuestos y cambios que redundaron en la reconfiguración de la dinámica actual de la revista, en favor de la eficacia y la coherencia en su propósito de coadyuvar a la promoción y la difusión del Arte y la Cultura discursada, criticada, argumentada e interpretada desde los jóvenes creadores, escritores e intelectuales cubanos. Cambios que se vieron concretadas al año siguiente cuando le fue otorgado a la revista, el premio Palma Digital 2010 --en la categoría de Publicaciones Culturales Digitales-- dentro de la Jornada de la Cultura Cubana en los Medios Digitales, convocada y organizada por Cubarte entre los días 10 y 12 de noviembre de 2010, y que no sólo significaría un reconocimiento a la revista, sino a sus colaboradores que desde las cualidades estéticas y éticas de sus obras hacen posible la singladura, en ocasiones a contracorriente.

Para nuestro colectivo, «los cambios» prefiguran la multiplicidad de criterios y lecturas que pudieran deslizarnos hacia otras perspectivas/discusiones que, a su vez, le devuelvan al concepto su sentido antropológico original y que no limite el abordamiento/indagación de fenómenos sociales, culturales y estéticos.

Esquife no ha estado exento de «cambios». Los asume, unos desde la necesidad de renovación, otros desde la «inquietud» que nos ha signado en quince años de singladura, de navegar bajo los presupuestos de la actitud, del compromiso de «ser/estar» y, la constancia/terquedad que intuye en los discursos emergentes, en la reformulación de los espacios «otros/todos» que llegan para relevar la centralidad ordenadora de las etapas y los modos de saber.

 

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