No. 55,
octubre del 2006
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ARTES PLÁSTICAS
DE MARCEL DUCHAMP A RUDDY FERNANDEZ: HISTORIA DE UN GRITO Y UNA FUENTE
Rafael Grillo

Ruddy Fernández y su pieza escultórica "El Grito"A la hora de repartirse los galardones de la VI Bienal Nacional de Escultura, promovida por la Galería Teodoro Ramos Blanco del municipio habanero del Cerro, el pasado 6 de octubre, una obra del pintor y escultor Ruddy Fernández se alzaría con el II Premio y, además, con el que otorgaba el Centro Provincial de Artes Plásticas de La Habana.
La pieza fue fabricada en asbesto cemento, me dice su autor, y recubierta en su superficie con esmalte blanco para brindar el acabado que simula la apariencia de la cerámica. Pero lo que hace singular a El Grito es su morfología: Brota de un pedestal una suerte de largo cuello que culmina en un urinario en el lugar de la cabeza. Esa área, sobre la que suele caer "el pis", impresiona por su semejanza con una boca, descomunalmente abierta, como en el instante de proferir un alarido.
Ruddy Fernández, nacido en 1963 y natural de la localidad habanera de Santiago de las Vegas, quiso con su Grito escultórico hacer un homenaje tridimensional a la célebre pintura homónima del angustiado pintor noruego Edvard Münch. Mas a nadie avezado se le escaparía otra referencia obvia; esta vez a Fuente , una obra que fuera presentada bajo el oscuro nombre de R. Mutt a un salón de artistas independientes en la Nueva York de 1917, y que consistía --nada más y nada menos-- que en un urinario masculino, común y corriente, de blanca porcelana.
En aquel momento no se comprendieron las implicaciones que para el mundo del arte detonaría el irreverente envío. Valdría la pena contar el final de esa historia. Hoy cualquiera puede imaginar que Fuente sería tomada entonces como un insulto y rechazada por el jurado. Ello provocó, sin embargo, que un artista eminente renunciara a su puesto en el banquillo de los jueces. Se trataba de Marcel Duchamp y lo que explicaba su deserción es que precisamente él había sido el autor del gesto provocador.
Duchamp habría de nacer en Blainville, Francia, en 1887, aunque más tarde se nacionalizaría estadounidense. Pero antes recalaría en París, a la edad de diecisiete años, destacándose como caricaturista y pintor, faceta esta última donde incursionaría rápidamente por todas las tendencias artísticas en boga --impresionismo, postimpresionismo, fauvismo, cubismo-- sin quedarse detenido en ninguna; dando ya muestras del espíritu inquieto y experimental que iba a ser el sello de su fecunda trayectoria.
Desde 1912 empezaría a chocar Duchamp con la rigidez de sus contemporáneos en materia de arte. Su Desnudo bajando una escalera, n.º 2 , mezcla de cubismo y futurismo con inquietudes personalísimas, sería vetada por el Salón de los Independientes y sólo un año más tarde lograría ser expuesta, en el Armory Show de Nueva York, recibiendo parejos entusiasmos, burlas y expresiones de sorpresa. Luego Duchamp realizaría unos cuantos cuadros más, para abandonar después definitivamente la pintura. 1913 lo encontraría ya en los estudios preparatorios de una de sus obras cumbres, El gran vidrio, o la novia desnudada por sus pretendientes , donde ensaya la hibridez entre pintura y escultura con un resultado de radical originalidad. Hacia 1916, Duchamp parece abrazar los presupuestos del movimiento dadaísta, que pregonaban el fin de las barreras entre arte y vida, derrocando el estatus del artista como genio privilegiado y abriendo esta condición para cualquier ser humano y declarando que cualquier cosa podía convertirse en una obra de arte.
La fuente, obra de Marcel DuchampBajo este influjo es que Duchamp inicia con su urinario-fuente la era de los ready mades ; o sea de "lo ya hecho" u "objetos encontrados", operación que consiste en descontextualizar de su entorno común objetos ordinarios y otorgarles una nueva identidad. Con ello, Duchamp descorrería la esencia del acto artístico del momento de la creación o la recreación visual de la obra hacia el instante de la idea y la selección del objeto. Este paso liberaría al artista de la manualidad de su oficio y, por tanto, de la técnica impuesta como consecuencia de una larga tradición artística.
La presentación en una exposición de un producto comercial fabricado en serie y firmado por un "artista" inexistente, debe ser entendida como la original coagulación en Duchamp de varios problemas irresolutos que arrastraba la historia del arte. Fuente muestra la desilusión ante las formas tradicionales de la pintura y la escultura, su irreparable naufragio en el intento de reflejar la totalidad de la existencia real de los hombres. Es también una oposición radical a la sacralización de la obra de arte como "creación única e irrepetible", y un ataque a la noción de la obra de arte y el artista como poseedores de una "naturaleza especial", distinta a la de los hombres y objetos ordinarios.
Es todavía más, como lo señala el artista visual español Fernando Millán, Fuente delata "que arte es aquello que se presenta como arte, en los espacios que le están destinados, ya sea el museo, la galería o el lugar de subasta. Es la función arte lo que define". Y en este punto, Duchamp se convierte en el precursor de la crítica a las formas institucionalizadas del arte, a la "cosificación" que le aguarda en galerías y museos, y a su "desnaturalización" como hecho expresivo o la "fetichización" en mercancía a que se expone dentro de los exclusivos recintos del mercado del arte.
Como sucede con toda obra verdaderamente revolucionaria, el desafío "antiartístico" de Duchamp fue el impulso para desandar nuevos derroteros creadores; de hecho, un movimiento posterior como el arte conceptual tuvo su germen precisamente ahí. Pero también, algunos no dejan de cargar sobre Fuente las culpas por abrir resquicios hacia tanta superchería, imitación sin seso, fraude presentado como arte, y ese relativismo del vale todo que sacude hoy los cimientos del mundo artístico.
El aura escandalosa de Fuente sigue engendrando en la actualidad sucesos ambiguos. El dúo performista "Mad for Real", integrado por los chinos Cai Yuan y JJ Xi, en el año 2000, regó su pis a los costados del urinario con el fin de "cuestionar el valor simbólico y real de los objetos en el contexto del museo". Otro supuesto performer, el anciano Pierre Pinoncelli, orinó sobre ella en 1998 y el hecho de pagar por esto una multa de 45 000 euros no lo disuadió para que, en enero de 2006, mientras la pieza se exponía en el Centre Pompidou de París, intentara destruirla a martillazos.
No todo alrededor de esta Fuente tiene, sin embargo, el fétido olor de los desechos de la excreción. Una noticia reciente afirma que un grupo de notables expertos ha decidido que el retrete de Duchamp encabece la lista de las 500 obras más influyentes del arte del siglo XX. Al colocarse en el top one , Fuente dejaría detrás muchas a las que cualquiera hubiera dado como las lógicas favoritas: Las señoritas de Aviñón y el Guernica , ambas de Pablo Picasso; la Persistencia de la memoria , de Salvador Dalí; o la Marilyn de Andy Warhol.
Ahora, la escultura del artista cubano Ruddy Fernández llega justo para dar la razón a esos críticos, y confirmar que el grito exclusivo de Marcel Duchamp seguirá siendo escuchado en la posteridad.

FUENTES:
--"El urinario de Duchamp, la obra más influyente del arte contemporáneo", El Mundo digital ( www.elmundo.es ).
--"El supuesto artista Pinoncelli vuelve a ser detenido por atacar el urinario de Duchamp", El correo digital (www.elcorreodigital.com), 6 de enero de 2006.
--Entrevista concedida por Fernando Millán a Ernesto Bottini, para la página web de la Escuela de Letras de Madrid ( www.escueladeletras.com ).
--Gabriela Salgado, "El performance como boomerang : acciones performáticas del dúo Mad for Real en la tierra de nadie", Forum Idea 2006 , Centro de Arte Contemporáneo Wilfredo Lam, La Habana, 2006.
--Itzel Rodríguez, "El urinario de Marcel Duchamp", Se piensa.org (http://sepiensa.org.mex).


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Redacción: Jorge Enrique Rodríguez / Yanet Bello / Andrés Mir
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