lunes, 27 de abril, 2009
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GIBARA SIN TI
Luis Felipe Maldonado Llaudy

Humberto SolasEn el inicio mágico de un recorrido por Gibara, en cada rincón, transeúnte visitante o nativo, el mar…se trasluce la imagen de Humberto Solás. Imaginarlo muerto sería ignorar el Festival del Cine Pobre que, ahora con su nombre, llega a la séptima edición. Entonces, baste dedicar unas palabras a este genial cineasta, que se encantó con la colonial arquitectura de este pueblo con vista al mar y que hoy mira el horizonte de un mejor cine, desde el ejemplo dejado por Solás.
Al creador de: Lucía, Un hombre de éxito, Manuela, Amanda, El siglo de las luces, Cecilia, Barrio Cuba..., los gibareños lo recuerdan con su sonrisa y jovialidad, con su don de gente de pueblo y dueño de un amor incansable hacia los demás. Lo admiran por su hondura como ser humano. Los méritos hablan por sí solos de quien fuera un notable artista.
 Hoyes posible obviar las leyes de la gramática española para adjetivar incansablemente a un grande entre los grandes.  Hoy también los pobladores de la Villa Blanca de los Cangrejos sienten nostalgia del hijo ilustre de su ciudad. La Habana Vieja, ciudad natal, no lo venera tanto como esta pequeña villa cargada de historias, tradiciones y que se llena de jolgorio en cada Festival. Mis oídos atentos escucharon una expresión que caló muy hondo en mis sentimientos “Si estuviera Solás”…
 Confluyen también las anécdotas de cómo surgió el proyecto de un peculiar Festival. “Nosotros deberíamos hacer aquí un festival, pero yo ya no soporto más esos festivales con alfombras, no soporto más esos festivales que no sirven para nada. Yo quisiera hacerlo en este pueblo”… “y yo miraba a aquel pueblo que no tenía nada, pero que es una preciosura, pensaba ´ay dios mío, lo que me esperaba Porque yo sabía que al que le tocaba el infierno después era a mí”, así confabulaba Humberto su idea, junto a su sobrino Sergio Benvenuto Solás, que hoy cuenta estas memorias. Visualizaba también y en aquel entonces hacer un Festival en este pueblo, tan humilde y tan bello, donde la gente pueda estar, unirse, coincidir; totalmente desprovisto de alfombras y de payasadas, de momias y ridiculeces. Un festival que defienda el cine alternativo, la valentía de salir a hacer cine; qué importa que ahora no pueda ser con todo el dinero. La gente tiene que seguir haciendo, y este país tiene que entenderlo y los demás tienen que entenderlo.  Así era Humberto Solás el gibareño presente en cada abril y al que la  Villa Blanca de Cuba: Gibara, con repicar de las olas le dice: Solás, no has muerto, porque no quiero estar sin ti.

PORTADA DE UN FESTIVAL
Luis Felipe Maldonado Llaudy

Constitucion del JuradoPasados unos minutos de la inauguración de la séptima edición del Festival Internacional del Cine Pobre de Humberto Solás, y después de tantas emociones acopiadas en el desfile inaugural, todos los presentes se dirigieron hacia el cine “Giba” de la Villa Blanca. Otra vez estaba repleta la sala cinematográfica cuando de pronto apareció en el pequeño escenario Luisa María Jiménez, destacada actriz del cine, la radio y televisión cubanos, y en esta ocasión, conductora de la constitución del jurado del Festival. El público reaccionó eufórico y los aplausos no cesaban para la artista, que les abría los brazos ofreciéndole su corazón. Invitados, participantes especiales, en fin cineastas de una forma u otra, estaban presentes: Omar González, presidente del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfico (ICAIC); Pablo Martinelli, amigo del Festival; Elia Solás, hermana de Humberto y colaboradora del evento; Enrique Pineda Barnet, director de cine, Mirtha Ibarra, actriz y viuda de Tomás Gutiérrez Alea; Eslinda Núñez, uno de los rostros y actrices principales del cine cubano, Mario Limonta, popular actor y su esposa Aurora Basnuevo, representativa actriz vernácula; Lisette Vila, destacada realizadora cubana, profesora titular de la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños y una de sus fundadoras, René de la Cruz (Hijo), actor y Rufo Caballero, reconocido crítico cubano e invitado especial al festival. Una vez presentadas estas personalidades fueron dados a conocer los currículums de los jurados  por cada una de las siguientes categorías:
 Proyectos en maqueta y guiones inéditos para largometrajes de Ficción: Gonzalo Fredes (Chile); Xenia Rivery (Cuba); Iván Trujillo Bolio (México).
Ficción: Eslinda Núñez (Cuba), Margarita Maguregui Fernández (España) Y Ricardo Benett Santamaría (México).
Documentales, Obras Experimentales Y Videoarte:Guillermo Monteforte (México); Jesús León Solana (Chechu) (España); Lisette Vila (Cuba).
Jurado de la prensa extranjera (categoría de ficción):Elsa Methol (Uruguay); Juan Antonio García Borrero (Cuba) Y Marta Nin (España).
Así quedaba constituido el concilio evaluador de este evento que persigue la excelencia cinematográfica. Una vez culminada esta presentación se le otorgó un Premio Especial del Festival del Cine Pobre de Humberto Solás a su entrañable amigo y colaborador Pablo Martinelli.
Sumándose a la sazón de la premiación Rufo Caballero presentó el reestreno de una versión de Un día de noviembre filme del fundador de este Festival. Todo parecía dispuesto para que el discurso fuera pronunciado pero antes, el crítico invitó a Eslinda Núñez, protagonista de la película, para que recibiera el merecido homenaje de su público con un fuerte aplauso. “Ustedes son la mejor película de Humberto”, expresó Caballero emocionado. Una vez terminadas las aclaraciones la sala quedó oscura y comenzó la proyección que remontó al pueblo gibareño a una época pasada que convirtió un día de abril en Un día de Noviembre.

MÚSICA PARA UN PLANO SECUENCIA
Rubén Ricardo Infante

Leo BrowerMuchas han sido las canciones que han pasado a la historia musical cubana, iberoamericana y universal a través del cine. Algunas pertenecen al patrimonio de la cultura de los pueblos desde los cuales se dieron a conocer y constituyen verdaderas obras de arte.
Dentro de la producción cinematográfica cubana hay autores que resaltan por la estrecha relación que han entablado con el séptimo arte a través de la composición y arreglos de temas que después se convierten en memoria viva de la tradición musical, y han quedado en el legado que éste deja a sus más fieles seguidores. Uno de estos músicos empedernidos con el cine es, sin dudas, Leo Brouwer.
Es muy difícil que escuchar temas como Un día de noviembre no provoque en nosotros una sensación de erizamiento por esa capacidad de convocar desde las cuerdas.
Corría marzo de 1959, precisamente el veinticuatro de ese mes se constituye el Instituto Cubano de Arte e Industrias Cinematográficas(ICAIC), primera ley de corte cultural que se firmó en el país. Es por esa época donde Leo inicia su carrera musical vinculada al cine, le correspondía musicalizar el tercer cuento del primer filme que se producía después del triunfo de enero: Historias de la Revolución.
Ahora, cuando se cumplen cincuenta años de la fundación del ICAIC, es más que merecido honrar la obra de sus principales artífices, y Brouwer es uno de ellos. Coincide también la celebración del cumpleaños setenta del famoso compositor. En el homenaje estuvieron presentes Omar González, director del ICAIC, Abel Prieto, ministro de Cultura; así como otras personalidades del arte y la cultura.
En su carrera musical se ha hecho acompañar de otros músicos como, el propio Jesús Ortega, quien en esta ocasión estuvo al frente de la orquesta de guitarras “Sonantas habaneras”, que interpretó temas de Ignacio Cervantes y una versión de la obra de Leo: From Yesterday to Penny Lane, que compuso para Ichiro Suzuki.
Confiesa que el cine muchas veces le ha dado la respuesta a los diferentes contratiempos que se le han presentado en materia compositiva, de este poder de retroalimentación parte un imposible olvido de uno para realizar el otro, y viceversa.
Entre sus obras de mayor significación para el cine nacional se encuentran las realizadas para las películas: El joven rebelde y Aventuras de Juan Quinquín,obras del creador de la teoría del cine imperfecto: Julio García Espinosa; la clásica Memorias del subdesarrollo y Una pelea cubana contra los demonios, de Tomás Gutiérrez Alea; así como para los filmes de Humberto Solás Lucía y Un día de noviembre.
Más que participante, Leo fue verdadero protagonista dentro de la fundación y el trabajo que el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC realizó durante años, refiriéndose al trabajo del mismo en esta leyenda musical cubana, ha escrito Jaime Sarusky: “Por supuesto que no es ninguna casualidad que allí ampliaran sus conocimientos, se expandiera su creatividad y maduraran sus conceptos teóricos y prácticos acerca de la música, junto al magisterio de Leo Brouwer, en primer término, y el de otros músicos de calibre”.

UN VIAJE DE OCCIDENTE A ORIENTE
Rubén Ricardo Infante
Premier del Documental Titón: de La Habana a Guantanamera

La vida de un artista es siempre interesante para los que admiran su obra, más, cuando la personalidad requiere de análisis y de lecturas continuadas por la vigencia dentro del panorama cinematográfico de una nación. Ese es el caso de Tomás Gutiérrez Alea y el documental que le realizara su viuda, la reconocida actriz Mirta Ibarra. Para el público cubano conocer acerca del pensamiento de este grande del cine será motivo suficiente para acercarse a este documental.
La propia actriz-realizadora presentó la obra. Expresó su agradecimiento a las distintas personalidades que la apoyaron en la realización de este filme; evocador de una figura cimera dentro del desarrollo del llamado Nuevo Cine Latinoamericano.
Según palabras del crítico Juan Antonio García Borrero es una película donde con un “gesto hermosísimo y valiente se muestra al Titón humano”
La propia Mirtha Ibarra reunió el epistolario de Titón y nos entregó el libro Titón. Volver sobre mis pasos donde se hace un repaso de las cartas que éste enviara a distintas personalidades de diferentes lugares del planeta y las polémicas que entabló con ellos, de las cuales se extraen verdaderas lecciones de arte, y conocimiento de los códigos cinematográficos. En el documental se recogen los testimonios de personas que estuvieron muy vinculadas a Titón y su obra, entre los que se destacan: Lisandro Otero, reconocido escritor; Julio García Espinosa, director de cine cubano; así como el de otras personas que durante la vida de Titón se acercaron él.
Tomás Gutiérrez Alea nació en La Habana en 1928. Dirigió obras de insoslayable valor para el cine iberoamericano como la reconocida Memorias del subdesarrollo recientemente elegida como la mejor película en Iberoamérica y como la mejor película de ficción en los cincuenta años de cine cubano. Pertenecen a su maestría y dominio del lenguaje cinematográfico la realización de los filmes: Historias de la Revolución, primera película realizada después del 59; La muerte de un burócrata, Fresa y chocolate, entre otras. Este documental reúne un importante cúmulo de experiencias del director y su obra, así como de las personas que trabajaron cerca de él. Para Mirtha Ibarra es un momento de significativo valor por los años que convivió con Titón y el recuerdo que de él guarda.

Sin Título
Luis Felipe Maldonado Llaudy

La sugerente propuesta de Equis (X) Alfonso en la categoría de de Largos Documentales fue presentada como obra en concurso de la séptima edición del Festival Internacional del Cine Pobre de Humberto Solás. El argumento de la obra se conforma a partir de tres preguntas fundamentales: ¿Cuáles son tus sueños? ¿Cómo es un día normal en tu vida? y ¿Cómo definirías a Cuba en tres palabras?
 Realizado por adn.films --grupo que dirige el propio X-- el documental muestra la variabilidad del pensamiento, diversidad de raza, profesión... Funciona ante el espectador como un anecdotario donde cada entrevistado desahoga tendencias, ideas; expresa sus sentimientos y define las peculiaridades de su vida. Entre las historias se muestran las mismas locaciones de La Habana que utilizan los realizadores y hasta los aficionados, dígase: El Morro, El Malecón, El Capitolio…en fin, los de siempre, aunque el último sitio está justificado porque uno de los personajes labora allí. Quizá la variedad y el estilo utilizado hayan influido en la denominación de la obra Sin Título. La presentación de este trabajo concursante se desarrolló en El Colonial centro de la Villa Blanca que acoge a la juventud y a los no tan jóvenes, que participan en esta festividad cinematográfica y es además el sitio donde se muestran trabajos de este tipo. En el numeroso público allí reunido se encontraban, entre otros realizadores y cineastas, el vivaz Rufo Caballero, destacado crítico cubano y Sergio Benvenuto Solás, director general del Festival. El realizador concursante también se personó después de ofrecer un concierto en la plaza Da Silva de esta Villa. La identidad bien marcada podría ser --a mi entender-- la característica representativa de Sin Título, aunque como espectador me parece demasiado larga, y funge como una campaña publicitaria a la obra musical del realizador quien tuvo a su cargo además la dirección, guión, fotografía y edición. A pesar de todo lo antes expuesto, hay que reconocer que la selección de los entrevistados fue acertada y actúa como un espejo de la sociedad actual. La muestra se apega mucho al cubano que, por su carácter y personalidad, prefiere ver sus problemas reflejados en un documental que afrontarlos en la vida real. A muchos les gustó e incluso se escuchaban aplausos y ovaciones entre historias --desconozco si lo hacían para quedar bien con X-- pero lo que sí escuché fueron las críticas de muchos entendidos de este arte, y sus comentarios no son nada favorables, que si se parece a Habana Blues o que si esto o aquello, en fin, sintetizando lo que mis oídos y grabadora captaron: la idea está buena pero pudo quedar mejor…
Tal vez para hacer una salvedad de la extensa duración del documental se muestra un mensaje al final: “Doce millones de historias no podrían ser contadas en sesenta minutos” pero mí opinión es que treinta eran suficiente.

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Redacción: Jorge Enrique Rodríguez / Yanet Bello / Andrés Mir
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