No. 66, abril-junio del 2009
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ENSAYO
SECANDO LA ROPA; LEYENDO CON PINZAS Y TENDEDERAS
En torno a la conferencia Reglas para el parque humano, de Peter Sloterdijk
Lizabel Mónica

[Texto-instalación con imágenes. Se utilizaron fotogramas de los comics La prórroga de Gibrat y ¡Chhht! de Jason, así como fragmentos de la conferencia Reglas para el parque humano, del filósofo Peter Sloterdijk, colocada en voz de los personajes de los comics citados. La última imagen y su texto corresponden a la autora.]

 … sus textos dan menos la impresión de una obra que la de una acción. Aquí se revela la incuestionable singularidad de Arendt: ella no busca el acabado ni da el último toque. Tampoco congela su discurso por encima de la lucha.
Julia Kristeva en El genio femenino. Volumen 1: Hannah Arendt, p. 43.

SECANDO LA ROPA: PRIMERA TANDA
Las preguntas indecisas, fijo la frase, colocando una primera pinza en mi tendedera. Tú que lees, ¿serás amigo o no? La tradición humanista, me digo, por suerte se fue a bolina. El saber ya no sabe dónde está parado o a dónde ha ido a varar. Y muchas veces varado se halla, en medio de un camino difuso, poblado de neblinas. Neblinas, nada más que neblinas. Lo que hay tras la neblina no se ve o no puede verse. Nos entregamos entonces a la observación minuciosa… de la neblina.
Pero comencemos por canjear esas extrañas nociones de amistad, de libro, de saber, por conceptualizaciones emergentes; por tendederas. Tender es tejer. Tender la tendedera en el lugar del patio más soleado o donde da más el aire. Luego, cuando llueva, junto a la ropa se irá también ese tejido efímero, ese trazo casual. 

La tendedera...

SECANDO LA ROPA: SEGUNDA TANDA
Canjeemos, pues, por dibujos --esbozos-- con los que nos sintamos más cómodos. Draft draft, suenan las pinzas en el aire, antes de capturar la fijeza inminente de la cuerda recién extendida.
Esbozamos el vocablo afinidad --en vez de amistad, pero en verdad por muchas otras cosas--; postear --en vez de libro, pero en verdad por muchas otras razones--, navegación --en vez de saber, pero en verdad…  El navegante de que habla Nicolás Borrieaud, claro está.

La tendedera...

Consulta de saberes (de distintas esferas, de distintas gamas y texturas) de aquí y de allá. Destreza en la simultaneidad, en la variedad de visitas. Conocer --haber visto, saber de, más que saber en sí mismo, y más que nada, el poder enunciar. La enunciación se vuelve clave. Clave que resuena a ritmo de clicks de mouse, de ancho de banda o del tomar prestado. Se toma prestada la conexión del otro y se toma prestado un post, una idea, una imagen, un avatar. La cita pierde su valor de antaño (lo perdió). La apropiación no es tal, sino cortesía entre navegantes. Decir que esto vino de allá y aquello fue primero por.
Nada nuevo bajo el sol de la red.
Alguien tuvo la primicia de. Si es interesante, si tiene lectores, esta primicia será hecha añicos y solo se repetirá el nombre y el nombre y el nombre del autor al final de la página como un eco. No hay que subestimar la importancia del eco, es cierto: el eco es el eco.
Pero la pregunta quién ante un suceso web (un acontecimiento escrito o fotografiado o una filmación) no suele hacerse con frecuencia.
Es más bien un “¡viste!”, y el resto es “cita la fuente” o coloca la etiqueta. A veces, uno que otro homenaje. Las cosas están más claras así. Al menos se da poco pie a la fanfarronería tan común entre los “autores”. Aquella mudó a otros espacios.  

SECANDO LA ROPA: TERCERA TANDA
Es amigable la red. Es una red que intenta sostener sus lazos, que se sabe deudora y dependiente de estos.
Es curioso pues --coloco una nueva tendedera, esta vez de ventana a ventada y con la ayuda de una vecina que también desea ver seca su ropa--, la mención de Sloterdijk a la “amistad”. La amistad de quien lee un libro con la amistad de quien lo escribe. El libro como la carta a un amigo. También extraño las cartas… Aunque una suscripción RSS y el dejar seguido comentarios en el blog de un amigo es como una larga carta cuyo final es infinitamente postergado. Una carta que incluye el sucederse de los días en un mismo texto, una carta que se relaciona con otras cartas. Que contiene videos o fotos o links. Una misiva plena de metarrelatos, de asociaciones (en su doble acepción). No debe haber duda, la web es un documento social de cartas y más cartas. Y créanme, ha dejado muchas sobre la mesa.  

Secando la ropa...


Quizá aquí sea pertinente mencionar a Lipovetsky, sus escritos plagados de lucidez liberal: las teorías del altruismo interesado, de la negociación de necesidades mutuas, del echar abajo las mascaradas hoy insuficientes de la falsa modestia. ¿Tiene todo esto sentido en una isla como Cuba? Tiene. Las redes son reticulares, se organizan y reorganizan en planos de contingencia, en asociaciones que replantean constantemente sus preceptos y fines. Y los medios son rara vez convencionales. Ya sé que hay quien no me leerá, ya sé que otros no querrán leerme. Y también que puedo llegar a ese raro acaparamiento de incontables y diferentes lectores que por razones desconocidas coinciden en gustar de mi texto; palaDeOinDeleite.
En cualquier caso voy secando la ropa, como si se tratara de un e-mail a un amigo. Sé qué ropa colocar en la ventana de mi vecina y qué ropa dejar en la pequeña tendedera del baño. A veces puedo invertir, por puro juego. Puedo. Las tendederas dan esa movilidad transitoria y difícil propia del ensayar. Lo probable se hace posible, lo imposible, curioso, cuando se intenta avanzar apoyando las plantas de los pies sobre una simple cuerda. Ensayar con y sobre uno mismo. El libro, frente al post, tiene la autoridad propia de los fósiles. Los géneros literarios han de contagiarse cada vez más del ensayar, cada vez más de la experiencia del margen.

SECANDO LA ROPA: CUARTA TANDA
De toda la tanda de ropa a secar que nos ha dejado el siglo XX, está aún húmeda la certeza que anda por ahí como un subtexto, de tendedera en tendedera, de post a post, de que no importa hacia dónde vaya uno a colocar sus pinzas, ni sea lo que sea que tienda a la luz, el último y el primer destinatario siempre será uno mismo. En suma, que nadie tiene por qué cargar con tus trapos sucios. Y nadie va a leer en ellos como si se tratase de un libro sagrado. Será apreciado en tanto suceso, cuando saques la ropa a secar, y algunos al pasar le echaran un vistazo. Cuando aciertes, cuando llegues a ser leído sin reparos y tu red de amigos se inflame como una verruga, es porque habrás dado con una de las maneras de dejar de ser tú frente al espejo.  

POSTSCRITUM (Y ANTES QUE EMPIECE A LLOVER…)
Lo que se ha narrado aquí nada tiene que ver… con la ficción. Es otra de esas historias dejadas sobre la página. Otra de esas historias que pueden leerse en la red.
Etiquetas: Receptores+y+receptor  Lectores+e+ideales  se+han+ido+a+la+mierda   Por ello+se+prescinde+ya+de+lector+ideal   De+la+lectura+de+ideales  del+ideal+de+lecturas   No+así+de+la+lectura
Pongo pinzas finales. Ahorita recojo.

La tendedera...


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