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Agenda 13 de junio de 2012
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Agenda 13 de junio de 2012
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Escrito por Antonio Enrique González Rojas
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« ¡…asquerosa falsificación hecha de calzoncillos!» --General Resóplez--
Biológica e históricamente está comprobada la nocividad de la endogamia. Las relaciones durante generaciones entre miembros de familias y comunidades en pos de mantener la pureza de sangre, siempre han redundado en la atrofia paulatina de los vástagos con la proliferación de taras, malformaciones, anomalías y debilitamiento total de la estirpe hasta su decadencia total. Precisamente de tanto «cocinarse en su propia salsa» y clonar hasta el infinito los programas estelares sabatinos de las 8:30 PM por el canal Cubavisión, las ofertas del realizador Julio Pulido (envestido de una suerte de hegemonía sobre este segmento de la parrilla de programación durante décadas) han remontado el sendero de la irremediable decrepitud al igual que las luengas y endogámicas dinastías reales de antaño.
El más palmario ejemplo del raquitismo creativo delatado por las propuestas de marras es el reciente reboot de La Descarga, despojado ya del eterno Julio Acanda cuya presencia otorgaba algo de dignidad. Este insufrible bodrio pseudo-humorístico que responde al título de Salir por el techo pretende rescatar la efectiva fórmula del ya lejano Sabadazo, programa que durante la década de 1990 propinó un espaldarazo a la comicidad televisiva nacional, conciliando el espectáculo musical con los sketchs sostenidos por una cuadrilla de los más recientes clásicos de la risa cubana: los Feliciano y Margot de Osvaldo Doimeadios; el Antolín El Pichón y La Pía de Ángel García; el Gustavito de Geonel Martin; el Matute de Ulises Toirac; el bufo Boncó Quiñongo y otros caracteres circunstanciales, suerte de masiva contrapartida coral del conductor estelar Carlos Otero. Súmese la desenfadada concepción escenográfica de esta «azotea» cuya sólida visualidad no reñía con la escasés de recursos del momento en que el Período Especial soplaba como nunca. Mas el nuevo gato que intentan dar por la inaccesible liebre, es un remedo realmente ofensivo hasta para la más débil de las percepciones. Nadie en su juicio puede tragarse como «techo» (al que remite la tropilla humorística de ínfima categoría con cada número melódico) el mismo escenario de La Descarga, una y otra vez reacomodado a la par de los títulos de sus clones, sin siquiera un tanque de agua, una tendedera o algún otro elemento que remita a una azotea, sobre todo con el precedente de Sabadazo y el digno garaje de ¿Y tú de qué te ríes?
El team en cuestión, irrisorio más que cómico, está integrado por un Otto Ortíz que poco o nada ha funcionado como actor humorístico a pesar de sus logros con la stand-up comedy de corte cabaretero y su real valía como guionista; un Michel Pentón extirpado del grupo La Oveja Negra, quien no comprende los límites entre encarnar un personaje ridículo y hacer el ridículo, pues la fealdad per se no es garante de efectividad humorística, tal como sucede con el mediano personaje del ascensorista Mundo, que durante toda su carrera ha intentado lucrar a costa de su mera discapacidad cuando lo realmente diminuto es su talento. Ineficaz es el intento de parodiar a los conductores de programas asumido por la actriz Yaremis Pérez, recurso que bien concebido pudiera resultar en momentos donde abundan las malas calidades de este tipo en la liza televisiva pero carece, como la totalidad del programa, de un libreto sólido, matizado por gags efectivos no por la andanada de «pujos» extremadamente forzados cuya nulidad es subrayada, más bien sobreexpuesta, por las malditas risas en off (copiadas en lamentable hora a las comedias estadounidenses) con las cuales se intenta inducir a la comicidad. Como último y no menos calamitoso aspecto vale mencionar la rusticidad y ramplonería con que se aparejó la impostura de escenografía que espera reproducir el interior de un edificio. La premura, el mal gusto, la desidia y la mediocridad más lancinantes definen este show sabatino. Por sí sólo basta para que hasta los más renuentes como tornen los ojos hacia Nuestra Belleza Latina, Pequeños Gigantes, Esta noche tonight y demás infiernos foráneos cuyos senderos al menos están empedrados de gemas preciosas para dorar la píldora. |
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Escrito por Alcides Pereda
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Osdany Morales es un autor que prefiere no dar definiciones ni resultar sentencioso. Quizás por ello resulte difícil entrevistarlo, pues sus respuestas en lugar de esclarecer preguntas, tienden a convertirla en una cámara de ecos peligrosa que se bifurca hacia otros temas, muy alejados del cometido primero. Osdany, ganó el Premio Alejo Carpentier 2012 de Cuento, que silenciosamente lo confirma como un autor imprescindible a la hora de hacer el recuento de este género en Cuba. Muy joven ganó el Premio David en el año 2006 por el volumen de relatos Minuciosas puertas estrechasPapyrus (Ediciones Unión, 2007), y luego el importante Premio Internacional de Cuento Casa de Teatro 2008. Ahora, con , el libro ganador del Carpentier, Osdany une su nombre al de Ángel Santiesteban, Pedro de Jesús, Aida Bahr, Laidi de Juan, Jorge Ángel Pérez, Rafael de Águila, Ernesto Pérez Chang y a textos como Los hijos que nadie quiso, La sobrevida (algunos relatos), Ofelias, La hija de Darío, En la Habana no son elegantes, Del otro lado y El arte de morir a solas, todos antecesores de este nuevo libro de Osdany Morales, sobre el que decidimos conversar, y que necesariamente tendría que girar en que mi entrevistado era el autor más joven en ganar este importante galardón.
¿Crees saludable comparar Papyrus con el estilo del Alejo Carpentier narrador? Trato de no hacerlo. El premio como homenaje a un escritor fascinante, de tanto peso en la literatura latinoamericana, hace que recuerdes también el modesto lugar que tú ocupas, como sucede en la última película de Woody Allen, Medianoche en París, en donde un escritor contemporáneo recorre el tiempo y puede conversar con sus padres literarios. Sería más provechoso, por ese camino, preguntarnos qué pensaría Alejo Carpentier de los Premios Alejo Carpentier. ¿Cómo los leería?
Minuciosas puertas estrechas en el cual se aprecia una igualdad en el cuidado del estilo, ganó el Premio David de Cuento en 2006. ¿Dirías que Papyrus traza una línea de continuidad en tu obra? Es posible que puedan encontrarse varias conexiones entre los primeros relatos y ciertos argumentos que se mueven por este, pero podría decirse que este no ha sido un proceso consciente. La continuidad de una obra podemos considerarla a veces como un posicionamiento de lectura: al leer un texto tú actualizas una interpretación y desde ahí mides las próximas entregas de ese autor, pero a veces están muy distanciadas. Aunque existen temas que me imagino reaparecen --y seguramente seguirán haciéndolo--, creo que ese interés propio y personal por una experiencia literaria termina con Papyrus. Es decir, noto que lo que estoy escribiendo ahora se va administrando de otra manera. No volveré a escribir un libro titulado Minuciosas puertas estrechas. Te lo prometo.
El jurado del Alejo Carpentier 2012 que premió tu libro Papyrus destacó en él una limpieza en su escritura poco común para la narrativa cubana contemporánea. Al escribir un cuento te preocupa el tema de la forma o el contenido. En la ficción, tal como me gusta leerla, la forma y el contenido no suelen ser categorías independientes. El género cuento ha sufrido por mucho tiempo el peso de ser considerado una forma terminada. En cualquier caso, no considero que Papyrus sea, en rigor, un libro de cuentos. También lo es, seguramente. Pero ojalá que al mismo tiempo pueda ser leído como una novela, como un cuaderno de apuntes, o en último caso como un mecanismo que genera sus propias ficciones. Cuando terminé el libro percibí que lo había escrito como una despedida al libro objeto tal como lo conocemos. Especialmente, con cierta nostalgia por la experiencia de la lectura, de la materialidad de un volumen y otros hábitos que están por ocupar otro plano que llegará creo, con la consagración de nuevos formatos.
Trae este nuevo libro algunos temas recurrentes en tus cuentos: el lenguaje transmedia y la presencia del cine, la experimentación en las formas narrativas… La experimentación siempre debería estar presente en todo nuevo libro. Cada hecho literario merece ser una apuesta por aquello que su autor entienda por literatura. Si ese concepto, la idea de lo literario, es externo a la creación de la obra, es muy probable que nos encontremos entregando al lector un texto ya agotado.
Eres arquitecto de formación y en algunas de nuestras publicaciones como Dédalo y La Gaceta de Cuba has expresado tus opiniones acerca de esta profesión. ¿Cómo sigues viendo su escenario? La arquitectura es el oficio de la paciencia. Es un espacio que cruza de un plano de la realidad a otro. Las ciudades ya están, de una u otra manera. La gente no tanto. Cada vez encuentro más parcelas vacías.
¿Podrías trazar un itinerario de la manera en que se inscribe Papyrus en la literatura que se está publicando ahora mismo en Cuba? Voy a usar la rabiosa recomendación de Lamborghini: «publicar sin escribir». Prefiero imaginar este libro inscrito en una literatura que se está leyendo, más que en aquella que se está publicando. Modestamente, espero que algunas de sus zonas permitan visualizar otras literaturas, mucho más atractivas que Papyrus, y de las cuales el libro no sería más que un intermediario. |
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Escrito por Beatriz Rosales Vicente
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Batirse en buena lid es una satisfacción innegable, la mejor manera de probar ante nosotros mismos la fuerza de brazos, voluntades,…y pluma. Y en buena lid concursaron jóvenes poetas cubanos por el Premio Calendario 2012, que dejó esa satisfacción innegable. Según el jurado, el género de poesía fue una decisión ardua, pues así suele ser la tarea de escoger un premio cuando varios cuadernos con calidad y espíritu poético se presentan. El premio lo llevó, finalmente, la camagüeyana Legna Rodríguez con el poemario Chupar la piedra, de original y contundente poesía. Pero por la misma razón se otorgaron varias menciones, entre ellas a Heriberto Machado porAcantilados, que sobresalió como lugar placentero de experimento y misterio, «muy bien resuelto en la armonía y seducción del conjunto».
«Me siento muy satisfecho, sobre todo después de escuchar el acta del jurado, porque te das cuenta de que fue un concurso donde la calidad poética fue muy significativa, y fue muy bueno obtener un resultado entre todos esos libros que tenían tantos valores».
¿Cómo describirías a Acantilados? Mi cuaderno, Acantilados, es un cuaderno visto desde la sinceridad del actor, un sujeto lírico digamos muy transido por las angustias existenciales, por el dolor, por la soledad, la melancolía. Es un libro, digamos con un dejo romántico que me gusta tratar y sobrellevar en la poesía a pesar de que en la actualidad no está de moda precisamente.
¿Por qué el nombre? Porque si te fijas en el mar, no hay nada a que le tema más una embarcación, o una persona a la deriva, que a chocar contra un acantilado, eso puede significar la muerte y de alguna manera mis poemas tratan de representar esos acantilados contra los que estalla. Es uno de los poemas que tiene el libro y de ahí tomé el título.
¿Poesía intimista? Digamos que es una poesía intimista pero de la comprensión del mundo a través del yo, no es que exactamente yo hable de mi intimidad, sino de cómo yo veo el mundo, o sea, sólo yo. Como decía Dulce María Loynaz, el poeta no es aquella persona que ve más que los demás, sino la persona que era capaz de escribir cómo sólo ella veía el mundo. Cada persona ve el mundo de una manera diferente.
¿Una visión de túnel? Exacto. Yo lo veo de una manera y a través de esa manera quiero decirlo. Yo veo la vida así, veo la vida y la muerte de ese modo, dos unidades antagónicas que se forman en mi visión personal. Simplemente uso el lenguaje que la vida me ha ido dando, el lenguaje que he ido acumulando para mi vivir. No trato de hacer una poesía rebuscada, sino que trato de hacer una poesía lo más sincera posible. La que puede hacer que el libro se mueva de mano en mano, que es al final la intención última de la escritura.
¿Qué te compulsa a escribir poesía? No sólo escribo poesía, también escribo cuentos. Pero bueno, la poesía es con la que más me siento comprometido y es la que más quisiera desarrollar. Desde muy joven escribo poemas y es a través de esas palabras, creo yo, como mejor me puedo expresar. No sé qué pueda expresar a través de la música, o la poesía, que son dos géneros del arte que me fascinan, pero con los miles de palabras, con las pobres palabras que a veces no dicen nada, que son tan cortas a veces, intento expresarme, lo cual a veces me resulta muy difícil.
¿Dirías que es una poesía joven? Mi vida no es propiamente la de un joven, he quemado muchísimas etapas. A pesar de tener 24 años, estoy casado, tengo un hijo, y entonces tengo una visión de la vida digamos, un poco mayor. A veces he estado en concursos y los jurados se me han acercado a decirme que mis poemas les parecían de una persona de mayor edad. Pero bueno, al final, soy un joven y estoy buscando mis propias maneras de expresarme.
También con sus propias maneras de expresarse, Yanier H. Palau y Jamila M. Ríos obtuvieron menciones en la categoría de bardos, por Esteros y Anémona respectivamente. Y para Heriberto, mientras tanto, esperamos le siga estallando la poesía en sus acantilados personales. |
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Escrito por Frank D. Frías
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El pasado viernes 25 de mayo, a las diez de la mañana y en pleno festival de poesía, el narrador uruguayo Guillermo Lopetegui fue protagonista de un conversatorio en la sala Nicolás Guillén de la UNEAC. El tema: Cortázar en La Habana. Destacó desde el principio que el primer viaje del escritor argentino a nuestra capital, en 1963 para formar parte del jurado del premio Casa de las Américas, lo cambió en muchos sentidos. Quedó impresionado por la resistencia del pueblo cubano ante las carencias y dijo en una ocasión sentirse viejo, seco, al ver el compromiso de los intelectuales con el líder de la revolución Fidel Castro. Lopetegui aseguró: «Su actitud revolucionaria en la literatura logró definirlo como hombre comprometido con la política. Redefinió el lenguaje, la idea y la concepción. Inmediatamente abrió puertas que durante años estuvieron cerradas». Además, Guillermo Lopetegui comparó el poder de síntesis e impacto en la obra de Julio Cortázar con la foto emblemática lograda por Korda a través de la imagen de Ernesto Guevara. «El arte tiene poder cuando es un medio de comunicación». También lo tomó como ejemplo al hablar de los escritores que comprenden a su país sin la necesidad de vivir en él. Y citó a Juan Gelman: «Entendí mejor a Buenos Aires leyendo a Cortázar, que vivía en París, a diferencia de muchos argentinos que leí y escribían como cualquier francés». Al parecer la influencia de una sala donde por años se han impartido talleres literarios cayó sobre el público, y le hicieron una serie de preguntas a Lopetegui que lo separaron del tema, aunque no del arte de la escritura. Llamó la atención (por el exceso de condimento) la que formuló una mujer, coincidentemente uruguaya, quien dijo estar cansada de escuchar siempre a los mismos autores, «los que fueron». Guillermo, sin perder la calma, respondió: «Los escritores, cuando valen, son». E hizo señalar la necesidad del tiempo cuando se trata de valorar a plenitud una obra, porque insistió en que los textos no cambian, es uno el que lo hace. Igualmente se mostró contrario a esa conducta discriminatoria de separar la literatura de habla hispana en dos grupos: españoles y latinoamericanos. Lopetegui asegura que todos los que escriben en un mismo idioma pertenecen a él, y en cuanto a dignificarlo, «el castellano ha sido enriquecido por los grandes escritores de Latinoamérica». Refiriéndose a Cuba expresó que en nuestro país se siente el arte por todos lados, la permanencia de lo atípico, y añadió que el arte es otra forma de alimento. De regreso a Cortázar, recomendó su lectura porque no sólo da vida sino hace ver la vida de otra manera. Un autor que gozó de una tremenda popularidad aún estando vivo, gracias a una obra sólida nacida del genio y la disciplina. Un aspecto fundamental, señaló Guillermo, fue su costumbre de siempre tener algo que decir. No cerraba sus novelas por la convicción de estar todos inmersos en u ciclo interminable. «Es un escritor de los grandes porque su literatura trasciende en los demás».
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Escrito por Rubén Ricardo Infante
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Una de las grandes insatisfacciones del ser humano es la conformidad con su propio cuerpo. Alcanzar un estado que favorezca la presencia de cualquier individuo es una de las reglas que propone el mundo contemporáneo y todos hemos iniciado dietas o planes de ejercicios para sentirnos mejor ¿con nosotros? Abundan quienes consideran necesario estar sobre los límites que imponen las tallas semi-anoréxicas de las modelos o la perfección griega de jóvenes esculpidos por las manos de Praxiteles. Otros asumen que no queda otra opción que retirar las libras de más. Lo cierto es que la belleza o la satisfacción de cada uno de nosotros con el cuerpo será siempre una aspiración para el hombre. Es por ello que algunos son capaces de someterse a cirugía para moldear los límites que la moda impone. Esa es la premisa de la exposición El cuerpo deseado, una serie de fotografías que muestran la peor cara de estas intervenciones quirúrgicas. Retirar la grasa que se acumula por la concentración de tejido adiposo supone penetrar en cada porción de ese territorio hasta extraer todo el contenido que se aloja en distintas zonas del cuerpo. Para Ricardo Mareyo, cirujano brasileño que ha concebido esta muestra, tiene como objetivo denunciar, y sobre todo, mostrar: «lo físico de aquella parte oscura del alma humana escondida detrás del simulacro de la perfección…»La deformidad que provoca el sobrepeso en los humanos es una de las causas principales por las que posteriormente algunos deben costearse las sesiones de cirugía y rehabilitación que supone la reconstrucción de las zonas afectadas. Otros se implantan silicona en el abdomen, el pecho, las nalgas…, lo que distingue a El cuerpo… es la fuerza de las imágenes, se basa sobre todo en mostrar los tejidos cortados, la carne sangrante, hasta provocar en uno un sentido de repulsión a lo que ves, mientras la curiosidad hace que vuelvas la mirada para terminar el repaso de las obras. Colocada en la sala Electa Arenal del Centro Provincial de las Artes Plásticas, la muestra reúne un conjunto de imágenes contundentes, es la otra cara ante tanto rostro perfecto, ante caderas bien moldeadas por el bisturí quirúrgico, ante abdómenes que simulan las barras de chocolate repartidas en perfectos cuadros. En la serie norteamericana Nick to, un equipo de cirujanos plásticos hacen todo estas operaciones, aunque siempre buscan soluciones ante de cortar sobre la carne. En uno de los capítulos una señora de más de cincuenta años insistía en realizarse la quinta operación para elevar las pieles caídas de la cara. Los cirujanos estaban obligados a ceder ante la petición de la señora, pues hacía unos años y un par de operaciones atrás, ellos habían dejado unas tijeras en el abdomen de la mujer, ante tal descuido su reputación se encontraba en peligro si no cedían y hacían lo que ella pedía. El capítulo concluía con la certeza de una parálisis, pues en la mesa del salón de operaciones la señora no resistió, debido a que consumía una gran cantidad de drogas que le afectaban la reacción de los medicamentos indicados para poder realizar la quinta y última operación que podría hacerse la señora pretendida por el placer de la silicona y los implantes. Al recorrer cada pieza todo el mundo observa callado y casi no puede entender que el trozo de carne roja sean los abundantes pechos de una mujer retirados a corte de bisturí, que las zanjas profundas sean otras porciones del cuerpo humano, marcado por líneas discontinuas que denotan el recorrido de la mano segura de un cirujano. La antigua y clásica pretensión griega de que cada humano este concebido sobre las líneas perfectamente establecidas de la Venus de Milo, o el modelo ideal de cualquier otra representación masculina será el patrón de medida para que los seguidores se sigan adorando en el cuerpo deseado, que puede ser el de uno mismo o el deseo que uno cree despertar en otros cuerpos. Desde el propio título de la exposición su autor ha jugado con eso, con la capacidad de adorar la perfección, las líneas, las curvas, la delgadez sensual y el rostro juvenil que con el paso de los años se pierde para siempre.
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Escrito por Barbarella D´Acevedo
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Mempo Giardinelli nació en Resistencia, provincia del Chaco , Argentina en el año 1947. Es un escritor y periodista argentino que en el campo de la literatura ha cultivado los más diversos géneros. Entre sus novelas destacan La revolución en bicicleta (1980), El cielo con las manos (1981), ¿Por qué prohibieron el circo? México D.F.: Oasis, 1983. (Colección El Nido del Ave Roc), (Premio nacional de Novela 1983), Luna Caliente. Qué solos se quedan los muertos (1985), Santo Oficio de la Memoria (1991, Premio Rómulo Gallegos 1993), El décimo infierno (1999). También cuenta con varios volúmenes de cuentos publicados, entre ellos Vidas ejemplares (1982), El castigo de Dios (1993), Imposible equilibrio (1995), Gente rara. La Plata: Ediciones Al Margen, 2005, Estación Coghlan y otros cuentos. Buenos Aires: Ediciones B, 2005. Y tiene a su haber algunos poemarios: Invasión (Buenos Aires: Noé, 1973), Concierto de poesía a dos voces (En colaboración con Fernando Operé. Resistencia: FMG, 2004). En el campo de la ensayística destacan sus textos El país de las maravillas (1998), México: el exilio que hemos vivido. Memoria del exilio argentino en México durante la dictadura 1976-1983 (En colaboración con Jorge Luis Bernetti. Bernal: Universidad Nacional de Quilmes, 2003), Los argentinos y sus intelectuales (Buenos Aires: Capital Intelectual, 2004)
Este autor se mantuvo exiliado en México durante los años de la última dictadura militar en Argentina (1976-1983). Sin embargo regresa a su país natal regresando al país durante el gobierno democrático de Raul Alfonsín. Fue fundador y director de Puro Cuento, que dirigió de 1986 a 1992. Desde hace más de veinte años es profesor visitante de varias universidades de los Estados Unidos, siendo además colaborador usual en revistas y diarios de Argentina y de toda Latinoamérica. En 1996 crea una fundación que lleva su nombre en su ciudad de origen, Resistencia, para lo cual realizó la donación de su biblioteca personal de alrededor de 10.000 volúmenes. Esta fundación tienen como fin fomentar hábitos de lectura en sectores desfavorecidos y marginados, por ello brinda soporte al desarrollo de diversos programas educativos y culturales. En septiembre de 2000 obtuvo el Premio grandes Viajeros que fuera convocado por Ediciones B y la compañía aérea Iberia por su texto Final de novela en Patagonia. Este libro que fuera publicado en nuestro país por la Editorial Arte y Literatura en el año 2002, es un paseo más que por la Argentina contemporánea por la América de siempre Mempo Giardinelli comienza en el año 2000 junto a un amigo madrileño, y también escritor, Fernando Operé, un viaje por la Patagonia Argentina a bordo del Coloradito Pérez, un pequeño Ford Fiesta del 98. Cargados de referencias literarias y cinematográficas, de otros viajes hacia la Tierra del Fuego, y de un poco de dinero reunido en un fondo común. Se deciden emprender el trayecto sin más motivación que el viaje en sí mismo. Por supuesto acompañan además en su camino a Giardinelli muchos otros amigos escritores como, Juan Rulfo de quien hace una intensa evocación, o Luis Sepúlveda. Se entremezclan en la obra cuentos de Giardinelli, fragmentos de la novela a la cual intenta encontrar un cierre a lo largo de su viaje, poemas, y también sueños pues el autor asegura tener el hábito, la costumbre, de anotar cuanto sueño interesante es capaz de soñar. Por supuesto existen referencias constantes a la historia económica y política de Argentina y por ende a la historia de América, como contexto en que esta se enclava, referencias al antes y el durante, de los espacios que va encontrando a su paso junto a al amigo. El paisaje no es sólo físico-tangible, sino también cultural y por ello se encuentra habitado por mitos como el del Gauchito Gil, con su santuario profano, y por seres que aunque parecieran personajes de ficción salidos de la mente fértil del escritor, resultan cotidianos en esos parajes otros, del Sur de nuestra América. Las descripciones de la inmensa y un tanto solitaria Patagonia, que recuerda de tanto en tanto a una Comala de ficción, quizá porque América a más de diferencias tiene mucho en común de una punta a la otra, resultan deslumbrantes y vívidas en la narración de Giardinelli. |
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Escrito por Laura Barrera Jerez
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Hoy he decidido no reír. El mundo exterior es mi peor enemigo. Lo cotidiano se ha tornado demasiado estresante, casi impenetrable. La conciencia quiere descansar, el corazón exige cambios, y el día me arrastra al esfuerzo físico y mental. Pero aún tengo una solución. Quizás aparezca algún amigo entrañable, tal vez reciba una sorpresa reconfortante o logre comprender que la vida es demasiado corta para dedicarle tanto tiempo a la tristeza. Realmente, existen muchas opciones para transformar un día hostil, pero cuando más esperanzas tengo, recuerdo que hoy es lunes. ¿Qué tendrán los lunes para parecer tan pérfidos? ¿Por qué tanta gente los detesta? Seguro tienen una deuda de sonrisas con la especie humana. Los lunes parecen señores de cuello y corbata, serios, fríos… Sin embargo, contra este día aún tengo otra poderosa arma, y con ella sí podré reírme. ¡Magnífico! Hoy viviré del cuento. Justo a las 8:30 pm comienza la función. El televisor luce mejor que nunca, la familia se reúne, nadie quiere perderse tal acontecimiento. Sí, es un acontecimiento, porque hace mucho que el humor cubano tenía una deuda con su público. Entonces aparecieron Pánfilo, Chequera, Indira, la ampliación de una libreta de abastecimiento, algunos invitados y una casa arreglada a la antigua. Casi nada material, casi todo humor. Sorteando mitos, burlando criterios socioculturalmente asumidos, y desafiando la impenetrable y pérfida apariencia de los lunes, Vivir del cuento, ha atrapado nuestras sonrisas. Pudiera decirse que ese programa es resultado de la confluencia de hechos insólitos. Por ejemplo Luis Silva (Pánfilo) descubrió sus dotes de humorista en la mismísima Universidad de La Habana, cuando soñaba con algoritmos matemáticos, y hoy lo vemos desempeñarse en la pantalla chica, como todo un maestro de la jocosidad. Pero creo que no es cuestión de nombres, ni de hombres. Vivir del cuento se debe a un colectivo empeñado en transformar la caótica imagen del humor cubano en el medio audiovisual, y el mérito es para todos: para los que vemos en escena, y para los que detrás de las cámaras complementan luces, sonidos, movimientos y palabras alegres. No han escatimado esfuerzos. La creatividad rebasa las escaseces económicas, la falta de recursos técnicos, incluso, los prejuicios que se ciñen sobre esos impulsos jóvenes. ¿Quién lo diría? Después de «jurar tantas veces la verdad», nadie supo cómo lo novedoso se convirtió en rutina. Si «dejas que yo te cuente», aparecen las hormiguitas de la burocracia o las ironías de Mentepollo, pero con tanta «diversidad» a veces la fama se me sube para la cabeza. Entonces tenemos otra opción: el «humor por cuenta propia”, pero definitivamente, en estas cuestiones, al «sector privado» le queda un gran camino por recorrer. Vivir del cuento debe lidiar con problemas como estos, pero hasta ahora, el viento sopla a su favor, y este parece ser un viento optimista, por suerte para los que aún mantenemos a la programación audiovisual, dentro de las opciones de recreativas. Los temas más polémicos parecen refrescantes y cada lunes, la gente se ríe de sus propios problemas. Dicen que esa es una característica auténticamente nuestra, pero no todos los programas humorísticos saben reflejar esos conflictos sociales; además, los cubanos somos bromistas por excelencia y muchas veces una opción mediática resulta insignificante en comparación con los chistes entre amigos o los cuentos de la familia. Y allá vamos entonces, tras una serie del extranjero o a consolarnos con una «musiquita» reguetonera. ¿Por qué? ¿Qué le falta al humor cubano para mantener a los televidentes atados a sus asientos? Con deseos de hacer y con confianza en nuestros propósitos se puede prescindir de la experiencia, incluso, hasta de los recursos materiales. La burla divierte, pero las ironías entretienen cuando no abusamos de ellas. Pensando así, los artistas serán capaces, primero, de reírse de aquello con lo que pretenden hacer reír a los demás, después, de interpretar con confianza, un personaje creíble. Por supuesto, la principal regla sigue siendo no menospreciar a la audiencia, ese trabajo es para y por el público. Mientras, Vivir del cuento va dejando una huella positiva dentro de la historia del humor cubano. Y esperamos que le sirva de referente a sus homólogos, porque en cuestiones de risas y de televisión, deben eliminarse los que pasan inadvertidos, los que «…son otra historia, otra historia…», como diría Pánfilo.
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Escrito por Amilkar Feria Flores. Foto del autor
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Cuando Fernando Reyna me comentó su proyecto, hace ya algunos meses, lo concebí como algo complejo en cuanto a factura y concepto se refiere. Una vez que lo vi encaramado en el andamio rodante, pegando letra por letra en el techo de los pasillos de la Facultad de Artes Visuales, comprendí que su propuesta llevaba mucho de voluntad y otro tanto de ingenio. Con el título de A Iris, su autor arrastra una secular tendencia de la literatura decimonónica, en el manejo de epistolarios, o textos a modo de epístolas, para expresar manifiestos críticos, o filosóficos, típicos del momento en que fueron concebidos.
Textos de Félix Varela, José de la Luz y Caballero, José María Heredia y José Martí, recorrieron, en varias direcciones, los arcos continuos de los pasillos exteriores de la Facultad de Artes Visuales, en el Instituto Superior de Arte. Para el espectador, acostumbrado a la muestra cervicalmente correcta, resultó un reto la lectura de algo que comúnmente es desacostumbrado de leer, ilegible desde la perspectiva histórica, cronológicamente indigesto, pero que su autor quiso mostrarnos como una forzosa tarea de discernimiento idiosincrático, a propósito del trayecto que necesariamente debe hacerse para transitar los espacios que conectan las diversa dependencias del edificio.
Un poco más a descubierto, las obras de José Ángel Vincench --Exile--, conformada por carros móviles ensamblados entre sí, en obvia alusión al fenómeno de la migración forzosa; Jardín de rosas, de Fernando Cruz Ramírez, repletando un área considerable del pasto con pantallas rojas de televisión vueltas hacia arriba; Efecto dominó, de Nestor Siré Mederos, acostumbrado a la intervención de espacios públicos, en la que emplea una valla de desvío, dislocada en parte de su trayectoria; Wilber Aguilera, con una pieza dual, conformada por ovejas de cartón que balancean sus cabezas al vaivén del viento, junto a una tribuna casualmente dispuesta en las inmediaciones; Cúpula bastarda, de la española María Rojas, con el despliegue de una tienda con ejes de bambú, revestida de nailon, en presumible alusión a su desvinculo espacial como estudiante extranjera; Desmesuradas flores de latón, obra de JEFF; y un avión incendiado en los meticulosos espacios verdes de la Facultad, obra de Iván Torres; constituyeron otros atractivos de la muestra pública en el ISA. Como los criterios y proposiciones rebasan la palabra, sobrando espacio a cielo abierto para la muestra, también pudo visualizarse obras como Acceso, donde un código de barras serviría de cebra peatonal; o Implicaciones; Reversible; o la instalación de Philippe Perrin, en las que los parámetros espaciales, entendidos como soportes paisajísticos, resultaronn de medular importancia para el despliegue de sus discursos expresivos. Con un micro localizado manejo mediático, virtualmente esgrimido por Aissa María Santizo, estudiante de primer año, también se encontraba El paseo de la fama, sendero desplegado con alfombras y fanfarrias para celebrar a un artista que, a juicio de su joven promotora, no ha sido debidamente reconocido por los sistemas institucionales de educación artística, completando con su «homenaje», al estilo hollywoodense, los honores que el profesor Edel Bordón se merece. Es casi seguro que algo se escape de este recuento, tomando en consideración las apetencias de los jóvenes estudiantes y profesores, pero aquí va el grueso de lo que pudo apreciarse en los espacios exteriores del Instituto Superior de Arte.
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Escrito por Ariel Arjona Hernández
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Cuando aparece en el campo de nuestras letras La invención de Morel, novela de Adolfo Bioy Casares publicada por primera vez en 1940, la literatura argentina contaba ya con grandes narradores como Enrique Larreta, Ernesto Sábato, José Bianco, y el propio Jorge Luis Borges, por solo mencionar algunos.
Casares con tan solo veintiséis años, edad que tenía al publicar esta novela, ya era dueño de una trayectoria literaria con libros como 17 disparos contra lo porvenir (1933), La nueva tormenta o la vida múltiple de Juan Ruteno (1935), y Luis Greve muerto (1937). Si bien Bioy es pionero de una tradición que se desliga de las plataformas discursivas enarboladas por remanentes románticos o naturalistas, su empeño no se haría reconocer por la crítica especializada sino hasta veinte años después. En el prólogo que le dedicara José Miguel Sardiñas Fernández, para la edición de Casa de las Américas, se pueden encontrar algunas alusiones con respecto al tratamiento de las imágenes en la novela, por ejemplo:
Una isla perdida en el mayor y más insular de los océanos, el Pacífico; una isla ubicable con precisión solamente en el océano de papel de la literatura. Isla de desterrados o exiliados, voluntaria o involuntariamente, como Lemnos para Filoctetes, naxos para Ariadna o la isla tropical para Robinson Crusoe; isla encantada como las de Circe, las Sirenas, Calipso, los feacios o su parienta más cercana, evocada por Borges, La isla del doctor Moreau; ínsula amoena como la de Amadís y Oriana.(1)
Sin embargo tal como escribiera Borges en el prólogo que suele acompañar las otras ediciones del libro, La invención de Morel «traslada a nuestras tierras y a nuestro idioma un género nuevo»(2). Y es que más que el juego metafísico del lenguaje, en la novela aparece como plataforma del conflicto: el problema de la representación entre aquello que simula ser la apariencia y la propia apariencia. Expresado en otros términos, lo que aparece como invención de Morel, y que es lo que encuentra el protagonista, aquello que simplemente aparece ante los sentidos del protagonista --que encarna a la vez la figura del narrador-- es un conjunto de sucesos que él no puede comprender como falsos, ya que construye desde ellos su experiencia; pero, que tampoco puede validar como legítimos porque son las reproducciones exactas de determinadas existencias, y no las existencias en sí. Los objetos encarnan una especie de simulación encantada, que distorsiona lo que se pueda comprender como realidad en la novela. En cierto fragmento se puede leer:
completa, reproducida, idéntica; no deben olvidar que se trata de imágenes extraídas de los espejos, con los sonidos, la resistencia al tacto, el sabor, los olores, la temperatura, perfectamente sincronizados. Ningún testigo admitirá que son imágenes. Y si ahora aparecen las nuestras, ustedes mismos no me creerán. Les costará menos pensar que he contratado a una compañía de actores, sosias inverosímiles.(3)
El mero carnaval de representaciones que conforman nuestras percepciones diarias, es transmutado en las representaciones de esas representaciones. Y curiosamente Bioy Casares nos relata desde 1940 la lógica de funcionamiento del consumo informacional de nuestros tiempos. La representación no se consume por su trama, sino por su subtrama. El objeto no se consume por el objeto que pueda ser, sino por las toneladas de información adherida a él, lo que no es más que la representación de la representación. Por suerte para nosotros, simples mortales de esta tierra, grandes cantidades de pensadores y filósofos han dado, aseguran ellos, con las claves para resguardarnos de un futuro estremecedor, donde el signo no se desintegre desde su plenitud referencial, aplicado a los comandos de una estrategia informacional pura. Ya que pudiéramos ser tan víctimas como el protagonista de la novela cuando afirma: Asombra que el invento haya engañado al inventor. Yo también creí que las imágenes vivían; pero nuestra situación no era la misma: Morel había imaginado todo; había presenciado y había conducido el desarrollo de su obra; yo la enfrenté concluida, funcionando.(4)
(1) Sardiñas Fernández, Jose Miguel: Prólogo, en Bioy Casares, Adolfo: La invención de Morel, Casa de las Américas, La habana, 2004, p.13. Para este fragmento el autor hace referencia a la versión española de M. Albella Martin del Diccionario de motivos de la literatura universal, de Elisabeth Frenzel. Donde de la página 376 a la 385 se puede encontrar el texto Vida deseada y maldita en la isla. (2) Borges, Jorge Luis: Prólogo, en Bioy Casares, Adolfo: La invención de Morel, Alianza editorial, Madrid, 1994, p.12. (3) Bioy Casares, Adolfo: La invención de Morel, Casa de las Américas, La habana, 2004, p. 82. (4) Bioy Casares, Adolfo: La invención de Morel, ed. cit., p. 93. |
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Agenda 13 de junio de 2012
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Escrito por Eduardo Pérez Otaño
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Siempre he querido tener la oportunidad de conocer a Daniel Chavarría. Hace algunos años que sigo su obra. He conocido del priapismo, viajado a las civilizaciones grecorromanas, conocido un poco de la historia de Rusia y he sufrido en busca de tesoros. Por eso, no pude menos que alegrarme cuando conocí la noticia: una de las personalidades de la cultura cubana a la que estará dedicada la XXII Feria Internacional del Libro, Cuba 2013, será Daniel Chavarría. Y digo cubana, porque este escritor no pudo haber nacido en otro lugar que no fuera esta isla. ¿Quién cómo él ha podido representar esas características de una sociedad tan mezclada y revuelta como la nuestra? Amén de posibles críticas, de las que ningún mortal escapa, no es menos cierto que Chavarría es bastante seguido entre los lectores de aquí. Muy merecidos son los reconocimientos que ha ganado su obra, entre ellos el Premio Casa de Las América por El rojo en la pluma del loro. Desde su llegada a Cuba se ha insertado en el quehacer diario de nuestra sociedad, poniendo a su disposición todo el conocimiento. Profesor de latín, griego y literatura clásica en la Universidad de La Habana, formó generaciones de jóvenes. Leer su autobiografía Y el mundo sigue andando es leer una más de sus novelas. Diría yo, la más fabulosa y sorprendente de todas. Pues muchas veces la realidad sorprende más que la ficción. Un uruguayo que en sus tiempos de juventud recorrió medio mundo, un globe-troter (trotamundos) como él mismo se nombra. Políglota, por demás, amante de las culturas clásicas y la buena literatura, y por qué no, de las mujeres también. Un Chavarría tan jocoso, por evitar otros términos, como el mejor de los habitantes de esta isla. Entonces Don Daniel, ¿no es usted cubano? |
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Agenda 13 de junio de 2012
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Escrito por Dai liem
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Hasta una cancelación postal que incluyó una hoja filatélica con la imagen de Oshún --patrona del panteón de los Orishas-- y seis sellos alegóricos a deidades Yorubas como Elegguá, Oyá, Yemayá, Oggún, Changó y Obbatalá, entre otros muchos reconocimientos, mereció en su 50 aniversario el Conjunto Folklórico Nacional (CFN). Y es que siempre mayo trae alegrías para esta agrupación danzaria que se ha ganado el amor y el respeto en su tierra y allende los mares, encarnando lo más auténtico de la cultura de la nación. El teatro Mella acoge una temporada de bailes y festejos en saludo al cincuentenario del CFN, dirigido por Manolo Micler e integrado por 45 bailarines, en su mayoría egresados de la Escuela Nacional de Arte; además de cinco cantantes y 11 percusionistas, técnicos y personal de apoyo, hasta completar 90 miembros. Desde las capas más humildes del país emergieron sus fundadores para sobresalir en el ámbito de la cultura auténtica y popular. Como parte de las actividades de celebración de su primer medio siglo figuran una gira por el oriente de Cuba y un ciclo de conferencias que impartirá su fundador, el investigador y escritor cubano Rogelio Martínez Furé. El destacado artista, quien se autocalifica como un eterno aprendiz de la vida, no silencia que el camino ha estado lleno de luces y sombras, como también han estado ahí los amigos que contribuyeron a transformar en artistas profesionales a bailadores, músicos y cantores herederos de un rico patrimonio popular. Asimismo ha dicho que siempre han estado abiertos a todas las tendencias positivas, a lo urbano y rural, experimental, moderno y antiguo, profano y ritual, como parte de un proceso de asimilación. El CFN fue fundado el 7 de mayo de 1962 por Martínez Furé y el mexicano Rodolfo Aries Cortés. A lo largo de su existencia ha merecido numerosos premios internacionales y el mundo ha disfrutado de la puesta en escena de obras como Alafín de Oyó, Ciclos Arará y Palenque y Tríptico oriental, entre otras muchas. Hasta dónde puede llegar una manifestación cultural cuando es genuina y representa lo más puro del acervo nacional. Nadie sabe la respuesta. Porque dice un proverbio africano que el futuro está lleno de imprevistos. Pero ya el CFN ha dado muestras de sus alcances. |
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