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No. 68
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Escrito por Yanet Bello
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El 2000 era el futuro
Ahmel Echevarría
En el 2000 debió comenzar el futuro Comenzó ya el 2010. Solía ser el futuro de mi generación: la “Y”; aunque a veces quisiera poder cambiarle el nombre por Z o X, cualquier cosa para dejar descansar la pobre “Y”. Si no fuera porque generación “V” suena poco publicitario le pondría así, de vapuleada o de Voltus 5 --aunque no precisamente porque nos hayamos “unido”-- En fin, desde el 2000 debió llegar el “futuro”, pero nada, aquí estamos esperando. El 2009 fue un año de mucho trabajo, poco dinero y algunos cambiecitos, sin embargo fue un año bueno, se movieron cosas, conciencias sobre todo. Se suscitaron diversos espacios de iniciativa autónoma o semi autónoma, de limpios y profundos debates filosóficos, políticos, sociales y culturales. También se suscitaron inquietudes, censuras y restricciones sobre estos espacios, sin que se pueda determinar si partían estos obstáculos de instituciones o simplemente de funcionarios mediocres. Read More Entre esos espacios cuentan los eventos organizados por el Observatorio Crítico, los del Centro Juan Marinello y otros entre los que no puedo dejar de mencionar el Encuentro Teórico Medios Digitales y Cultura, convocado por Esquife, porque me toca muy de cerca. No es mi intención aquí hacer un análisis sobre lo acontecido en todas estas zonas de crítica y debate, incluido el tráfico de correos electrónicos con artículos y reflexiones que bien valen un análisis por separado. Se trata de hacer énfasis en una conclusión que ha sido común: sacar estas reflexiones a la luz pública. La cuestión no es sólo publicar estos debates en los periódicos nacionales (aunque no veo tampoco razón en contra), sino incluir en estas conversaciones a la gente que no es intelectual, que no tienen acceso a Internet, que no va al Festival de Cine... Y también, incluir a aquellos que participan de otros círculos de crítica, observación, pensamiento y opinión y que desconocemos; hablo de aquellos que están en las periferias, en el extranjero, pero sobre todo a los que están en las provincias cubanas, y también de las “esquinas calientes” que no siempre hablan de pelota. En el 2000 debió llegar el futuroNo estoy hablando de educar al pueblo, de mostrarles quién es Gramsci o leerles raras poesías, estoy hablando de llamarlos a compartir con nosotros sus criterios y cuando hablo de “nosotros” hablo de los que nos reunimos en espacios de debate de la AHS o independientes totalmente, los que tenemos acceso a Internet, los que conocemos a los altos funcionarios (mediocres y no mediocres), los que estamos presionando sobre las políticas culturales y sociales de nuestro país a través de publicaciones oficiales o no, de conversaciones o de e-mails. Estamos viviendo en tal fragmentación de información que parece que todos estuviéramos formando parte de células clandestinas. Y en cierto modo así es, ni bajo tortura podría un joven de la facultad de historia (véase que no se trata de la ignorancia académica) explicar qué fue el quinquenio gris, tan discutido en los círculos intelectuales a través de correo electrónico fundamentalmente. Tenemos la responsabilidad de dar a conocer a nuestros vecinos, mamás, abuelas, los fenómenos que están influyendo en la elaboración y aplicación de políticas culturales y sociales y hacerlos formar parte de estas influencias. Entiendo que estoy hablando unilateralmente, solo de acercar a las personas a la emisión de criterios propios y críticas, lo hago porque ese “nosotros” del que hablaba antes sí participa de la vida común del cubano, vamos a la bodega, compramos yogurt de soya a sobreprecio (quién lo diría) y compramos en la chopi-trapo, pero resulta, que, incluso en contra de nuestra voluntad e intenciones, somos elitistas: Como mi pobre abuela no comprende las artes plásticas contemporáneas, mucho menos podrá opinar sobre la influencia de los medios digitales en la cultura, y, por supuesto, tampoco sabe nada del tal Quinquenio... ¿Será que ella no sabe lo que es la cultura o no sabe lo que son los medios digitales?
Seguramente nuestros "tontos" abuelos, amas de casa y bodegueros no podrán hablar en nuestros espacios porque tendremos que explicarles a ellos de lo que “nosotros” queremos hablar. Pero resulta que la realidad es mucho más rica que eso y ya tenemos la experiencia. Por lo menos yo le conté a mi abuela (que tiene noveno grado) a qué se le llamaba el Quinquenio Gris y por qué. También le conté qué son los medios digitales y lo que se iba a tratar durante el evento convocado por Esquife, y…¡¡aleluya!! Tiene una opinión sobre eso, incluso propuestas. Casi todos los cubanos, para no absolutizar, pueden emitir criterios y hasta propuestas respecto a la realidad de su país y a su cultura, aunque no lo hagan en espacios oficiales: ¿para qué decir en la asamblea de rendición de cuentas lo mala que está la televisión si el delegado no tiene nada que ver con eso y poco puede hacer para cambiar algo? Tenemos que hacer estos espacios de debate y crítica cada vez más abiertos, más callejeros si es necesario, con o sin el apoyo de los funcionarios mediocres y no mediocres, con o sin instituciones. Es nuestro deber como personas (intelectuales o no, artistas o no). Tenemos que usar nuestros propios recursos, recursos personales para no comprometer nuestro mensaje ni la respuesta, para que no sea condicionada por las consignas tradicionales, ni por el miedo al regaño. Lo que quiero hacer hoy es “llamar” a todos los suscriptores y lectores de Esquife a HABLAR y ESCUCHAR. Por supuesto, sin dejar de HACER.
- hablar
- hablar haciendo
- hablar con los que no están vinculados directamente con los medios de comunicación
- hablar con los que no participan en ninguna de las redes sociales que están hoy vinculadas directamente con las transformaciones socio- culturales y políticas de nuestro país
- hablar desde 0 con las personas que se sienten lejanas de la construcción de la realidad colectiva, nacional y sin embargo tan influidas por ésta
- hablar con nuestras abuelas, y madres para que comprendan cómo pensamos hoy y para comprender cómo piensan
- hablar entre los que siempre hablamos y hablar con quienes no quieren hablar con nosotros
- y sobre todo ESCUCHAR
…es lo más urgente que podemos y debemos hacer para acercar un poco ese futuro que todos seguimos esperando. |
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Andrés Mir
La respuesta es simple: no lo sé. E inmediatamente surgiría otra pregunta: ¿qué es el futuro? ¿Cuál, de todos los futuros posibles, es ese que tanto esperamos y al cual llegamos, poco a poco, sin notarlo? El pensamiento social de principios de los noventa del siglo pasado trató de imponernos un solo futuro, hegemónico, amparado en la caída de paradigmas que se identificaban con el progreso, la justicia social, la elemental bondad humana, cuando en la realidad por momentos distaban de serlo: esa dicotomía, ese distanciamiento entre realidad y discurso, socavaron toda posibilidad de subsistencia a estos paradigmas, y los feroces ideólogos del conformismo se lanzaron a negar progreso, justicia, bondad. Ahora sabemos que eso no es verdad, que hay espacio para la esperanza.
Esquife es una publicación cultural. No está en sus intereses ni línea editorial el pretender dar a políticos o estadistas normativas de cómo llevar adelante un país. Pero algo tenemos claro, como parte de la sociedad en que vivimos: no podemos estar de espaldas a la realidad, no podemos sumarnos al coro de triunfalismos infundados y miopes, y desde el espacio que tenemos, el de la cultura, invitamos a pensar profundamente el mundo, el continente, el país que vivimos.Hace muchos años, siendo aún adolescente, febril y crédulo, escuché a Fidel la siguiente frase: "Hay que trabajar como si fuera el último día". Parecería esta frase distante de cualquier sueño de futuro, o colmada de pesimismo, sin embargo, se me antoja una de las frases más enamoradas del porvenir que jamás haya escuchado en mi vida. Ahora, que hemos pasado, como equipo, como personas, por problemas laborales y personales que nos frenan, que por momentos tornan el proceso creativo un acto dolorosísimo, contra viento y marea, pensar en una edición de Esquife y hacerlo con toda la intensidad y arrojo de un supuesto "último" número, es una buena manera de acercar un poquito más ese futuro, donde la verdad sea más que virtud o ley, esencia, donde por estrecheces mentales no se etiqueten de enemigos a los amigos más sinceros y convencidos, donde por cobardía no se dejen de construir puentes, donde escuchar sea la razón de ser de las instituciones que olvidan su propósito de servir y no de ser servidas: la mejor vía de construir, juntando en comunión ladrillos de barro, cociéndolos al fuego del debate, uniéndolos luego mientras se alza la nueva casa, siempre mejor, donde viviremos, plurales, inquietos, emancipados.Van en este número diversos trabajos: se perfilan secciones recientes, damos la bienvenida a nuevas. Incluímos en un dossier, quizás tardío pero imprescindible, algunos pocos trabajos de los presentados en el Encuentro Teórico MEDIOS DIGITALES Y CULTURA, experiencia contradictoria para quienes tuvimos definitivamente la dicha de acometerla. Hemos tradado de que fuese, este "último" número de Esquife, un buen compendio de lo que pensamos útil para quebrar la distancia entre realidad y discurso, siempre desde los espacios que habitamos espiritualmente. Como proyecto, tenemos retos por delante, retos que reconfigurarán definitivamente nuestra estructura editorial --no así su esencia--, que permitirán una mayor y más inmediata participación de nuestros colaboradores, más horizontalidad, más amor. Sin dudas, por este camino, algo de ese futuro soñado llegará a nosotros en este año. Siempre y cuando vengan otros últimos números, sigamos remando, de cara a los vientos. En cualquier caso, dependerá de nosotros. |
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Escrito por Ahmel Echevarría
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1.
“Si no has estado en Hiroshima no sabes lo que es el dolor” --dijo, sonreía; cuando la llevaron a mi encuentro, la mujer que regentaba el lugar me aseguró que Keiko era la compañía perfecta para mí--. La piel de su rostro estaba maquillada de blanco. “Si no has estado en Hiroshima no sabes lo que es el amor” --dijo Keiko--. El largo y lacio cabello, de un unánime negro, lo llevaba recogido; un kimono amarillo, ajustado con un obi rojo, ocultaba la verdadera silueta de su cuerpo. Era jueves. Era exactamente una medianoche de un jueves de noviembre de 2008 cuando el taxi se detuvo en el Barrio Japonés.
El cielo estaba cargado y bajo, a ras de las azoteas, y olía a ozono --dicen que la electricidad tiene ese leve aroma y un cierto picor--. Si a medianoche estaba yo en la Habana Vieja, el motivo era un viejo amigo que quería celebrar la publicación de su último libro. Tras un par de correos nos pusimos de acuerdo. Me llevaría al pequeño y rocambolesco barrio, específicamente al Hiroshima. Aclaró que el Hiroshima no era un restaurante aunque allí, también, los platos eran exquisitos. Yo no sabía de la existencia del Hiroshima, aunque había ido a comer un par de veces a uno de los ocho restaurantes de las tres manzanas que le dan vida, caos y sentido a ese barrio. Debía cancelar todos mis planes para esa noche. Todos. Este amigo quería gastar una parte de los 5.000.00 CUC ganados en uno de los premios nacionales más importantes: el Alejo Carpentier.
2. Cerrar los ojos, repetir esta frase: “Ninguna mujer, por hermosa que sea, puede ocultar su edad cuando duerme…” Debo confesar que no es mía, la tomé del libro La casa de las bellas durmientes (Editorial Arte y Literatura, 2008; Colección Ala de Colibrí), de Yasunari Kawabata (Osaka, 1899 - Zushi, 1972). Debo confesar además que la frase no está escrita de manera textual, mi memoria no es buena para este tipo de malabares y no me ruboriza confesarlo. Creo que repetiría esta frase nunca hasta el cansancio, sino solo hasta el momento en que se cristalice, detrás de mis párpados, el breve y dúctil cuerpo de Keiko. “Ninguna mujer, por hermosa que sea, puede ocultar su edad cuando duerme…”Confieso además que quisiera olvidar esta frase, porque quiero olvidar no solo al Barrio Japonés y al Hiroshima. Pagaría por una trepanación; Keiko --una chica menuda y de finísimas maneras y artes, que ni en sueños es descendiente de japoneses-- es algo así como la piedra de la locura. Cerrar los ojos, repetir esta frase: “Ninguna mujer, por hermosa que sea, puede ocultar su edad cuando duerme…”
3. Pienso en el libro La casa de las bellas durmientes y no dejo de envidiar a Kawabata, también quisiera hablar de una mujer a la que vi dormir --estuvimos toda la noche juntos en una habitación de madera, papel e incienso en el rocambolesco Barrio Japonés--. Cómo olvidarlo, fue un encierro de falso sake, varillas de incienso, Keiko y lluvia bajo el amparo de un invierno también falso. Quisiera hablar de la muerte --esta vez no del suicidio, sino del placer de infligir dolor y muerte a ese cuerpo que yace frente a ti-- y de la soledad, pero desde la parquedad o desde el silencio. No olvidaría hablar del deseo, de la necesidad de encontrar placer y sosiego, pero solo con un mínimo de palabras o con los unánimes acordes del silencio. Y pienso entonces en una mujer de cuerpo breve y dúctil de sobrenombre Keiko, el Hiroshima, Kawabata, en La casa de las bellas durmientes, y en el cauce que esculpe el agua al correr sobre la piedra. Quisiera narrar el sueño de una mujer para hablar de la muerte, la vejez y de la suma de fragmentos que componen la vida de un hombre, para narrar el dolor, o la pasión, para darle forma y sentido a los deseos más recónditos e indómitos de un hombre --y convertirlas en algo cotidiano, perceptible, aparentemente lícito.
4. Abrí la ventana: la mañana de aquel viernes de noviembre de 2008 parecía dar inicio a nuestro simulacro de invierno. Fresca, quieta, plomiza. En el parte meteorológico habían comentado la cercanía, la llegada y el paso de un frente frío sobre nuestro archipiélago. Tendríamos días de lluvias y bajas temperaturas durante poco más de cinco días. Y como una de mis costumbres es seguir los noticiarios, tras escuchar el estado del tiempo guardé un abrigo en mi bolso. Keiko estaba sobre la estera. Breve, liviana, dormida. Me puse el abrigo. Besé y mordí su vientre. Ella entreabrió los ojos y sonrió. Con el índice toqué la marca de mis dientes y la saliva. Cerrar los ojos, repetir esta frase: “Ninguna mujer, por hermosa que sea, puede ocultar su edad cuando duerme…” Debía dejar atrás el Hiroshima.
5. Como Kawabata, me gustaría imaginar una suerte de posada, que aparentemente regenta una cuarentona de baja estatura y ojos oscuros, y a la que solo van a dormir hombres confiables. Son hombres confiables porque son un grupo de septuagenarios, una especie de club secreto en los que el goce apenas fluye por el cuerpo --el verdadero teatro de operaciones de ese goce está en el cerebro--; hombres muy viejos que van a esa suerte de posada a dormir, a tener sueños felices o a recordar lo que sentían cuando eran jóvenes, porque “los viejos tienen a la muerte, y los jóvenes el amor, y la muerte viene una sola vez y el amor muchas”. En las habitaciones, los hombres confiables encontrarán a muchachas muy jóvenes, vírgenes todas, narcotizadas, sumidas en un profundo sueño, y dispuestas a regalar su compañía a un cliente que nunca verán ni tocarán, cuyos olores no serán, para ellas, siquiera un recuerdo.
Quisiera narrar lo que cada una de estas vírgenes desnudas de “la Casa de las bellas durmientes” le hace evocar a Eguchi, protagonista de la historia, un hombre que todavía no llega a ser del todo confiable. Para él, reconocer un olor en el cuerpo de una de esas vírgenes, un leve roce, la juventud de las mujeres dormidas, el juego con el cabello o la forma de los labios y senos serán como el acto de llevarse a la boca una magdalena: cada detalle percibido será el punto de partida de una suerte de viaje cuyo destino es el encuentro con algunas de las mujeres que conoció a lo largo de su vida, también su familia. Los sucesivos flash back Confieso que no me sonrojaría si digo que también quisiera modelar una mujer, no una cualquiera, sino una virgen narcotizada, desnuda y dormida, de no más de veinte años. Utilizaría detalles aparentemente insignificantes como la espoleta de una granada, y que al igual que en La casa de las bellas durmientes desaten una reacción en cadena que ponga al descubierto las tesituras de los sesenta y siete años de vida de Eguchi --una vida marcada por sucesivos encuentros con mujeres, que no está exenta de “noches ingratas, las más difíciles de olvidar”--; el color del lápiz labial, el olor del cuerpo, la forma de los labios o los dientes, el color de la piel, la forma de los senos, o una breve frase que escape en mitad del sueño serían esos detalles aparentemente insignificantes. Como Kawabata, quisiera narrar la experiencia de dormir, literalmente dormir, junto a una virgen desnuda y narcotizada, o verla y no violar ninguna regla: solo besar, solo oler, permitirse cuando más poner el índice en sus labios y tocarle los dientes, sentir la humedad de la lengua o el sudor en las axilas y la frente --y no pasar por alto la necesidad de tragarse un par de comprimidos sedantes cuando el cuerpo desea no solo extasiarse palpando los senos de la mujer dormida--. Pasar de seducido a ilusionista. Modelar un hombre de cara a la vejez y en un viaje que se iniciará en el cuerpo lozano de una adolescente para desembocar en la paz del sueño o la zozobra de una pesadilla. Pero no solo ansiaría modelar a un hombre como Eguchi o a una de las vírgenes --tan solo a una--, también quisiera narrar, por ejemplo, una noche que transcurra no ya con la compañía de una adolescente dormida, sino con dos. O narrar la noche en que uno de los septuagenarios sufre un infarto y mientras agoniza junto a la virgen dormida aúlla y lanza zarpazos. Narrar la herida a sedal en el cuerpo de la muchacha, las gotas de sangre entre los senos. Pensar que bien podríamos ser nosotros la virgen dormida o el anciano infartado --digo pensar que bien podríamos ser nosotros porque esta leve y dura máquina narrativa abduce al lector y suavemente lo coloca dentro de una de las habitaciones de la pensión en la que se desarrolla buena parte de la historia; las opciones que deja son pocas: el placer de la zozobra o la zozobra del placer. son encuentros marcados por el erotismo, el placer, la belleza, la duda, la mentira, la pérdida de algo deseado, y se alternan a lo largo de toda la historia otorgándole así un pasado a Eguchi, recurso que nos servirá para ir juntando las piezas de ese rompecabezas que es todo personaje.
6. ¿Qué es la soledad? ¿Qué es el silencio? ¿Qué es el abismo? ¿Qué será emprender un camino sin retorno? La necesidad de acudir una y otra vez a la “casa de las bellas durmientes” es la respuesta a cada una de esas preguntas. La necesidad de acudir una y otra vez al Hiroshima es la respuesta a cada una de esas preguntas.
7. Es necesario narrar la muerte, incluso preguntarse cómo narrar la muerte y la vejez de cara a una inminente decrepitud. Narrar también el cuerpo virgen y desnudo, la necesidad de aferrarse a la vida. Atreverse a escribir esa historia como si la intención fuera otra, como si quisieras, por ejemplo, caminar por la tranquila Alameda de Paula; respirar el aire de mar y los efluvios del carburante derramado en la bahía mientras conversas con alguien que acabas de conocer en la alameda; sonreír al tiempo que la tomas de la mano e invitas a compartir el paseo para entonces contarle que es cierto que existen los jardines de piedra, y decirle que una vez estuviste en uno --aunque no sea cierto--, y hablarle del Ryoan-Ji, de su extraña belleza. Atreverse a hacerlo sabiendo que solo deseas ejecutar un corte preciso en la garganta de quien te acompaña.
8. Le escribí a mi amigo. Le comenté que había conseguido dinero y que esta vez invitaba yo. En el correo le pregunté si era posible elegir a la misma muchacha. Aceptó la invitación, pero en su respuesta me aclaró que en el Hiroshima era imposible repetir los encuentros con una misma mujer. |
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Escrito por Rafael Álvarez
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ADAGIO
Tu vocación por la danza: ¿cuándo despertó y cuándo advertiste que querías recibir una formación profesional? Desde pequeña me gustaba todo lo que fuera danza. Fui atleta de gimnasia artística, lo que me permitió desarrollar habilidades físicas. El ballet, en un principio, lo aprecié como una forma más de baile. Era una buena vía --refinado, estilizado-- para explotar mis aptitudes e iniciar una carrera que combinara ambas cosas: la destreza física y la danza. Mi abuelita me llevó a hacer las pruebas en L y 19, la escuela elemental. En aquel momento yo vivía con ella pues mis padres estaban en el extranjero cumpliendo una misión diplomática.
Cuando me vi en la lista de los seleccionados les comunicamos la buena nueva. Tenía las condiciones óptimas: salto, demi-plié, empeine, etc. Al poco tiempo ellos llegaron al país. Me apoyaron muchísimo. La disciplina me vino desde pequeña, me la inculcaron mis mayores, desde entonces forma parte de mi personalidad. En aquellos momentos no tenía la conciencia de lo que era interpretar, actuar en la escena; sólo con el tiempo lo pude incorporar y asimilar.
Aunque resulta familiar a los asiduos al medio, nos gustaría que explicaras por qué tus padres decidieron nombrarte “Viengsay”. Viengsay significa “victoria” en idioma laosiano. Mi padre fue el primer embajador de Cuba en Laos y mi nombre se origina de la primera región liberada durante la guerra contra los norteamericanos. El entonces primer ministro de la República, gran amigo de mis padres, Phoumi Vongvichit, les sugirió este nombre, no sólo por su significación histórica sino como símbolo de la amistad que une a nuestros dos pueblos.
VARIACIÓN
¿Cuáles consideras son los personajes en que te desenvuelves más a gusto? ¿Cuáles te resultan más complejos? ¿Por qué? Personajes como Kitri (protagonista del ballet Don Quijote), Odette/Odile (El lago de los cisnes), Carmen (Carmen), Lisette (La fille mal gardée), Swanilda (Coppélia), Greta (La Cenicienta), Julieta (Shakespeare y sus máscaras) y Diana (Diana y Acteón) --entre otros-- compaginan con mi personalidad. El más complejo que he asumido hasta ahora es Giselle. Cada vez que voy a interpretarlo siento como si me fuera a estrenar. Tengo que volver a interiorizar el personaje, la época, documentarme y hacer acopio de muchísimos detalles artísticos. Sin embargo, en cada ocasión lo disfruto más. Giselle es una fuente inagotable. ¡Lleva tantos matices e intenciones en ese primer acto! Asimismo se debe conservar en todo momento el estilo de la obra, el estilo romántico: la inclinación del torso y la cabeza, ligeramente hacia adelante; los brazos que no son en primera o en quinta cerradas, como en el estilo clásico, sino un poco más abiertos y redondeados; la suavidad en el descenso, después de un salto; el pas de bourrée, rápido para transmitir la sensación de ingravidez y levedad… Sin embargo, los otros roles que mencioné son más explosivos, muchos de ellos alegres. Kitri, Swanilda, en ocasiones Lisette, me son más naturales, afines. Técnicamente son más fuertes, mucho más que Giselle. A mí me gusta el despliegue técnico, y le respondo bien. Yo defiendo el virtuosismo, si lo tengo, si una bailarina lo tiene, hay que defenderlo.
Mucho se ha polemizado sobre el binomio técnica-interpretación. Ofrécenos tu visión “desde dentro”. La técnica y la interpretación son inseparables. Constituyen la combinación perfecta para lograr que el arte trascienda al espectador, lo conmueva, lo haga partícipe de la historia, y vibre con cada movimiento. La interpretación le da un sentido, una implicación a la técnica. La base está en la escuela, donde enseñan la técnica de ballet. A medida que empiezas a bailar e incorporas un repertorio nace la conciencia de la interpretación. Siempre un movimiento o un paso tiene una intención, a no ser que sea repetitivo. Es esencial esa complementación. Esencial porque garantiza la calidad del espectáculo, te confirma que lo presenciado no es gimnástica, un movimiento por el otro, por sí mismo, o un deporte. Tampoco es sólo interpretación pues entonces dejaría de ser ballet para convertirse en teatro, cine, o telenovela. Por otra parte, los actores no tienen las aptitudes y facultades físicas de los bailarines. Lo importante es esa fusión que define el arte del ballet: movimiento, técnica, estilo, gestualidad, mímica, interpretación. Te conviertes en un ser “especial” que puede transmitir a través de la danza (de su cuerpo y rostro) una historia. La música, la escenografía, el vestuario tributan a favor de esa historia, y ayudan también al bailarín a concientizar quién es, qué lugar ocupa en ese espacio.
¿Qué obras desearías mejorar o simplemente retomar? El bailarín está en constante desarrollo. Para el artista no puede haber conformismos. Las funciones que realizo hoy son incomparables a las que hacía cuando debutaba profesionalmente. Con el tiempo alcanzaron una madurez, en un futuro serán aún mejores. De todos los ballets el que más deseo retomar (lo deseo a diario) es Carmen. Tuve la oportunidad de bailarlo en Cuba y luego en México e Italia; pero me gusta tanto que no me cansaría nunca de interpretarlo. Para mí es una joyita. Interpretativamente es tan rico que yo lo representara todos los fines de semana, pero todos los fines de semana de modo diferente.
CODA
Tus giros y equilibrios en punta han devenido revelación para la danza mundial contemporánea, provocando el asombro y estupefacción de muchos críticos, al punto de aparecer, en relevantes publicaciones internacionales, expresiones como éstas: “¿De qué secreta fuerza antigravitatoria obtiene Viengsay esos equilibrios tan prolongados que parecen provenir de un “más allá” fuera de este espacio? Su dominio de los giros múltiples continúa siendo sin par…”,(1) “¡Jesús! ¡Los hace todos dobles! los fouettés”;(2) entre otras. ¿Cómo es que has logrado esa “capacidad para trocar la ejecución en sensación?” Eso sólo se adquiere con la experiencia, no ha sido fácil. Es el resultado de un estudio muy personal. Una vez escuché decir a un crítico español: “el talento cuando es evidente no es preciso medirlo, basta con disfrutarlo”. Creo que aunque no haga falta medirlo, soy consciente del virtuosismo, y me deleita el reto. Ese virtuosismo lo siento como un medio para enriquecer la interpretación. Por ejemplo, los equilibrios en Giselle reafirman su ingravidez, los fouettés de Odile pretenden confundir, envolver y finalmente convencer al príncipe. Todos son elementos que le aportan dramatismo a la coreografía. El baile debe ser orgánico, sin aparentar el menor esfuerzo, debe transmitir seguridad y disfrute. Agradezco mucho la asistencia y la dedicación de mi fisioterapeuta el doctor Miguel Capote. Desde 1999 ocupamos una hora diaria en mi tratamiento. Él me adiestra cada músculo para que mi cuerpo se conserve en óptimas condiciones. Gracias a él y al trabajo incesante he alcanzado un mejor rendimiento físico, he alcanzado esa “capacidad”.
Ensayadores, partenaires: ¿con quiénes has congeniado particularmente en función de la escena? En innumerables ocasiones he tenido la suerte de ensayar con Alicia Alonso. Sus consejos y experiencia son únicos. He trabajado durante gran parte de mi carrera con “las joyas”: Josefina Méndez (me preparó para mis estrenos de El lago…, Giselle y Coppélia), Loipa Araújo (su exigencia me encanta, y más en estos momentos como primera bailarina pues me impulsa siempre a tratar de alcanzar la perfección), Mirta Plá, Aurora Bosch. También he ensayado con Orlando Salgado, Marta García, Cristina Álvarez, Svetlana Ballester, Elena Madan, entre otros. He tenido la valiosa oportunidad de trabajar con el maestro Fernando Alonso, con Cyril Atanassoff en Cuba, con Azari Plisetski tanto en Cuba como en Rusia, y con el maestro ruso Eldar Aliev en París, director del Ballet Internacional de Indianápolis (Estados Unidos). Por otra parte, me he sentido muy a gusto compartiendo con partenaires como Carlos Acosta, Víctor Gilí, Joel Carreño, Rómel Frómeta, Rolando Sarabia, Lienz Chang, Giuseppe Picone y Alexei Tyukov.
Entre las figuras pinaculares de la danza nacional, ¿cuáles son aquéllas que más han influido en la conformación de tu estilo personal? Con seguridad Ofelia González, Svetlana Ballester, y nuestra Alicia Alonso. Indiscutiblemente las generaciones de la Compañía nos hemos creado y forjado por su calidad técnica e interpretativa. Todos los ballets, las variaciones que ejecutamos han sido transformados por Alicia. De hecho, las variaciones femeninas del Ballet Nacional de Cuba, son, en general, mucho más difíciles que en otros países. Esto implica que, desde que estamos en la escuela, procuramos ser diariamente bailarinas de ataque, de virtuosismo, muy completas. De Ofelia puedo decir que me preparó cuando yo hice mi primer Don Quijote. Ella me impartió las primeras lecciones para llegar a Kitri: los pasos, por dónde dirigirlos; los brazos, por dónde pasarlos, el abanico, el balancé, etc. Luego con otros ensayadores dominé otros perfiles. Siempre la admiré muchísimo porque a pesar de que no tenía un cuerpo ideal para el ballet fue tan artista, tan trabajadora, tan dulce, con grandes logros como bailarina. Cuando pasé al Ballet Nacional de Cuba trabajé con Josefina Méndez, con Loipa Araújo, y aunque nunca las vi bailar en persona, de todas ellas, ya por sus formas de moverse, ya por el modo de pedirme determinado movimiento, gesto o expresión artística, pude captar cómo bailaron en su época. De ahí que en los port de bras de El lago... haya incorporado detalles de Josefina tomados de los videos, y que en la forma de rechazar al príncipe tenga rasgos de Loipa. Yo me digo: si ellas eligieron hacerlo por esta vía es porque también se fijaron en cómo lo hacía Alicia. De todas ellas, acoplando ciertos detalles con mi personalidad, me he nutrido y he conformado mi propia visión de los personajes, he logrado formar mi propia interpretación... Éste es un legado generación tras generación: de los grandes maestros a Alicia, de Alicia a “las cuatro joyas”, de “las cuatro joyas” a “las tres gracias” y así consecutivamente. Me tocó la buena fortuna de trabajar con ellas, de que me ensayaran en todos los detalles posibles. Detalles que con la madurez uno incorpora, es consciente de ellos, y del legado invaluable que en conjunto representan.
¿Cómo valoras el estado actual del ballet clásico tanto en nuestro contexto como fuera de él? ¿Qué representa ser hoy un bailarín cubano? El respeto a los estilos de cada ballet, la relación de pareja, la musicalidad, forman parte esencial de ella. Ves a un bailarín cubano en escenarios internacionales y enseguida lo reconoces. Es una dicha. Si quizá hubiera sido un bailarín danés o ruso, hubiera tenido una línea bella, un empeinazo, pero sería poco expresivo en escena. Sin embargo los nuestros, aparte de la técnica fuerte que tienen, sí expresan, sí cuentan una historia, porque son extrovertidos, porque sienten lo que bailan. Hay algo muy bueno que poseen y es la interpretación. Los críticos y la prensa especializada destacan y señalan esa interpretación. Por ejemplo la de El lago de los cisnes. La mirada es muy importante, es clave, sino cómo es que él puede quedar hipnotizado, dejarse llevar, confiar en el amor ciegamente. Hay mucha fuerza en la relación de pareja Una pareja cubana saca a la luz todo lo que siente: extrae esa fuerza, esa atracción fatal, por decirlo de algún modo, que ella (Odile) ejerce sobre él (Sigfried). Y esa sugestión se percibe desde las butacas. Los especialistas la indican como una de las cualidades efectivas de la Compañía. Por eso se exhorta a nuestros estudiantes desde la escuela elemental o ya en la Escuela Nacional de Arte a que se dediquen por entero a la carrera, que traten de documentarse por medio de libros o videos sobre las actuaciones de otros bailarines. Sólo con la práctica se llega a la perfección. Particularmente sugiero que confíen sobre todo en sus capacidades y sean firmes en su vocación. Cada vez descubro mayores exigencias técnicas en el ballet a nivel mundial. Compañías como el Bolshoi y el Kirov, de Rusia, el Royal Ballet, de Inglaterra, el American Ballet Theatre, de Estados Unidos, y el Ballet de la Ópera de París, compiten constantemente por destacarse y elevar su fama. Los bailarines talentosos incrementan el nivel en muy poco tiempo, con bastante rigor. Nosotros no debemos quedarnos rezagados, creo que con nuestro estilo, nuestra escuela y nuestra compañía podemos aspirar a mantener el renombre y el reconocimiento que hemos ostentado históricamente.
NOTAS: (1) Isis Wirth, “Cannes también baila. Gala de Nuevas Estrellas de Ballet 2000”, en Danzahoy en español (www.danzahoy.com), 15 de agosto del 2005. (2) Sergio Trombetta, “Don Quijote cubano”, en Danza&Danza, septiembre-octubre del 2002.
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Yeisa Sarduy
Una de las primeras necesidades que sintió el hombre fue la de cubrir su cuerpo. La natural presunción del género humano hizo que desde los primeros tiempos se procurase que estos ropajes, estas prendas “toscas” reuniesen la mayor belleza posible, y que en lugar de hacer perder la esbeltez del cuerpo, lo ayudaran a moldearse perfectamente. De esta necesidad nació la moda, o sea el arte que periódicamente dicta el modo de vestir, las telas, adornos, colores y formas que deben usarse en determinada temporada.
La moda en su devenir histórico-social, siempre suscitó disímiles criterios favorables o no, pero por regla general se le tildó de superficial, frívola, trivial… y no pocos han coincidido en señalarla como sustento y base de las vanidades humanas. Sin embargo, sólo algunos se detienen a reflexionar en que la moda ha sido, y es, peculiar protagonista de las inquietudes espirituales del hombre en cada tiempo que vive, marcando épocas; según las transformaciones sociales engendradas en su seno por la interminable lucha existencial y el afán de reafirmarse y asumir los nuevos retos de un mundo cambiante, que revaloriza o desecha conceptos éticos/morales. Denota así, características comunicativas que la convierten en un fenómeno de enfoque comunicativo (vale la redundancia) y que para marcar una historia desde esta perspectiva se deben tener presentes los orígenes de la moda como fenómeno socio-cultural. Con el paso del tiempo el fenómeno de la moda se fue expandiendo a través de imágenes, siendo precisamente en este momento que la moda adquiere una perspectiva comunicativa, es decir, comienza una relación entre ella y los medios de difusión. Para iniciar la historia, puede señalarse que la moda relacionada a los medios de comunicación en nuestra isla, encuentra sus orígenes aproximadamente, en las publicaciones periódicas del siglo XIX, donde por vez primera aparecieron en sus páginas ilustraciones de la moda en el vestir. Entonces la moda era un fenómeno clasista, lo cual respondía a la división de clases imperante en esa sociedad. Estas publicaciones que se caracterizaron por su forma y periodicidad de abordar el tema durante la época fueron por lo general periódicos, páginas y correos semanales; pudiéndose citar entre ellos:
- El correo de las Damas (1811): que incluía aspectos de la moda y se reconocía de manera importante la moda usada en Londres.
- En 1829 la página La moda o recreo semanal del bello sexo, dirigida y redactada por Domingo del Monte reflejaba figurines propios que se comparaban con los europeos, pero resaltando en todo momento nuestro carácter y nuestras costumbres..
- El Plantel, fundado por Ramón Palma en 1838, ofrece un figurín que muestra una réplica de otro publicado en un periódico europeo, y La Revista de la Habana, fundada y editada por Rafael María de Mendive.
Esto evidencia el interés de los medios por comunicar y difundir la moda en nuestro país en aquella época. Si bien todas estas publicaciones fueron de gran importancia en su tiempo, sin duda alguna, la que marcó un momento trascendental en la influencia de los medios en la difusión de la moda; fue el periódico El Artista, fundado en 1848; pues al inaugurar su sección de moda, reflexionaba sobre la importancia del figurín o ilustración de moda e iba más allá de la consideración de su utilidad inmediata a sastres, mercaderes y consumidores, reparando en el significado que podía tener para filósofos, sociólogos e historiadores como documento expresivo de una época. El redactor --posiblemente quien dirigía la publicación, Antonio Bachiller y Morales-- destacaba también cómo el figurín(1) era una muestra del estado de las artes en su momento. Entrando ya en el siglo XX, se encontraban en circulación revistas como: El Fígaro y Social que reflejaban este tema, permeando el estilo vanguardista las ilustraciones que sobre la moda se exponían. Posterior a estas publicaciones, aparecerían nuevas revistas y semanarios sustentados por artículos comerciales, que se dedicaron a tratar entre otros contenidos; el fenómeno de la moda. Romances (1936), Recortes (década del 40), Cinegráfico (1952), Ellas (1954); Cinema (1955) y Vanidades (década del 50); constituyen un ejemplo de éstos y a decir de los estudiosos del período, conformaban junto a la prensa el conjunto de publicaciones seriadas de aquel momento. Luego del triunfo de la Revolución y con el desarrollo de la misma, estas publicaciones desaparecen, y en su lugar se crearon las revistas Mujeres y Muchachas, una en el año 1961 y la otra en 1980, las que se dedicaron y dedican a difundir, entre otros, temas de moda y consejos de belleza dirigidos al sexo femenino; esencialmente. En la actualidad, estas revistas continúan publicándose y comercializándose, pero entre los factores que hacen que se sitúen en un plano menor por parte de la población, se encuentra la televisión, como un fuerte agente socializador que ha acaparado la atención de nuestro público, de manera consciente o no.
Continuando el recorrido por este medio, se encuentra que alrededor del año 1958 aproximadamente, salió al aire el programa “Modas y Modelos”; el cual abordaba esta temática como eje central en su propuesta. Su duración fue de 15 minutos y tuvo una buena acogida por parte del público femenino. Narran los entrevistados que la moda en esta sociedad era tratada de manera directa e indirecta. Es decir, en el primer caso, el tema era abordado en programas, esultando el mencionado con anterioridad un ejemplo de ello; mientras que la segunda variante se circunscribe a los comerciales promovidos por los canales; pues según los criterios de especialistas, el proceso de apropiación e incorporación de atuendos que la población realizaba, era de los atavíos que presentaban locutores, animadores y conductores de los programas de dicha época. A partir de 1959, la televisión como medio de difusión sufrió un cambio trascendental tanto en los contenidos de sus programas, como en el carácter de la misma. Pasó a ser propiedad estatal, presupuestada por el Estado y de opinión pública, convirtiéndose como consecuencia; en un medio “legitimador de la Revolución y de sus figuras representativas”(11). Los programas predominantes eran de carácter más bien informativo, existían noticieros y se promovían aquellos temas que resultaran de interés social como: La Ley de Reforma Agraria, entre otros que respondían a los cambios que se vivían en el período. Por tanto, quedaba prohibido toda clase de concursos, planes de regalos, sorteos y propaganda a través de los medios publicitarios. En estos momentos se quería dar al traste con todo lo que respondiera a capitalismo, perdiéndose por ello el concepto de moda; ya que “una sociedad que nacía bajo problemas materiales a enfrentar, el lucir acorde a las tendencias imperantes a nivel internacional pasaba a un segundo plano.” (12) Por ello, la temática de la moda se “consideró como algo sofisticado, que pertenecía a la burocracia, a la programación comercial, etc.”. ; alejándose así la programación televisiva de este tema y mermando por ende el interés de la población en este fenómeno. El cambio radical de la sociedad, hacia un sistema donde prima la igualdad de derechos y deberes de sus ciudadanos, creó en la gran mayoría una conciencia social que respondía a los cambios sucedidos, por lo que entre los tantos campos donde se expuso esta aceptación el vestuario constituyó uno de ellos. Un fiel ejemplo que demuestra la manifestación del proceso de radicalización y proletarización del pueblo en el plano de la vestimenta sucede cuando la población comenzó a vestir con los trajes de milicianos para asistir tanto al trabajo o como prenda sencillamente de uso cotidiano. Se tornaban los colores azul y verde olivo como norma en el vestuario, que a decir de especialistas del medio: “los trajes de miliciano se convirtieron en moda y por tanto, expresión del triunfo revolucionario.”(13) Con el transcurso del tiempo, y con dos canales en el aire (Canal 6, actual Cubavisión y canal 2, Telerebelde), existió un programa en los años 60 llamado “Música y Estrellas”, cuya idea de realización fue de Manolo Rifat y contaba con la conducción de Eva Rodríguez. En el mismo, de manera semanal se presentaba una sección dedicada a las modas, participando modelos de lujo de aquella época como: Norma Martínez, Adelfa Borges y Estela Padrón. Precisamente, una de estas modelos relata que “[…] En esta sección se exhibían ropas de los entonces talleres de confecciones del Estado, situado en la Calle Oficios y de un diseñador muy importante de aquella época Fernando Ayuso quien dirigía el Taller de Experimentación de la moda, ubicado en la Rampa y que hoy en día, continúa siendo un taller de costura. Además de estos centros, exhibíamos ropas del Buró de Orientación de la moda situado en Galiano --continúa-- pero fundamentalmente del Taller de Oficios. Las prendas que se mostraban eran confeccionadas fundamentalmente por telas de saquitos y otras muy insignificantes, pero que al verse diseñadas subían la imagen de dicha prenda [...]”(14). Ya en los años 70 y 80, el tema de la moda se presentaba en programas de corte de revistas, dedicados a los jóvenes y a la mujer. Sin embargo, pese a retomarse dicho tema, la frecuencia en los espacios televisivos no fue alta. Si bien se le dedicaban secciones dentro de los programas, la frecuencia era esporádica; constituyendo ejemplos de esto, programas de corte de revistas como: “Conversando con Mireya de la Torre” y “Joven, Joven”. El primero presentando un carácter informativo-cultural y el segundo en correspondencia con su nombre, un carácter juvenil. En este período, nuestro país desarrolla relaciones con el CAME, por lo que no queda exento dentro de las mismas de participar en un evento que cada año a partir de 1979 se comenzó a celebrar en Moscú: “Intermoda”. La finalidad del mismo, fue proponer los lineamientos que regían en el plano de la indumentaria y a partir de ello, establecer colaboración e intercambio en el campo del vestuario o cultura del vestir con los países participantes; entre ellos Cuba. Como resultado de la alta intervención que tuvo la Isla en el evento de 1980, la programación televisiva comienza a presentar una gama de spots referidos a las modas, cuyo propósito era orientar a los espectadores en lo que al vestir se refiere. Tras la caída del Campo Socialista a fines de los años 80 y principio de los 90, nuestro país se vio inmerso en una profunda crisis económica, la cual propagó sus efectos en toda la estructura social .Comenzaba así lo que nuestro pueblo conoce como “Período Especial” y del cual el plano de la indumentaria no quedó fuera. A consecuencia de esta situación se “demandaron nuevas formas de organización de la vida cotidiana y de los aspectos que la conforman, encontrándose dentro de ellos el vestuario y las necesidades surgidas en torno a él”(15). Esta repercusión de la situación en la vestimenta trajo consigo que los programas televisivos incluyeran en sus propuestas secciones referidas a la temática, comenzándose a observar un rescate de lo que se había perdido. Programas como “Contacto”, (revista cultural- musical)(16) y “Para que tú lo bailes” (otra revista musical), constituyen un ejemplo de ellos. En estos programas se comenzaron a invitar a reconocidos diseñadores y modistas de la Isla, con la finalidad de mostrar desfiles y confecciones de ropas, donde se plasmaban los dos calificativos que caracterizaron a la indumentaria en este período: “innovación y creatividad”. No sólo reflejadas desde el perfil de los diseñadores, sino que se tornaron tendencias generales que adoptó la población como vía de solución ante la realidad que se vivía. Si bien en la década de los 70, 80 y 90, los programas de corte preferentemente de revistas, eran los que trataban este tema de manera esporádica, en el transcurso del siglo XXI otras propuestas televisivas como el espacio de las telenovelas se interesaron por abordarlo. Con el debut de la moda como eje del espacio “Salir de Noche”, se introdujo en la División de Dramatizados esta temática; que si bien en el resto de las novelas se tenía en cuenta el vestuario como componente que caracterizaba a los personajes y reflejaba la realidad social en la que se desarrollaban los sucesos, con la irrupción de la telenovela ya mencionada se rompía un hito, pues ninguna hasta ese momento había tocado dicha problemática. A pesar de evidenciar el espacio del quehacer de diseñadores y modelos, quedando como única en su tipo dentro de esta programación, no recibió por parte del público el mejor criterio. “[…] Se asociaban a los personajes en su mayoría con una clase de élite, perdiéndose a mi criterio un buen momento para poder inculcar y hablar con las personas sobre la cultura del bien vestir [...]”(17). Más, en la contemporaneidad, dentro de las transmisiones televisivas y sin perder la peculiaridad que ha tenido en el medio--el de ser abordada en correspondencia con el tema tratado por los programas o por las características que poseen éstos-- la moda encontró espacio dentro de programas de corte de revista y musicales como son: “Para No Salir de Casa”, “23 y M”, “Especiales de fin de año”, “En compañía de….”, “Estilos” y “Súper 12”. Con excepción de este último, que tenía una sección con una frecuencia mensual, los restantes se caracterizan por la presentación de forma esporádica de pasarelas y desfiles; realizando todos, entrevistas a diseñadores y modistas, principalmente. Un poco diferente en el modo de abordar este tópico, pero manteniendo el carácter de ocasional en lo que a frecuencia de transmisión se refiere; se presentan las propuestas de los programas juveniles emitidos por nuestra televisión. Espacios como: “Quédate conmigo”, “Tiempo Joven” y “Conexión”, son exponentes de esta temática. Bajo títulos como: “Moda vs. Belleza”, ¿“Por qué cambian las modas”? y “Algunos peligros de la moda”, los mismos se han acercado a los juicios y opiniones que poseen los jóvenes sobre el tema, evidenciando un acercamiento a los intereses e inquietudes de la juventud. A casi dos años de su creación, el Canal Habana, antiguo Telecentro CHTV(18), presenta entre sus propuestas una revista de corte cultural-informativa llamada “Hola Habana”, donde dentro de las secciones que muestra, la moda ha encontrado un lugar de desarrollo. Con el nombre de “Las Modas”, dos días determinados de la semana, uno de los presentadores de la revista trata el tema y mediante desfiles presenta el quehacer de los diseñadores cubanos, dirigidas las propuestas a televidentes de ambos sexos. También bajo este nombre, pero en el Canal Educativo Dos, la Revista de “Tarde en Casa” ha tratado de manera esporádica este tema. Mediante la conducción del diseñador Ismael de la Caridad, la moda no sólo ha sido abordada en su acepción referida a la indumentaria, sino que a través de consejos de belleza y reflexiones sobre diferentes ejes, ha tocado la moda en sus disímiles manifestaciones. Pero hablar de la moda en la televisión no termina aquí, no se debe olvidar que cada diciembre la televisión promociona el evento Arte y Moda, por lo que la pequeña pantalla y la moda se vuelven a dar la mano. Sin embargo, considero que dentro de esta relación el factor tiempo se vuelve imprescindible y me surgen interrogantes que deseo compartir y que cierran este encuentro entre usted y yo amigo lector: ¿debiera existir conformidad respecto a la frecuencia con que se aborda el tema de la moda en la televisión? ¿Se hace necesario reflexionar alrededor de esto? Pensemos, aunque las respuestas parezcan sencillas tienden a conducirnos por el camino de la reflexión donde en una buena polémica se pueden encontrar nuevas ideas que contribuyan a enriquecer lo conocido.
NOTAS: (1) Surgido en la corte de Versalles. Era ilustraciones de moda que se utilizaban como recurso para trasladar los trajes a las cortes europeas. Encuentran sus antecedentes en las muñecas denominadas Pandora. Que no eran más que muñecas vestidas que las modistas y sastres franceses presentaban a sus señores como muestra de sus confecciones antes de realizar los trajes a éstos. Por lo que pronto Francia se convirtió en exportadora de modas y sus muñecas viajaron a las cortes inglesas y españolas donde eran recibidas con avidez de noticias. (2) Luis López, Oscar. ““La Radio en Cuba.” Edit. Letras Cubanas, La Habana, Cuba, 1998. Pág. 24. (3) Ídem. p. 26. (4) Muñoz Kiel, Rosa y Nápoles Rodríguez, Elena. “De Explosiones sociales, culturales, comunicativas. Apuntes sobre el impacto de La Revolución en el Sistema Comunicativo Cubano (1959- 1961).” En: Comunicación y Sociedad Cubana. Selección de lecturas. Colectivo de autores. Edit. Félix Varela, Ciudad de la Habana, 2005. Pág. 206. (5) Radio Rebelde fue fundada el 24 de febrero de 1958 en la Sierra Maestra por el Che. Su objetivo fue orientar el programa de lucha del Ejército Rebelde y el Movimiento 26 de Julio. Al triunfar la Revolución, el circuito nacional cubano pasa a ser esta emisora y posterior a 1962 cuando se crea el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) se ubica en este edificio, situado actualmente en la calle 23. Tomado de: “La Radio en Cuba” de Luis López, Oscar. Pág. 128. Radio Progreso: En sus inicios se llamó “El Progreso Cubano” nombre dado por Domingo Fernández, dueño de un establecimiento que también tenía este nombre y que posteriormente se lo dio a su emisora. Desde su inauguración en la calle Máximo Gómez (actualmente Monte) el 15 de Diciembre de 1929; primero con el indicativo 2AF y a partir de 1930 con el de CMBF; a su programación la caracterizaba la música y posteriormente un cuadro de comedias. El 28 de Noviembre de 1953 cuando se inauguraron los estudios de la Avenida Menocal (más conocida como la calle Infanta) la radioemisora se convirtió en la tercera cadena Nacional Telefónica, continuando en predominio los programas musicales que justificaban su slogan de la Onda de la Alegría. Al triunfo de la Revolución pasa a control del gobierno revolucionario e incorpora en su programación programas de orientación social, radio – novelas, etc. Ídem .Pág. 202. (6) Es de recordar que si bien se escribe sobre la moda circunscrita al plano de la vestimenta, el término moda es mucho más amplio y remite también a todo comportamiento que pueda cambiar debido a un modelo arbitrariamente impuesto, siempre que este comportamiento se extienda a una mayoría. (7) Entrevista realizada por la autora al Subdirector de la emisora “Radio Taíno”. (8) Considero necesario aclarar que cuando se realizó la investigación en el año 2008, estos programas se encontraban en transmisión. (9) Se realizaron investigaciones sólo en estas tres emisoras por contar con el apoyo de su personal y por ser las más referenciadas en las entrevistas realizadas. (10) Hernández, Gregorio. “La TV a color se introduce en Cuba.”En: Revista Bohemia # 5, febrero, 1977. Pág. 58. (11) Muñoz Kiel, Rosa y Nápoles Rodríguez, Elena. “De Explosiones sociales, culturales, comunicativas. Apuntes sobre el impacto de La Revolución en el Sistema Comunicativo Cubano (1959- 1961).” En: Comunicación y Sociedad Cubana. Selección de lecturas. Colectivo de autores. Edit. Félix Varela, Ciudad de la Habana, 2005. Pág. 210. (12) Entrevista realizada por la autora a un trabajador del medio de la radio y la televisión, con una larga trayectoria laboral. (13) Entrevista realizada por la autora a una trabajadora del medio radial, con una larga trayectoria laboral. (14) Entrevista realizada por la autora a una modelo de la televisión de aquella época. (15) Ferre, Elienne. “Moda y cambios sociales en la cuba de los 90: un desafío a la creatividad”, Trabajo de Diploma. Departamento de Sociología, 2003.p. 90. (16) Salió al aire a fines de los años 80 – principios de los 90. Presentaba en sus propuestas un amplio espectro de secciones dentro de las cuales se encontraba la de modas. A pesar de su existencia, esta sección no tenía un día fijo de transmisión, por lo que cada vez que se presentara la oportunidad según los temas a desarrollar o se tuviera que dar a conocer un evento de esta índole, se activaba la sección con invitados. Es decir, diseñadores, modistas, modelos, etc. (17) Entrevista realizada por la autora a la Directora de la División de Dramatizados del ICRT. (18) Cuando se desarrolló la investigación el número de años cumplidos se acercaba a dos, en la actualidad ya cuenta con un poco más.
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Duanee Suárez García
Desde hace varios años el mes de marzo da amparo al evento Observatorio Crítico. Auspiciado por la AHS de Provincia Habana y coordinado por Mario Castillo (jefe de la sección de crítica e investigación, coordinador de la Cátedra Haydee Santamaría, investigador del Instituto Cubano de Antropología). En vísperas de una nueva edición, conversamos con Mario:
¿Cuál fue el origen del nombre de este evento? A partir de la necesidad de intervenir un vacío que tenía la AHS de provincia Habana y en sentido general la AHS, respecto a un espacio de análisis sociocultural del entorno creativo y la creación joven misma, entendiendo esta última en un sentido mas allá de lo artístico. La creación joven como poesis, en su sentido originario, totalizador. Por otro lado, la Cátedra Haydee Santamaría venía articulando una serie de espacios y encuentros con líneas temáticas que tenían la potencialidad de ser un nodo transhabanero y transdisciplinario en sus análisis socioculturales. El nombre se lo pusieron Dmitri Prieto y Pavel Alemán, fundadores de la Cátedra, tomándolo parcialmente de otro evento que organizó el deletéreo Ignacio Ramonet, un intelectual de moda en los mass medias cubanos a principios de los años 2000.
La mayoría de los trabajos expuestos en el evento pudieran calificarse de “críticas sociales alternativas” no tanto por el tema que tratan sino por la lupa “diferente” con la que son observados, ¿es intencional esta selección de textos y cuál es el motivo que impulsa esta selección? Por supuesto que son intencionales. En relación a lo de “alternativo”, es un término que algunos dentro de la Cátedra hemos discutido, porque el alternativismo siempre esta definiéndose frente al espejo de lo común, a lo dominante y por ahí se llega a convertir en otra mercancía intelectual, en un deporte hueco por distinguirte como una élite original que al final nada genera, mas allá de viajes y doctorados; espurias etiquetas generacionales, etc. Creo que un propósito común en los Observatorios que hemos convocado, más que cultivar ese alternativismo ha sido generar un espacio horizontal de construcción no solo de conocimientos, sino de interacciones, de formas de relacionarnos colectivamente y entonces, desde ahí, ver los conocimientos y perspectivas de análisis que se generan. Interacciones que han sido más o menos eficientes, y en eso deberemos trabajar mejor en lo adelante, pero así lo hemos ido prefigurando: un espacio donde tiene tanto valor analítico una obra plástica, un proyecto comunitario, una investigación monográfica, un ensayo de crítica sociocultural, o un documental. Eso lo logramos con creces en este último Observatorio. Abandonamos definitivamente la práctica funesta de invitar a personalidades para “realzar el nivel del evento”, las “conferencias magistrales”, la lectura de ponencias. En la medida de las posibilidades de los participantes y para el próximo Observatorio queremos trabajar mejor con los participantes en el esparcimiento y la organización general, de forma tal que sea coherente con todo lo demás. El mundo que queremos, no jerárquico y protagónico debemos hacerlo desde ahora. En este sentido es muy revelador el diálogo que tuvimos con las compañeras que vinieron desde Guantánamo. Ellas nos confesaron su sorpresa y, por momentos desconcierto, que vivieron en las sesiones del Observatorio. Acostumbradas a un eventismo académico ritualizado, que la mayoría de los jóvenes intelectuales asumimos sin conflicto alguno, incluso lo reproducimos entusiastamente, desde la vestimenta hasta la gestión de las sesiones, pasando por los temas, aquello terminó para ellas en una experiencia inédita, a la cual se sumaron activamente, y eso tiene efectos muy frágiles y a la vez muy poderosos, de ida y vuelta, por que a ellas antes las conocimos en un espacio bien establecido dentro del circuito de eventos académicos como el Festival de la Nacionalidad en Bayamo y mira por donde floreció ese pequeño árbol…
Crees que este tipo de análisis define a la joven crítica cubana actual? ¿Cuáles consideras son los principales elementos que la caracterizan? En muchos aspectos la joven crítica cubana actual se diferencia poco de la vieja crítica cubana actual. En cuanto a los procedimientos críticos se ha producido una actualización, a partir de una discreta incorporación de los inmensos aportes de Pierre Bordieu, Néstor García Canclini, Edward Said, Jesús Martín Barbero, Beatriz Sarlo, Cornelius Castoriadis, Michel Foucault entre otros muchos, pero en el mejor de los casos se han tomado como actualización de la moda académica y no como herramientas para construir senderos analíticos propios, a partir de los problemas legados por la historia cultural nacional, lo que le ha restado potencia a esas renovaciones, cuando ocurren. Es que como dijo hace un tiempo Pedro de Oraa a la generación de artistas plásticos de los 80, “lo actual no es solo lo presente, es lo actuante”, tanto lo que del pasado aun permanece irresuelto, como los problemas y necesidades que genera la acción misma, la práctica político-intelectual en el presente. Creo, por otro lado, que existe una atomización muy grande entre los que practican la joven crítica cubana actual, tanto entre nosotros, como con el resto de los creadores, excepto entre los artistas plásticos, donde ha emergido el personaje del curador y entre los musicólogos que cada vez mas tienen una presencia mas sana y prometedora a la hora de analizar los procesos culturales del país. Recientemente vinimos de Sancti Spiritus donde organizamos el video debate itinerante América Profunda, un espacio que se nos ocurrió en la Cátedra Haydeé Santamaría para interactuar con otros creadores dentro de la AHS, con materiales que documentaban experiencias de autoorganización de jóvenes en América Latina hoy, para debatirlas, analizarlas etc. Otros jóvenes fueron, pero ¡nadie! de la sección de crítica e investigación de la AHS de la provincia asistió a ese encuentro, excepto Yasmine León la presidenta de la sección, que tanto esfuerzo desarrolló para hacerlo. Eso tiene que ver con procesos más amplios que superan a la Asociación y ante los cuales ella ha tenido que ubicarse. La crítica y la investigación han ido perdiendo terreno en todos los niveles de enseñanza cubana, frente al predominio de la instrucción, con un sistema de enseñanza estatal, que no falla por lo masivo, sino por lo uniformizante y centralista, en el que todos, maestros y alumnos, queremos huir, porque somos objetualizados. Es un sistema educativo que le ha dado la espalda a los mas potentes proyectos pedagógicos revolucionarios de los siglos XIX y XX, desde la pedagogía libertaria de Francisco Ferrer, Sebastián Faure, etc., hasta la educación popular de Paulo Freire, entre otras propuestas, no permitiendo empoderar a alumnos, padres y comunidades en una cuestión tan estratégica como la educación. La insistencia estatal más bien se ha dirigido a perfeccionar el modelo positivista que introdujo Enrique José Varona en la época de la intervención norteamericana, orientado a crear profesionales adiestrados, listos para la explotación asalariada ante el mejor postor. Por otro lado a los jóvenes cubanos se nos viene convocando desde hace decenios a ejecutar objetivos históricos, nunca a formularlos. Todo eso da por resultado el fenómeno sociológico del abelardito, el joven graduado estudioso que no esta en na´, y que luego entra en la Asociación para ver qué saca de ella… De ahí sale el vacío de la crítica, aunque por suerte, según Rubén Blades, la vida siempre da sorpresas…
¿Cómo clasificarías el evento desde la institución (AHS)? ¿Existen otros espacios de la institución que tenga esta línea?
Es un logro de la AHS y nuestro. El Observatorio Crítico es una pequeña maqueta de cuales podrían salir las relaciones mas sanas entre las colectividades y el Estado en una sociedad en transición al comunismo libertario, que es en lo que debería haber estado hace tiempo Cuba: en proceso de transferencia de las funciones estatales internas hacia los colectivos laborales y sociales. Es decir, nosotros nos organizamos para preparar un evento y nuestra organización nos asigna un presupuesto, junto a lo que ya disponemos, y que ahora bajo el concepto de la Asociación como ONG, esa concepción se profundiza y amplía. Eso nos confirma la tesis de que la AHS, a pesar de todo lo que podamos señalarle es de las pocas organizaciones del país que funciona a partir de lo que organicen los asociados de base, con su concepción de la organización y sus contenidos propios. Eso es lo que se busca con que cada provincia desarrolle un programa de eventos propios e identificables en el conjunto nacional, con perfiles propios. Eso es algo muy valioso en un contexto institucional verticalizado en extremo como el de nuestro país. Ese funcionamiento de abajo hacia arriba nadie lo pidió, no es una conquista de nadie, ni siquiera eso forma parte del discurso oficial de la AHS, simplemente fue inevitable no organizarla de esa manera, de lo contrario moría el niño antes de nacer. Una organización de creadores que conciba la creación como un hecho administrativamente dosificable desde la cúspide dirigente, está condenada a morir. Lo que nosotros consideramos útil de todo esto es que éste mismo enfoque es imprescindible llevarlo a la sociedad cubana entera, si queremos retomar el camino de la Revolución, más allá de la consigna que sirve para maquillar los específicos intereses estatales de su auto reproducción, disfrazándolos con un concepto prestigioso. Una revolución social es un hecho de creación colectiva, donde los colectivos soberanos autoorganizados, son el artista. Hace muchos años que debimos pasar de los “Comités de Defensa…” a los “Comités de Desarrollo de la Revolución” y en esto el bloqueo no ha sido un obstáculo, sino una oportunidad práctica tremenda, secuestrada por los mismos que desde 1982 formularon la “doctrina de la guerra de todo el pueblo”, en la cual, con otras palabras, reconocen que las colectividades organizadas de manera local y descentralizada, son la mejor defensa a la agresión imperialista, a lo que agregaríamos nosotros, y para la creación de una auténtica, plural y rica cultura socialista, nacida desde las necesidades mas primarias de defensa militar, de la alimentación y la vida en colectivo. La “nueva sociedad” comienza aquí, ahora y en cada momento, sino nunca nacerá, y en eso la contribución que puede hacer la experiencia de la AHS no es poca.
¿A partir de las coordenadas que has descrito, donde ubicarías tus trabajos investigativos y por qué? Mis trabajos investigativos van dirigidos a develar las huellas de las luchas de clases en el proceso cultural cubano, a analizar la cultura como el escenario silencioso, pero duradero donde se han planteado los grandes conflictos que luego las políticas formales han intentado resolver en el marco de esas mismas luchas de clases. Un enfoque clasista de la cultura es una potente herramienta para plantearse la comprensión de los fenómenos sociales que están ocurriendo en Cuba hoy, sobre todo porque los diferentes sectores sociales que se están articulando con identidad propia hoy en Cuba, no pueden organizarse formal y explícitamente. Las tensiones entre “mikis” y “repas”, por ejemplo, traduce un conflicto entre la juventud de clase media y alta del Vedado, La Víbora, Nuevo Vedado y los de San Miguel del Padrón, Marianao, Centro Habana…, la cultura “miki” y “repa” son dos formas juveniles de articular su propia filosofía política del mundo, a partir de una misma situación de alienación ante la historia y la cultura cubana precedente. Mi propósito investigativo trata de desarrollar las herramientas para abordar la realidad cubana contemporánea y una relectura de la historia de Cuba a partir de ese futuro que ya tenemos encima.
Hablemos del Premio Calendario de Ensayo, en tu opinión esta investigación es exponente de la crítica que promociona y protege la AHS. Yo no se que tengan en común mi ensayo sobre el exotismo oriental cubano y el resto de los trabajos que han ganado este premio anteriormente, habría que hacer un análisis mas profundo sobre las relaciones existentes entre los trabajos premiados para entonces poder iniciar la respuesta a esa pregunta. Sería un trabajo interesante realmente hacerlo.
¿Como te imaginas un sistema educativo distinto en Cuba? Creo que en primer lugar creando las condiciones para un conjunto de mesas redondas provinciales, municipales y por consejos populares; donde se involucren alumnos, padres, profesores y comunidades para discutir el tema de los tipos de enseñanzas --en plural-- que queremos y que la prensa sea el medio por donde conocer las propuestas y discusiones. Para que no ocurra como con los debates de los intelectuales que se iniciaron en Casa de las Américas. El país esta profundamente organizado para todo esto, eso lo sabemos todos, el asunto es que solo se utiliza ese orden para bajar orientaciones estratégicas que mantengan todo como está. A estas alturas del juego ya vamos intuyendo que nadie, excepto nuestra capacidad de crear, errar y rectificar colectivamente, nos va a permitir salvarnos de los escenarios de futuro que hemos generado nosotros mismos con la tendencia a delegar responsabilidades en otros “que saben lo que hacen”. Específicamente en la universidad, que es algo que conozco más de cerca, apoyo la puesta en práctica del concepto de pluriversidad, que implica la creación de espacios de producción y socialización de conocimientos, donde se parta de que este proceso es multidireccional, de que coexisten múltiples saberes y que por tanto no basta con la triste y arrogante “extensión universitaria”, y más aun que ésta ya no esta cumpliendo su cometido como en los tiempos de Mella y Alfredo López, quien, por cierto, fue el que enamoró a Mella, y no al revés, con lo de la universidad popular que era una versión criolla de la escuela racionalista del pedagogo anarquista catalán Francisco Ferrer i Guardi. Ya hacia el interior del ámbito docente universitario pienso, que la organización de las carreras por asignaturas es fatal, por lo menos en las llamadas “sociales”, (partiendo del falso presupuesto que las otras no son sociales también) ¿que pasaría si en vez de asistir a asignaturas en la universidad, asistiéramos a problemáticas? Por ejemplo, la energía nuclear como problema, no como realidad naturalizada, atraviesa un conjunto de especialidades constituidas y puede ser analizada desde miradas físicas, químicas, antropológicas, politológicas, sociológicas, estéticas, arquitectónicas, etc. Al revés de lo que ha ocurrido con las carreras hasta ahora en todos lados, que construyen delimitaciones y muros temáticos para sus especialidades, instituyendo fatales certezas disciplinarias, se trataría de crear líneas temáticas de existencia limitada, pero rigurosas, cuyo efecto sería dar a luz nuevos campos de problemas y perspectivas de análisis siempre renovadas, a partir de la interacción entre tradiciones disciplinarias, lenguajes y saberes. El cinismo del mundo académico es que cuando más habla de trans y multidisciplinariedad, es cuando menos se piensa en como propiciar este proceso en las instituciones docentes, porque allí donde se cuestiona la universidad neoliberal, orientada al mercado laboral, no se trasciende a la universidad estatal que opera bajo los mismos presupuestos académicos, con fines envueltos en la retórica del estado nacional, pero donde la sociedad tampoco tiene ninguna capacidad de intervención. La universidad debe organizarse en función de los intereses de toda la sociedad, si seguimos recocinando el modelo de universidad tecnocrática, modernizante, y en el fondo capitalista, que nos legó el ineludible Enrique José Varona estaremos reeditando la historia de un fracaso.
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Carlos Esquivel
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Dice que vio un perro de la Loynaz, con las mismas manchas, las orejas semicaídas, unas patas gruesas y el mismo paso. Estaba seguro de que a ese, y no a otro, él lo había paseado por las calles del Vedado unos meses antes. Siguió a los dos hombres que lo llevaban, las calles de Centro Habana todas se parecen, bulliciosas, estrechas, sucias, llenas de rutilantes vendedores, después entraron a un callejón, un pasillo largo, una casa en mal estado, y ahí los dos hombres y el perro. Lo que dedujo, lo que me anunciaba a mí, era que ese animal había sido robado de la casa de Dulce María Loynaz.
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Escrito por Andrés Mir
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DOSSIER MEDIOS DIGITALES Y CULTURA: MEMORIAS ENCUENTRO TEÓRICO “MEDIOS DIGITALES Y CULTURA”: EVENTO EN PROGRESO Proyecto Esquife
El presente documento pretende presentar un análisis lo más objetivo y desapasionado posible sobre el Encuentro Teórico MEDIOS DIGITALES Y CULTURA, convocado por el Proyecto Esquife y bajo el auspicio de la Asociación “Hermanos Saíz”, que tuvo lugar en las instalaciones del Pabellón Cuba (PC), el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) y la Casa de la Poesía (CP), en Ciudad de La Habana, entre los días 14 y 16 de diciembre del año 2009.
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Escrito por Jorge Enrique Rodríguez
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Entonces, ¿de qué estaríamos dialogando cuando nos reunimos a debatir sobre periodismo digital? ¿Estaríamos refiriéndonos sólo al término periodismo digital como simple prolongación/ventaja del periodismo, propiciada por el desarrollo de las nuevas tecnologías, en este caso la Web 2.0; o estaríamos cuestionando las circunstancias que propiciaron la emergencia de un periodismo [cultural] digital otro, potenciado/justificado también bajo el auspicio de este desarrollo tecnológico, pero discursado al margen de las instituciones especializadas?
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Dmitri Prieto Samsónov
Hacia 1918, había culminado la repartición territorial del planeta. No quedaban tierras fuera de la soberanía de algún Estado reconocido según las normas del Derecho Internacional Público (internacional=occidental; público=estatista y burgués). Las experiencias de intención socialista, comenzando por la Rusia Soviética, debieron por tanto ajustarse a la lógica de las relaciones interestatales dentro del sistema-mundo.
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Yanet Bello
“Hay un vínculo secreto entre la lentitud y la memoria, entre la velocidad y el olvido… En la matemática existencial, esta experiencia adquiere la forma de dos ecuaciones elementales: el grado de lentitud es directamente proporcional a la intensidad de la memoria; el grado de la velocidad es directamente proporcional a la intensidad del olvido.”
(Milán Kundera, La Lentitud.)
Cuando Cristóbal Colón descubrió América, comenzó un proceso de transculturación. Los europeos impusieron su cultura en el “nuevo continente” porque contaban con una superioridad tecnológica contundente (barcos, arcabuces..., etc.). Comenzó, junto con la barbarie, un proceso de integración de culturas. En el caso cubano, la cultura autóctona fue barrida literalmente, no obstante, ocurrió una fusión de las culturas españolas y negras principalmente, para dar lugar al “ajiaco”, que Don Fernando Ortiz identifica. Esta transculturación, y posteriormente fusión de culturas para dar lugar a una nueva (la cultura cubana), es posible gracias al surgimiento de una vía de comunicación abierta entre grupos humanos culturalmente diferentes y geográficamente distantes.
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