Hablamos de migraciones, viajes exteriores e interiores: más allá del rompecabezas genético o la ilusión del espacio geográfico que habitamos, hemos intentado ubicar diversas aristas del fenómeno dentro de nuestra propia experiencia, desmitificándole para a la vez otorgarle el sitio que ocupa en nuestro cotidiano.
El ser humano históricamente ha trascendido las fronteras, buscando nuevos horizontes, inevitablemente lo que somos todos es consecuencia de ello. Hoy, más que nunca estamos acudiendo a la subversión de los límites territoriales: qué mejor ejemplo que nuestra publicación, cuando más allá de su inevitable carácter local llega a manos que actúan en otros husos horarios, a oídos que habitualmente escuchan idiomas distintos al castellano, a ojos acostumbrados a otras luminosidades del cielo. Las líneas divisorias son saltadas entonces, con atrevimiento eficaz, por esa figura del consciente colectivo llamada cultura: y con ella, nosotros mismos, que sin su presencia careceríamos de ese yo definitorio que nombramos identidad.
Hablamos entonces de migraciones: cómo las vemos como seres humanos, como ciudadanos de un espacio vital y una experiencia, indagamos en cómo estos tránsitos nos han convertido en lo que somos, proyectamos asíntotas para pensar cómo pudiéramos ser ante nuevas regiones de nuestro planeta y nuestro subconsciente.
Abre la presente Esquife una reflexión de Julio Pino, ya habitual colaborador nuestro, sobre su propia experiencia de la distancia, planteándonos conceptos como extrañamiento, inxilio, inadaptación. Otros textos verifican estos presupuestos: Verónica Pérez Vega, en "Aquí lo que hay es que irse" invita a dos escritores cubanos, residentes respectivamente en Alemania y Estados Unidos, a indagar sobre el lugar que ocupan respecto a su país de origen, al país donde viven, las zonas donde se expresan como seres humanos, la interrelación entre todos estos territorios, para llegar a lúcidas conclusiones sobre su propio lugar en la vida.
Ariel Díaz, quien vuelve a la carga desde su habitual sección "La primera piedra", nos presenta al cantautor Axel Milanés, quien desde Argentina persiste en cantar su identidad, permaneciendo pese a la distancia. También damos la bienvenida a una nueva seccion dentro de la revista: "Añorado Encuentro", de Waldo González, nos acercará a la cambiante tradición del bolero. Y muy a tono con el tema que nos ocupa, nos presenta para arrancar un texto dedicado al trashumante Vicentico Valdés. En "Paradiso, tránsitos de la cubania", de Andrés Mir, se propone una disección de las raíces plurales de los personajes de la novela de Lezama, sus recorridos por el mundo, a la vez que un análisis sobre el tránsito de la nación cubana hacia una solidez identitaria.
La visión de la emigración, pero desde el punto de vista de quien permanece, es abordada en el texto narrativo de Yanet Bello; "El Placer de los Advertidos", a su vez, nos presenta a poeta Pablo Méndez Borroto, quien alude a la escisión que marca en la experiencia cubana la presencia de los balseros.
Otros textos completan la edición: "La bitácora del paraperiodismo" nos trae
una colaboración de Orlando Luis Pardo; Píter Ortega nos relata sobre la exposición de video arte ...topías; se nos suman Yolo Bonilla con la presentación del espacio de promoción de trova "Verdadero Complot" y Jorge Enrique Rodríguez con una crónica sobre el evento "Porque somos artistas", dedicado al tatuaje que trasciende el mero placer estético para tornarse expresión.
Kaloian Santos Cabrera, empeñado en acercarse a nosotros no solo desde la escritura, sino esencialmente desde la imagen, también nos propone viajar, esta vez por los puentes de la ciudad de Matanzas, en franca alegoría a ese sempiterno anhelo humano de trascender fronteras.
Nos pareció oportuno cerrar con el artículo del espirituano Félix Sánchez "Un verso y un tambor: al interior de la estación", que propone un análisis sobre la eficacia de las actuales estrategias de promoción de la literatura. En vísperas de la Feria Internacional del Libro de La Habana, el presente texto es toda una invitación a un debate necesario.
Hablamos de migraciones: sea el presente también un intenso viaje desde el conocimiento, el criterio, la inquietud. Manos a los remos, pues.
Proyecto Esquife |
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