APOSTILLAS EN EL CONTRATO DE RENT PDF Imprimir Email
Escrito por Carlos Gámez   

 

2 carlos gmez Apostillas en el contrato de RENTEl espectáculo musical en Cuba, desde hace un buen tiempo, no es muy seguido por los directores artísticos. De manera que disfrutar de uno se convierte en una experiencia renovadora y nueva, fundamentalmente para aquellos que no han tenido la posibilidad de viajar o vivir en los años donde nuestro país lo asumía en su programación con periodicidad.

 

El teatro musical tiene en Broadway un espacio de referencia a escala mundial, tal es así que siempre que pensamos en alguna obra clásica de este lenguaje escénico, nuestro primer referente es ese. A finales de 2014 se estrenó en la sala Tito Junco del Complejo Cultural Bertolt Brecht el espectáculo Rent, un musical producido y asesorado por el Nederlander Worldwide Entertainment, de Estados Unidos.

 

La ciudad se revolvió hasta lo más profundo cuando escuchó la noticia y desde entonces las funciones en el teatro ocurren a sala llena. La razón del suceso: lo novedoso de la propuesta. Desde hace más de cincuenta años, en nuestro país no se montaba un show de la magnitud, y con las reglas seguidas por este: una pieza cantada en su totalidad, con los músicos en escena, reproduciendo un libreto escrito para la obra, desarrollando un lenguaje escénico que funde la danza y la música en igualdad de condiciones; bajo la autoría de un escritor estadounidense ganador del premio Tony al mejor musical por esta obra.

 La obra cuenta la historia de unos jóvenes en los años ´90 en New York. La mayoría de ellos defienden algún lenguaje artístico o se encuentran en camino de convertirse en artistas. Sus vidas giran alrededor de un solar que los acoge, pero donde no pueden pagar el alquiler, de manera que la historia se centra en exponer cómo logran hacerse de un techo; al tiempo que cuenta los dramas personales de los protagonistas, reflejando las características de algunos aspectos de la sociedad norteña en ese momento.

La obra no posee una gran complejidad en su trama, por lo que lo principal no es su dramaturgia, o mejor, su fábula, sino que lo destacable de la misma son las interpretaciones de los personajes de Mimi, en la piel de Ariadna Núñez y Ángel, por Luis Alberto Aguirre. Ambos demuestran en sus performances no sólo un dominio de la voz y de la acrobacia como vías de expresión del musical, sino que saben extraer de las letras el espíritu de sus personajes, para convertirlo en una pausa temporal y espacial, capaz de remitir a la ciudad de marras sin pasar por el lenguaje original.

 

Los músicos son otro de los elementos que considero importantes en la función de Rent. Para el teatro musical, los arreglos son como la visión primera de su historia, por tal motivo la interpretación de la música y la adaptación de un libreto en inglés al español, sin que se sienta la diferencia en los temas musicales, es crucial para el éxito del espectáculo.

 

Otros de los logros de la función serían el diseño escenográfico y de vestuario. Ambos en una cuerda industrial, componen con los elementos esenciales varias locaciones espacio-temporales, escenas dramáticas o festivas. Muchas veces se ha convertido en una verdad casi irreprochable el planteamiento de la necesidad de una gran producción para poder defender un texto dramático con seguridad, mas las funciones del espectáculo musical de la Tito Junco demuestran lo contrario.

 

Sin embargo, debemos también mencionar las recurrentes fallas en el equipo técnico, las equivocaciones de algunos actores y la necesidad de lo que en el argot teatral se le llama “queme”, al espectáculo. Es todavía temprano para elaborar una imagen de lo eterno que será Rent para quienes asistan al Bertolt Brecht. Por ahora, solo convocar a la vivencia de una experiencia diferente en la ciudad, de una puesta de teatro musical en La Habana.                      

 

 

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